Qué desorden de criatura

Si tenenos 46 cromosomas y no nos entendemos aún, ¿qué decir de Oxytricha trifallax, una pequeña criatura de estanques? Posee 15.600 cromosomas.

El ADN está empacado en estas estructuras. Las moscas de las frutas tienen 8, los perros 78, pero la organización es en esencia la misma. Científicos secuenciaron el genoma de ese organismo, que no es animal ni planta sino protista -parte de los reinos de la vida que incluye algas y amebas, y encontraron un enorme caos.

Compuesto de una sola célula, nunca crece más de un cuarto de milímetro. Nada en estanques en busca de microbios para comer y se mueve batiendo sus pequeños pelos, las cilios, de donde su grupo obtiene el nombre: los ciliados.

Dentro de su célula posee dos núcleos que contienen el ADN. Uno de estos, el micronúcleo, porta la edición completa de su genoma, tal como un núcleo en nuestras células. Es el estante de la enciclopedia. Pero mientras el material en nuestro núcleo debe ser decodificado constantemente y transcrito para que podamos vivir, el núcleo de Oxytricha está inactivo: a duras penas esa enciclopedia es leída.

En vez de esta, depende de una segunda estructura llamada el macronúcleo. Es un desorden. Todo el ADN en el micronúcleo es copiado miles de veces y movido al macronúcleo. En el proceso, se parte en decenas de miles de puntos, se reorganiza y es cortado. Lo que queda es una colección de miles de nanocromosomas que contienen toda la información que Oxytricha requiere para sobrevivir. Esta es la materia que es decodificada y transcrita, usada y reutilizada mientras las originales acumulan basura.