Mis 10 noticias científicas de la semana (29-5)

1. Se imprimen cuerpos

En un avance llamativo hacia la impresión de órganos, científicos de las Universidades de Sidney, Harvard, Stanford y MIT lograron desarrollar una red de vasos artificiales bio-impresos que imitan el sistema circulatorio del cuerpo, esencial para el desarrollo de tejidos más complejos. La bioimpresión de órganos es un campo promisorio, aún en fases iniciales, que en el futuro permitirán que muchas personas urgidas de trasplante consigan órgano o aquellas con uno averiado por cáncer, por ejemplo, lo obtengan. El nuevo hallazgo fue publicado en Labo on a chip.

2. Los robots musculosos

Ingenieros de la Universidad de Illinois mostraron una nueva clase de bio-bots, robots caminantes accionados por células de músculos y controlados por pulsos eléctricos, permitiéndoles a los operadores un control sin precedentes sobre su funcionamiento, reveló un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. El diseño se inspiró en el complejo músculo-tendón-hueso que se ve en el medio natural. Los robots son accionados por una tira de células musculares movidas por esos pulsos.

3. Dos nuevos transneptunianos

El telescopio Hubble fue redirigido para que hasta agosto trate de encontrar nuevos objetos transneptunianos en el Cinturón de Kuiper, que podrían ser propuestos para que la nave Nuevos Horizontes que se dirige a Plutón, al que llegará el año próximo, siga hacia ellos. Hasta el momento se han detectado unos 1.000 de esos objetos, cuerpos fríos de diferente tamaño, 3 de ellos unos pocos como planetas enanos. En sus primeras miradas, parece haber descubierto dos nuevos objetos.

4. Cosa el celular a la camisa

Científicos creen haber descubierto un cristal que puede formar una capa de solo 3 átomos de grosor, que podría actuar como un interruptor. Su estructura matriz de cristal puede ser empujada mecánicamente adelante y atrás entre dos estructuras atómicas, una que conduce electricidad, la otra no, lo que permitiría que este semiconductor fuera usado en electrónica flexible. Por ejemplo, un celular cosido en la camisa. El estudio fue publicado en Nature Communications.

5. Una chaqueta para el planeta

A 3.000 años luz de nosotros científicos hallaron un planeta en un sistema de dos estrellas. Orbita a casi la misma distancia que la Tierra del Sol, pero la diferencia es que su estrella es mucho más tenue, lo que hace que se encuentre congelado, más frío que la luna Europa de Júpiter, cubierta de una gran capa de agua congelada. El planeta tiene dos veces la masa terrestre. El estudio publicado en Science revela que puede haber planetas a la misma distancia de su estrella que la Tierra del Sol en sistemas binarios.

6. Solos no

A las personas no les gusta estar a solas con su pensamiento ni sentarse por ahí a hacer nada. Eso revela un estudio publicado en Science en el que se muestra que siempre tienden a estar haciendo algo, así sea infligiéndose daño. Personas a las que se les pidió estar solas pensando durante 6 a 1|5 minutos manifestaron sentirse mal, lo que fue confirmado en otros experimentos. La gente prefiere estar conectada al mundo exterior.

7. Frío, muy frío

Investigadores desarrollaron una nueva técnica de superenfriamiento para aumentar el tiempo que los órganos humanos pueden permanecer viables fuera del cuerpo, lo que ayudaría  a encontrar más órganos para trasplante. El estudio fue publicado en Nature Medicine y se hizo con ratas, por lo que ahora debe ser demostrado en personas. Hoy la preservación fuera del cuerpo alcanza solo 24 horas. La nueva técnica lo extiende a 72. Todo un logro.

8. Animales de… cinco patas

No tienen cuatro como muchos otros mamíferos. Poseen cinco patas. ¿No lo habían notado? Eso hicieron investigadores que presentaron el estudio en Biology letters: mientras los canguros están quietos, la cola les sirve de una quinta pata, ayudándoles a hacer los saltos. También la emplean como quinto pie cuando caminan. No solo es un medio de equilibrio.

9. Inviernos zurdos

Los hombres que nacen en noviembre, diciembre o enero en el Hemisferio Norte, en pleno invierno, tienen mayor probabilidad de ser zurdos, según un estudio publicado en Cortex. Esa situación estaría relacionada con mecanismos hormonales que promoverían la tendencia a usar la mano izquierda, dijeron los investigadores de la Universidad de Viena (Austria). La causa radicaría en la mayor cantidad de luz en los meses de la concepción, entre mayo y julio. Un estudio que genera debates.

10. Grandes depósitos de plástico

Todos los océanos tienen grandes acumulaciones de residuos plásticos en su superficie siguiendo el giro de las cinco grandes corrientes oceánicas, demostró la expedición española Malaspina. Además de la del Pacífico norte ya demostrada, existen también en Atlántico del Norte central, el Pacífico Sur, el Atlántico Sur y el Océano Índico. El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Los mayores residuos son de polietileno y polipropileno usados en la manufactura de productos de uso diario como bolsas, y contenedores de alimentos y bebidas. Un gran problema.

Un planeta que flota en la bañera

Qué tal tener un planeta y meterlo en la piscina para que flote. Y no se crea, podría ser posible si la piscina fuera lo suficientemente grande.

Científicos planetarios identificaron el objeto sólido más grande del Sistema Solar que podría flotar en agua. Se trata de un cuerpo de roca y hielo que orbita más allá de los planetas conocidos y que es menos denso que el agua.

En una bañera del tamaño de Londres a Frankfurt cabría.

Se trata de 2002 UX25, objeto del cinturón de Kuiper, ese reservorio de planetas menores, cometas y cuerpos pequeños congelados más allá de la órbita de Neptuno.

Su baja densidad y tamaño -unos 650 kilómetros de diámetro- parecen contradecir el modelo de formación de cuerpos grandes sólidos en el Sistema Solar.

La medición de su densidad será publicada por Michael Brown, del California Institute of Technology en próximo número de The Astrophysical Journal Letters.

Los objetos en esa región deben haber cambiado poco desde la formación del Sistema Solar, por lo que se trata de un laboratorio para comprender mejor las fases iniciales de formación planetaria según Andrew Youdin, científico planetario en Nature.

El modelo aceptado dice que pequeñas partículas de polvo en el disco que rodeaba al Sol colisionó y se reunió para formar partículas mayores, proceso que construyó cuerpos en la región de Kuiper como Plutón, pero también la Tierra y los otros planetas rocosos del Sistema Solar Interior.

Si los cuerpos más grandes de Kuiper fueron hechos por agregación de los más pequeños, las densidades de pequeños y grandes debería estar relacionada. Pero los objetos de Kuiper con diámetros de menos de 350 kilómetros parecen menos densos que el agua, pero aquellos de más de 800 son más densos.

Podría ser que los pequeños fueran más porosos y la gravedad de los más grandes los compactara, pero eso falla al hablar de un término medio.

2002 UX25 tiene una densidad de 0,82 gramos por centímetro cúbico, 18% menor a la del agua y sugiere que está constituido más que todo por hielo.

Otra posible explicación sería la formación inicial de los grandes cuerpos y tras colisiones en las que perdieron capas heladas, surgieron los menores.

El caso es que si se pudiera, tendríamos un cuerpo de 650 kilómetros flotando en una bañera.

Cómo nadar en un océano en el espacio

Si usted estuviera en Europa podría probar la sal del mar, pero no es tarea fácil. Es que se trata de Europa, la luna de Júpiter cuyas existencias de agua están más que comprobadas, no de manera directa sino por las naves que han pasado por esa región.

Bajo la superficie de ese satélite joviano yace un mar de agua salada. Ahora, el famoso astrónomo Mike Brown, junto a Kevin Hand del Jet Propulsion Laboratory de la Nasa han encontrado evidencias que que ese océano líquido puede estar filtrando agua a la congelada superficie europea.

Brown es reconocido por haber contribuido de manera indirecta a la degradación de Plutón como planeta, al haber hallado un objeto de tamaño parecido en el cinturón de Kuiper, más allá de la órbita de Neptuno.

El hallazgo de ese flujo oceánico provino del análisis de datos de la misión Galileo de la Nasa, que exploró ese sistema varios años hasta 2003, información que sugiere un intercambio químico entre el océano y la superficie, haciendo ese depósito de agua un medio más rico en química. El estudio aparecerá en el Astronomical Journal.

“Tenemos evidencia de que el océano de Europa no está aislado, que intercambia químicos con la superficie”, dijo Brown, profesor en Caltech. “Eso significa que podría estar entrando energía al océano, lo que es importante en términos de las posibilidades para la vida. Además que si usted desea saber qué hay en el océano, solo tiene que ir a la superficie y rasguñarla”.

“El hielo superficial nos proporciona una ventana hacia un océano potencialmente habitable debajo”, según Hand.

Desde los días de la misión Galileo, cuando la nave mostró que Europa estaba cubierta con una capa de hielo, los científicos han debatido sobre la composición de la superficie. El espectrómetro de infrarrojos de la sonda no pudo entregar los suficientes detalles para identificar los elementos presentes en la superficie.

Ahora, con instrumentos desde la Tierra, Brown y Hand identificaron un rasgo espectroscrópico que revela la presencia de una sal de magnesio, un mineral llamado epsomita, que solo se pudo originar en el océano debajo.

Si ET prende la luz ¡lo pillamos!

Si ET no viene a la Tierra y se exhibe, ¿cómo descubrirlo? Sencillo: tiene que prender y apagar las luces de su casa.

Un par de astrofísicos acaba de exponer lo que parece un camino no pensado y sorprendente para hallar civilizaciones extraterrestres: por las luces de las ciudades en las que habitan.

Su hipótesis quedó plasmada en un artículo que presentaron al journal Astrobiology.

Avi Loeb, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics y Edwin Turner de Princeton University consideran, de acuerdo con sus cálculos que esa observación es posible. Bueno, por métodos indirectos.

“La búsqueda de ciudades extraterrestres sería una gran apuesta, pero no requiere recursos extras. Y si tenemos éxito, cambiaría la percepción de nuestro lugar en el universo”, dijo Loeb.

Como otros métodos Seti (Search for Extra Terrestrial Intelligence) los dos científicos asumen que los alienígenas usan tecnologías tipo Tierra, algo que no resulta alocado porque cualquier vida inteligente que evolucione bajo la luz de su estrella más cercana es probable que tenga iluminación artificial que enciende durante las horas de oscuridad.

¿Pero sí es fácil observar tales luces? Con absoluta seguridad, tales luces tienen que distinguirse ante el brillo de la estrella paterna. Por eso Loeb y Turner sugieren mirar los cambios en la luz del exoplaneta mientras gira alrededor de su estrella.

A medida que el planeta orbita, pasa a través de fases similares a las de la Luna. Cuando está en la fase oscura, desde la Tierra podría detectarse más luz artificial del lado oscuro que la reflejada por la fase donde es de día. Así, el flujo total de un planeta con luces citadinas variaría de una forma que podría ser medible distinto a un planeta que no tenga luces artificiales.

Para detectar esa débil señal se requiere una nueva generación de telescopios. La técnica podría ser examinada usando objetos en el borde de nuestro Sistema Solar.

Los investigadores calculan que los mejores telescopios de hoy deberían ser capaces de ver la luz generada por una metrópolis del tamaño de Tokio situada a la distancia del cinturón de Kuiper, esa región habitada por Plutón, Eris y miles de pequeños cuerpos helados. Si hubiera ciduades allí deberían detectarse ahora. Al mirar, los astrónomos pueden afinar la técnica para el momento en el que se anuncie el descubrimiento de los primeros planetas habitables tipo Tierra, mundos en distantes estrellas en nuestra galaxia.

Es poco probable que haya ciudades en el borde de nuestro Sistema Solar, pero la ciencia dice que se debe chequear.

Al menos servirá para afinar la puntería.

No apaguen las luces por favor.

Imafen cortesía David Aguilar-CfA

Plutón tiene un hermano: Eris

Donde el frío es eterno y el tiempo pasa sin que nadie lo note, astrónomos lograron medir con mayor precisión el tamaño de un planeta enano, Eris, situado hoy a 95 veces la distancia Sol-Tierra: 14.250.000.000 kilómetros.

El resultado: Eris es similar en tamaño a Plutón.

Fue en noviembre de 2010 cuando este cuerpo, habitante del Cinturón de Kuiper, pasó delante de una estrella tenue que le sirvió de fondo, un evento llamado ocultación, una manera poco común pero segura para medir el tamaño de un cuerpo lejano del Sistema Solar.

Desde 26 sitios alrededor del planeta se intentó observar la ocultación siguiendo el camino previsto de la sombra del planeta enano, pero sólo dos lo lograron, ambos en Chile y uno fue el Observatorio La Silla de la ESO. El otro fue San Pedro de Atacama.

Los telescopios registraron una caída repentina en el brillo cuando Eris bloqueó la luz de la lejana estrella.

La combinación de los datos reveló que Eris casi tiene forma esférica.

Este cuerpo fue encontrado en 2005. Su descubrimiento fue una de las razones que motivó una nueva clase de objetos llamados planetas enanos y la reclasificación de Plutón al pasar de planeta a planeta enano en 2006. Eris se halla hoy tres veces más lejos del Sol que Plutón.

Las primeras observaciones sugerían que Eris era quizás un 25% más grande que Plutón, con un diámetro estimado de 3.000 kilómetros.

La medición realizada en noviembre de 2010 determinó que en verdad su diámetro es de 2.326 kilómetros, con una precisión de 12 kilómetros, lo que sugiere que su tamaño se conoce con mayor precisión que el de Plutón, cuyo diámetro ha sido estimado entre 2.300 y 2.400 kilómetros.

En realidad el diámetro de este es más difícil de medir por la presencia de una atmósfera que hace que su borde sea imposible de detectar directamente por medio de ocultaciones. El movimiento del satélite Disnomia de Eris, según un comunicado de prensa de la ESO, se usó para estimar la masa del planeta enano: es 27% más pesado que Plutón. Y al efectuar la combinación con el diámetro se pudo obtener su densidad: es de 2,52 gramos por cm3.

Emmanuel Jehin, quien participó en el estudio, explicó que “esta densidad significa que Eris es probablemente un gran cuerpo rocoso cubierto por una capa relativamente delgada de hielo”.

Su superficie resultó muy reflectante, al punto de reflejar el 96% de la luz que le llega, o sea más brillante que la nieve fresca, siendo entonces uno de los cuerpos más reflectantes del Sistema Solar, junto con la luna Encelado de Saturno.

Quizás esa superficie está compuesta por hielo rico en nitrógeno mezclado con metano congelado, revistiendo la superficie con una capa de hielo delgada y reflectante de menos de un milímetro de espesor.

Ese hielo puede convertirse en gas a medida que Eris alcanza su punto más cercano al Sol, a una distancia de 5.700 millones de kilómetros.

En el dibujo cortesía de ESO se aprecia cómo debe lucir Eris con su luna Disnomia.

Detectan bombardeo de cometas en otro mundo

Una estrella más fría que el cuerpo humano, océanos de agua en el polvo alrededor de una estrella, un planeta en plena formación y, lo que faltaba: un bombardeo de cometas en las inmediaciones de una estrella y dentro de su sistema planetario.

La semana fue pródiga en noticias astronómicas, casi todas relacionadas con esos cercanos pero lejanos mundos que cautivan a los científicos y a los aficionados.

El telescopio espacial Spitzer, que observa en la longitud de onda del infrarrojo, detectó señales de cuerpos helados actuando en ese sistema solar en la constelación del Cuervo, en lo que pareciera ser un Late Heavy Bombardment, un bombardeo como el que sufrió la Tierra hace varios miles de millones de años y que permitió que esos cometas depositaran agua y algunos de los elementos necesarios para la vida.

Spitzer detectó una banda de polvo alrededor de esa estrella, que semeja el accionar de un cometa. Un polco localizado tan cerca de Eta corvi que podrían existir allí mundos tipo Tierra, sugiriendo que ocurrió una colisión entre un planeta y uno o más cometas.

Ese sistema tiene alrededor de 1.000 millones de años, la edad precisa para ese bombardeo. La Tierra tiene unos 4.500 millones de años y fue bombardeada hasta hace unos 3.800 millones de años, luego de lo cual comenzó a formarse la vida.

Al analizar la luz proveniente del polvo alrededor de la estrella, se encontraron huellas de hielo de agua, orgánicos y rocas, lo que indica la presencia de cometas.

“Tenemos evidencia directa de un bombardeo en Eta Corvi, ocurriendo casi al mismo tiempo que ocurrió en nuestro Sistema Solar”, dijo Carey Lisse, principal autor del estudio aparecido en Astrophysical Journal.

La huella de la luz emitida por el polvo alrededor de Eta Corvi también semeja al meteorito Amahata Sitta, que cayó a la Tierra en fragmentos en Sudán 8África) en 2008. Las similitudes entre el meteorito y el objeto destruido en Eta Corvi implican un lugar común de nacimiento en sus respectivos sistemas solares.

Un segundo y más masivo anillo de polvo frío situado casi al borde del sistema de esa estrella parece el ambiente adecuado para una reserva de cometas. El anillo brillante, descubierto en 2005, se sitúa de Eta Corvi a unas 150 veces la distancia Tierra-Sol, una región similar al cinturón de Kuiper, donde se forman cometas y existen otros cuerpos rocosos en nuestro Sistema Solar.

O sea: podríamos estar asistiendo en la lejanía a la formación de un sistema solar muy parecido al nuestro en el que quizás llegara a formarse la vida en unos miles de millones de años.

Una agradable sorpresa que regaló la semana, pero no fue la única.

En efecto, Kevin Luhman, profesor de Penn State, reveló en un encuentro en la Nasa el hallazgo de un cuerpo casi tan frío como un día de verano en Arizona.

Se trataría de una estrella enana marrón, una estrella que no alcanzó a acumular el suficiente material para desencadenar reacciones nucleares como una estrella, pero que es varias veces más grande que Júpiter. Esa enana marrón tiene una compañera, una enana blanca, girando ambas a una distancia de 2.5000 veces la distancia Tierra-Sol. La enana blanca es el residuo de la explosión de una estrella como nuestro Sol.

Las mediciones indican que aquella frustrada estrella tendría una temperatura cercana a la del cuerpo humano.

Se encuentran a 63 años luz de nosotros, muy cerca en verdad.

Dibujo cortesía Nasa/Sptizer

A punta de cometazos se llenó de agua la Tierra

Los mares de la Tierra no se llenaron a punta de baldados de agua, sino de cometazos, de acuerdo con los sorprendentes resultados de un estudio del Herschel Space Observatory.

Se encontró que el cometa Hartley 2, que nos visita desde el lejano cinturón de Kuiper (entre 30 y 50 veces la distancia Tierra-Sol) contiene agua con la misma huella química que la de los océanos terrestres.

“Nuestros resultados sugieren que los cometas pudieron haber jugado un rol mayor en traer grandes cantidades de agua al planeta primitivo”, dijo Dariusz Lis, del California Institute of Technology, coautor del estudio.

El hallazgo, además expande las reservas de agua del Sistema Solar a aquella lejana región en la que habitan infinidad de cuerpos helados como planetas menores y enanos y cometas.

Ninguno de los cometas estudiados hasta ahora contenían agua igual a la de los océanos.

Hartley 2 contiene la misma proporción de deuterio e hidrógeno que el agua en la Tierra. Ese cuerpo pasó hace un año a tan solo 18 millones de kilómetros, lo que permitió su estudio con equipos de alta sensibilidad.

Aunque no se crea, cuando la Tierra se formó el calor impedía que contuviera agua. Esta llegó como inmigrante en cuerpos como asteroides y cometas, lo que se acaba de conformar plenamente con esta investigación.

Solo las regiones más allá de Marte habrían tenido agua, que fue transportada hasta nuestro planeta hace cerca de 3.900 millones de años.

Las teorías aceptadas hoy dicen que menos del 1% del agua de la Tierra habría provenido de cometas, lo que cambia con lo visto en el Hartley 2, indicó Paul Hartogh, quien encabezó el estudio.

La señal más importante en la búsqueda del suministro de agua cósmica es el deuterio, o hidrógeno pesado, que contiene un electrón adicional en su núcleo. En la Tierra la relación entre deuterio e hidrógeno es cerca de 1:6.400.

En el Hartley 2 se encontró una relación de 1:6.200, muy parecida a nuestra agua. Es diferente a los cometas Tempel 1, Wild 2 y Halley, que fueron estudiados por distintas sondas.

La que analizó el Hartley 2 también estudió el Tempel 1, la sonda Deep Impact.

El estudio fue publicado en Nature.

En la foto de la Nasa, el cometa tomado por Deep Impact.

Un planeta enano con vestido de cristal

Cuidado lo rompe: Un planeta de cristal. De puro hielo cristalizado.

El quinto planeta enano del Sistema Solar, Haumea, y al menos una de sus dos lunas, están cubiertos por hielo de agua debido a las fuerzas entre ellos y el calor de elementos radiogénicos. Es la conclusión de un estudio de científicos con el Very Large Telescope en el Observatorio Europeo en el Sur en Chile.

Este pequeño planeta se encuentra más allá de la órbita de Neptuno. Tiene forma de un achatado balón de rugby y su longitud es de unos 2.000 kilómetros. Gira en menos de cuatro horas, una de las rotaciones más rápidas del Sistema Solar.

Es el agua cristalizada que hace que con sus dos satélites, Hi’iaka y Namaka, brille en la oscuridad del espacio.

El grupo de investigadores confirmó que el 75 por ciento del planeta enano y su luna Hi’iaka, de unos 400 kilómetros de diámetro, están cubiertos con hielo cristalizado, en una estructura ordenada y no con hielo desorganizado y amorfo debido a la radiación solar.

Como la radiación solar, pese a la lejanía del planeta y sus acompañantes, destruiría la estructura cristalina del hielo en la superficie, se requieren fuentes de energía para mantenerla organizada dijo Benoit Carry, coautor del estudio.

El estudio sugiere que el planeta está compuesto de una capa congelada exterior un una sección interna de entre 88 y 97% de roca.

Los elementos que producen la energía, se cree, son potasio-40, torio-232 y uranio-238.

Haumea está en el cinturón de Kuiper, donde habita una cantidad increíble de rocas y cometas, así como varios planetas enanos.

De órbita excéntrica, se acerca al Sol hasta una distancia unas 35 veces la distancia Sol-Tierra (150 millones de kilómetros) y se aleja hasta 51 veces esa distancia Tierra-Sol.

Foto cortesía José Antonio Peñas.

Sorpresas te entrega Plutón

Degradado, pero muy interesante. Considerado hoy un planeta menor, Plutón trae sus sorpresas.
La Nasa presentó una serie de imágenes del lejano planeta menor, tomadas por el telescopio espacial Hubble. En ellas se aprecia un mundo colorido de color melaza oscuro, que experimenta cambios estacionales en el color de su superficie y en el brillo.
Plutón se ha tornado más rojizo mientras el iluminado hemisferio norte se está haciendo más brillante.
Los cambios, interpretaron los científicos de la Nasa, son probablemente consecuencia del hielo sublimado en el polo iluminado por el Sol y luego congelándose en el otro mientras el planeta menor entra en la próxima fase de su prolongado ciclo estacional de 248 años terrestres.
El dramático cambio de color tuvo lugar aparentemente en un término de dos años, de 2000 a 2002.
Estas imágenes permanecerán como la vista más exacta y completa de Plutón mientras llega la sonda Nuevos Horizontes, que en 2015 lo sobrevolará para estudiarlo junto a su llamativo sistema de dos lunas, una de ellas con satélite también.
La sonda, lanzada en se encuentra entre las órbitas de Saturno y Urano, a 16,5 unidades astronómicas de nosotros. Una unidad es la distancia Tierra-Sol, de casi 150 millones de kilómetros. Se halla a 14,1 unidades de Júpiter y a 16,09 de su destino final, Plutón. Nuevos Horizontes fue lanzada en 2006.
Tras sobrevolar Plutón, continuará su recorrido por el cinturón de Kuiper, donde residen otros planetas menores. Dada su velocidad cuando llegue a Plutón, 43.000 kilómetros por hora, no es posible frenarla para que se inserte en órbita pues se requeriría 1.000 veces el combustible que puede cargar.
Por eso se internará en una región desconocida.
Foto cortesía Nasa

Un planeta enano y cacheticolorado

Planeta menor. O planea manchado. Sí, de acuerdo con observaciones de Pedro Lacerda, de Queen’s University Belfast, Haumea, uno de los planetas menores presenta una mancha rosada.
¿De qué se tratará? Al parecer parece una región rica en minerales y compuestos orgánicos, más que el resto de su superficie, según los primeros análisis presentados en el Congreso Europeo de Ciencias Planetarias.
Ese punto fue descubierto al medir los cambios en el brillo del planeta menor mientras rotaba. La curva de luz que arrojó no es exactamente la posee la misma forma en todas las longitudes de onda. Unas pequeñas pero persistentes diferencias indican que el punto oscuro es algo rojizo en la luz visible y algo azulado en las longitudes del infrarrojo.
Haumea orbita el Sol más allá de Neptuno, en una región conocida como el cinturón de Kuiper. Es el cuarto objeto más grande conocido hasta ahora en esa región del Sistema Solar, luego de Eris, Plutón y Makemake. Estos, junto con Ceres, en el cinturón principal de asteroides que reside entre Júpiter y Marte, conforman el grupo de planetas menores.
Una de sus principales características es su rápida rotación, con un día durando apenas 3,9 horas terrestres. No se conoce otro que rote tan rápido en el Sistema Solar.
Esa rotación hace que se deforme, por lo que es un cuerpo elipsoide de 2.000 x 1.600 x 1.000 kilómetros, cuya forma acelera las aceleraciones rotacional y gravitacional. Se cree que Haumea fue víctima de un impacto masivo hace más de 1.000 millones de años.
En la imagen, trabajo en computador de Lacerda, se observa la mancha rojiza.