Inventan pastillas de materia fecal

-Por favor, me vende unas pastillas de materia fecal…

Créalo o no, las pastillas de materia fecal tendrían el mismo efecto benéfico que el trasplante fecal para tratar infecciones severas por Clostridium difficile reveló un reporte presentado en IDWeek, un encuentro internacional sobre enfermedades infecciosas.

Las cápsulas orales también podrían ser su alivio.

La infección puede provocar diarrea severa y contracciones dolorosas, conduciendo a veces a la hospitalización. El trasplante de heces de donante con bacteria intestinal normal vía enema, colonoscopia o por intubación de la nariz, han demostrado ser un método efectivo de tratamiento.

Un grupo de la Universidad de Calgary orientado por el médico Thomas Louie utilizó centrifugación para recoger sedimentos con microbios benéficos de las heces de donantes sanos (por lo general parientes del paciente) y luego las empacaron en cápsulas de gelatina.

Personas que habían experimentado al menos tres infecciones severas tomaron una dosis de dos a tres docenas de pastillas en 15 minutos sobre un estómago vacío. Ninguno de quienes recibieron el tratamiento ha recaído desde 2010.

“Es algo completamente novedoso”, dijo Curtis Donskey, profesor de Medicina en Case Western Reserve University en Cleveland, según la agencia AP. “Soy optimista de que esta clase de preparación hará los procedimientos más sencillos para pacientes y médicos”.

“Es el futuro del trasplante fecal”, según Colleen Kraft, de Emory University en Atlanta y experto en esos trasplantes.

El trasplante fecal sí sirve

No suena agradable, pero es una alternativa que se comienza a explorar: el trasplante de materia fecal.

Es de andar con las heces de otro… tampoco, pero si se trata de mejorar la salud… tal vez.

El trasplante de materia fecal a través de la colonoscopia es un tratamiento efectivo para la infección recurrente por Clostridium difficile, de acuerdo con un estudio publicado en Gastroenterology, el órgano oficial de la American Gastroenterological Association.

Además, se dijo, la tasa de mortalidad en el estudio no parece ser mayor que en algunas series reportadas previamente, lo que sugiere que esta clase de trasplante en sí sería un procedimiento seguro.

Esa enfermedad es una causa común de diarrea adquirida en comunidad o en hospital, presentándose usualmente tras la exposición a los antibióticos.

Las Clostridia son bacterias móviles que están en la naturaleza en todo el planeta, en especial en la tierra. La C. difficile es una bacteria comensal del intestino humano en una minoría de la población.

“Nuestros resultados sugieren que el trasplante fecal es mucho mejor que cualquier otro tratamiento para la ifnección recurrente por C. difficile”, dijo Eero Mattila, del Helsinki University Central Hospital (Finlandia) y líder del estudio. “Aunque este trasplante no es fácil de hacer y tiene sus riesgos potenciales, es una opción efectiva”.

En la investigación, un grupo de investigadores revisó los registros de 70 pacientes de 5 hospitales con infección recurrente que habían recibido trasplante fecal mediante colonoscopia. Las heces donadas se habían homogeneizado antes del trasplante , que se practicó por colonoscopia infundiendo las heces frescas de donante en el cecum (la primera porción del intestino grueso). Durante las 12 primeras semanas tras el trasplante, los síntomas se aliviaron en todos quienes no tenían la peligrosa cepa 027 de C. difficile. De los 36 con esta cepa, 89% tuvo respuesta favorable. Y tras las 12 semanas iniciales de seguimiento y hasta el año no hubo eventos adversos relacionados con el trasplante fecal.

En los últimos años, la infección por C. difficile se ha tornado más común, más severa y más resistente al tratamiento estándar y más proclive a renacer.

El tratamiento actual con antibióticos es óptimo y tiene eficacia limitada, permitiendo una recurrencia de hasta un 50%. Sin embargo, hay nuevos tratamientos en el dispensario médico que se convierten también en alternativas.

Foto del intestino mediante colonoscopia

Especial fin de semana: ¡Atacan las superbacterias!

En los corredores el aviso es claro: lávese las manos. Y se colocan dispensadores con jabón bactericida. La advertencia, que hace unos años no era común, se vive en todos los centros hospitalarios de primer nivel.

No se sabe con certeza cuántos visitantes han contraído una infección en un hospital. Pero en Colombia, de acuerdo con Elkin Lemos, infectólogo de la Universidad Nacional, las infecciones intrahospitalarias le cuestan al sistema 772.000 millones de pesos al año.

Su estudio se basó en las infecciones provocadas por Acinetobacter baumanii, que tiene una mortalidad del 40 al 60%, uno de una decena, según informó, de bacterias que amenazan los ambientes hospitalarios sin ser aniquiladas por las medicinas existentes.

Pero no son solo las llamadas superbacterias. Hay más. La resistencia a los medicamentos contra diversas enfermedades es problema de salud pública.

El mundo entró en la era post-antibiótica de acuerdo con lo expresado en un comunicado por la Organización Mundial de la Salud el mes pasado luego de que científicos reportaron el hallazgo en Nueva Delhi (India) de una bacteria en el agua resistente a casi todos los antibióticos.

“En la ausencia de acciones urgentes correctivas y protectoras, el mundo se está dirigiendo hacia una era post-antibióticos, en la cual varias infecciones comunes una vez más matarán sin ser batidas”, según Margaret Chan, directora general de la OMS durante el Día Mundial de la Salud, dedicado en 2011 a combatir la resistencia a las drogas.

Esa resistencia, precisamente, está alcanzando niveles sin precedentes y no se están produciendo nuevos antibióticos con la rapidez requerida, de acuerdo con Zsuzsanna Jakab, directora de la OMS para Europa.

Si todos los países enfrentan la situación, ninguno podrá sentirse seguro.

El año pasado se produjeron al menos 440.000 nuevos casos de resistencia multidroga a la tuberculosis y los casos más serios de esa resistencia fueron reportados en 69 países.

Al tiempo, el parásito de la malaria adquiere resistencia incluso a la última generación de medicinas y esa resistencia está emergiendo a las drogas antiretrovirales para personas con VIH/sida.

A Estados Unidos la resistencia a los antibióticos le cuesta más de 20.000 millones de dólares y miles de vidas cada año.

A la fecha hay pocos antibióticos en desarrollo. Sólo dos clases han sido descubiertas en las últimas tres décadas en comparación con 11 en los 50 años previos a esos años.

La falta de iniciativas se debe en parte a la negativa de las empresas farmacéuticas de gastar millones en el desarrollo de una nueva medicina siendo que recibirán la orden de restringir su uso para no crear resistencia.

“El descubrimiento debe ser soportado por nuevos mecanismos financieros que permitan a las compañías recibir un retorno por su inversión en nuevas drogas, mientras se limita su uso a situaciones de gran necesidad”, de acuerdo con David Brennan, jefe ejecutivo de AstraZeneca, una empresa farmacéutica citado por Dow Jones Newswires.

En el caso de Nueva Delhi, dijo un artículo aparecido en The Lancet Infectious Diseases, científicos de Cardiff University en el Reino Unido que examinaron pruebas de agua en un radio de 12 kilómetros encontraron un gen en una variedad de bichos en dos de las 50 muestras y en 50 de 171 pruebas en aguas residuales, como por ejemplo las aguas callejeras estancadas.

El gen NDM-1 confiere resistencia a casi todos los antibióticos conocidos, por ejemplo al potente carbapenem y, para preocupación, fue hallado en el cólera (Vibrio cholera) y en disentería (Shingella boydii).

Scientific American publicó que ha sido reportado ya en otros países.

El año pasado, las infecciones por Clostridium difficile sobrepasó a la bacteria Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, como la causa líder de infecciones adquiridas en los hospitales en E. U.

Se disemina por contacto entre personas por ingestión de las esporas, que pueden permanecer viables dentro del organismo por periodos prolongados. Provoca diarrea y severos dolores en la forma benigna hasta colitis seudomembranosa que pone en riesgo la vida.

En Estados Unidos se presentan al menos 3 millones de casos cada año y un tercio o más de los pacientes experimentan recurrencia de la infección durante el primer mes y quienes han experimentado más de un episodio tienen del 50 al 65% de chances de sufrir un ataque severo.

Aunque no se reportaba casi nunca en niños, el año pasado dos informes reportaron que la tasa de hospitalización infantil por esa causa se dobló en cinco años.

Un informe en la revista The Scientist revela que no sólo es más frecuente, sino que sus síntomas son más severos: más del 30% de los pacientes de más de 60 años mueren y más del 41% de loas de más de 90 años.

Aunque la resistencia a los antibióticos aún no es generalizada, algunas cepas se han hecho resistentes a las quinolonas.

La situación no es sencilla. Un informe de la Clínica Mayo reveló que una táctica empleada en las Unidades de Cuidados Intensivos para reducir la presencia del S. aureus y el enterococco resistente a la vancomicina, la detección de que si quienes ingresan a las UCI portan las bacterias, no ofrece ventajas.

Un informe reciente del Grupo para el Control de la Resistencia Bacteriana de Bogotá obtenido en las 36 instituciones de alta complejidad en Colombia (29 de Bogotá y 7 de otras ciudades) de acuerdo con un comunicado de la Universidad Nacional, de 2001 a 2009, 323.108 personas adquirieron infecciones intrahospitalarias.

El mismo informa agrega que quienes más fallecen por la infección son los multirresistentes a los antibióticos que las combaten, resistentes a tres o más medicamentos. Para Lemos “es frecuente que la bacteria no se deje matar (…) y esto ocasiona la muerte del paciente”.

Cada paciente le costó al sistema de salud, en 2009, de 13 a 15 millones de pesos, entre drogas, hospitalización y otros insumos.

La OMS ha entregado una serie de recomendaciones para enfrentar la amenaza, como asegurar el acceso de las personas que lo requieran a medicinas que se les suministren sin interrupciones; promover y regular el uso racional de medicamentos; y desarrollar e implementar planes nacionales.

Las superbacterias contraatacan.