Una lucecita contra el cáncer de seno

No baja. Hubo 1,380.000 nuevos casos en 2008. Y cuatro años después eran 1.670.000 millones según la Organización Mundial de la Salud. Cáncer de seno. Y cuánto no se diera por tener un alivio verdadero.

Una vacuna experimental para el cáncer de seno, desarrollada por la Escuela de Medicina de Washington University, usada en pacientes con cáncer metastásico de seno ayudó a detener la progresión de la enfermedad fortaleciendo el sistema inmunitario y atacando las células malignas.

El reporte apareció en Clinical Cancer Research.

La vacuna hace que el sistema se enfoque en la proteína mamoglobina A, que se encuentra casi exclusivamente en tejido del seno. Su función en el que está sano no es claro, pero en los tumores de seno se expresa anormalmente en niveles altos, según han demostrado otros estudios.

“Lograr centrarse en la mamoglobina es extraordinario porque está expresada en más del 80% de los cánceres de seno, pero no en niveles importantes en otros tejidos”, consideró William Gillanders, cirujano de cáncer de seno y autor del estudio. “En teoría significaría que podríamos tratar un gran número de pacientes con pocos efectos laterales”.

En un pequeño número de pacientes con este cáncer, los tumores no producen la proteína.

En el estudio, pequeño por cierto, 14 pacientes con cáncer metastásico de seno que expresaban la proteína fueron vacunados. La fase 1 está diseñada en esencia para evaluar la seguridad de la vacuna.

Los pacientes experimentaron pocos efectos secundarios, ninguno que amenazara la vida.

Aunque no se evaluaba la eficacia, evidencia preliminar mostró que la vacuna reducía la progresión del cáncer aún en quienes tenían sistema inmunitario menos fuerte por el avance de su enfermedad y tratamiento

De los 14, la mitad no mostró progresión un año después de haber recibido la vacuna. Un resultado alentador, aunque la muestra es pequeña.

Ahora vendrá otro test clínico con más pacientes para examinar la vacuna en ellos, a los que se les suministrará al comienzo, antes de una metástasis, lo que podría mejorar el resultado.

Cigarrillos electrónicos no parecen benignos

No es inofensivo como lo venden y sostienen. Los cigarrillos electrónicos también hace daño. Y no es un invento: pueden cambiar la expresión de los genes de la misma forma que lo hace el tabaco.

Eso concluye un estudio presentado en el congreso de la Asociación Americana de Investigación en Cáncer.

Es uno de los primeros, sino el primer estudio en investigar los efectos biológicos de esos dispositivos.

En la investigación se estudiaron las células de los bronquios que contenían algunas mutaciones de las encontradas en fumadores con riesgo de cáncer de pulmón. Las células fueron inmortalizadas, cultivadas en un medio que había sido expuesto al vapor de los cigarrillos electrónicos y su expresión genética determinada.

Se encontró que las células crecidas en ese medio mostraban un patrón similar de expresión genética que las cultivadas en un medio expuesto a humo de tabaco.

Los cambios no son idénticos, explicó el investigador Avrum Spira, de la Universidad de Boston, pero “hay similitudes asombrosas”.

Ahora se investiga si esas alteraciones significa que las células actúan más como células cancerosas en el cultivo.

Como el estudio está en etapas tempranas, no se puede afirmar que los cigarrillos electrónicos causan cáncer in vitro. “Pueden ser más seguros que el tabaco, pero nuestros estudios preliminares sugieren que no son benignos”.

El estudio apareció en Clinical Cancer Research.

Estos cigarrillos son muy controvertidos. Como vaporizan nicotina en un líquido en vez de quemar tabaco, algunos creen que podrían reducir dramáticamente el daño que hace el tabaco a la salud. Para otros se trata solo de otra forma de fumar.