Ojo con ultrasonido en primer trimestre de embarazo

Foto Pixabay

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No someter al feto a ultrasonido sin necesidad dice la recomendación de la FDA en Estados Unidos.

Una investigación nueva sugiere que los niños con autismo y una clase de desorden genético que son expuestos a ultrasonido en el primer trimestre de embarazo presentan una condición más severa.

El estudio publicado Autism Research estudió la variabilidad de los síntomas entre los niños con autismo, no las causas. Se halló que esa exposición aumenta la severidad del autismo en niños con ciertas variantes genéticas asociadas a esa condición. En el estudio 7% de los niños tenían esas variantes.

El hallazgo podría tener incidencias en nuevas recomendaciones médicas.

La relación solo se encontró en el primer trimestre, en el segundo y tercero no se detectó en la investigación que usó datos de 2.644 familias.

El resultado responde en parte porqué los niños con autismo son tan diferentes entre sí, pues hay factores que inciden en mejor cociente intelectual o mejores capacidades de lenguaje.

Dentro de los factores que inciden se ha propuesto el ultrasonido y en eso se centró el estudio.

Tal vez la mayor utilidad del estudio se encuentra en sugerir a las madres embarazadas no someterse a ultrasonido en el primer trimestre a menos que una condición especial lo amerite.

Ya los autores habían mostrado en 2014 en otro estudio que ratones expuestos a ultrasonido exhibían síntomas tipo autista.

Los inteligentes hacen crecer la economía

Con frecuencia se hace uno esa pregunta, cuando mira el avance de países desarrollados. ¿Es más inteligente o más lista la gente que vive allí? No es sencillo, pero hay un estudio reciente publicado en Psychological Science. Investigadores analizaron datos de 90 países y encontraron que la inteligencia de las personas, en especial del 5 por ciento más inteligente, contribuía mucho a la fortaleza de sus economías.

Hace años los economistas hablan de lo que llaman el valor del capital humano, que significa todas las cualidades de las personas que constituyen la fuerza laboral. Heiner Rindermann, de Chemnitz University of Technology quería mirar de cerca ese capital, en especial ese factor que los psicólogos llaman capacidad cognitiva. “En otras palabras, la capacidad de una persona de solucionar un problema de la manera más eficiente, no con violencia sino pensando”, dijo el investigador. El estudio lo escribió con James Thompson, del University College London.

Recogieron información de 90 países, incluyendo de Estados Unidos a Nueva Zelanda y de Colombia a Kazajistán . Además recogieron datos de la excelencia en ciencia y tecnología, el número de patentes por persona y cuántas personas habían ganado el Nóbel, por ejemplo.

¿Qué encontraron? Que la inteligencia sí hace una diferencia en el Producto Interno Bruto. Por cada punto de incremento en el promedio de cociente intelectual nacional, el producto interno era 229 dólares más alto. Eso hace una gran diferencia si el 5 por ciento más listo de la población se hacía más listo: por cada punto adicional del CI en ese grupo, el PIB per cápita era 468 dólares más alto.

“Dentro de una sociedad, el nivel de las personas más inteligentes es importante para la productividad económica”, dijo Rindermann. Cree que se debe a que “son relevantes para el progreso tecnológico, la innovación, para dirigir la nación, liderar organizaciones como emprendedores y así por el estilo”.

Para el investigador, para la libre economía hoy es más importante el capital humano y la capacidad cognitiva, no un gobierno que se mantenga al margen como se proclamaba desde Adam Smith.

La pobreza modifica el cerebro

Ser pobre no es sólo una carga de por sí costosa para la vida, sino que trae otras consecuencias no consideradas en los análisis: para el cerebro.

La pobreza, sí, afecta el peso y el crecimiento de las personas, de paso llegan algunas enfermedades. Pero hay una dimensión poco considerada y que es para toda la vida.

Helen Neville, neurocientífica de la Universidad de Oregon en Eugene, entrevistada por ScienceNews tras el congreso anual en San Diego (Estados Unidos), reveló hallazgos de su grupo sobre el tema de la pobreza.

Los niños que crecen en ese medio, por varias razones, tienen un desarrollo cerebral y cognitivo más deficiente que los niños que crecen en ambientes de mayores recursos.

La función ejecutora y el autocontrol son bajos también, así como las habilidades lingüísticas, su cociente intelectual, la capacidad de concentración y la memoria son más pobres igualmente.

Al mirar los cerebros de niños pobres con imágenes de resonancia, se observan además diferencias en el de un pobre con el que no lo es, diferencias que también se notan en los adultos, lo que muestra que los efectos de la pobreza son duraderos.

¿Está todo perdido? La experta reveló que las intervenciones más efectivas que han encontrado, son entrenar la atención en esos niños, mediante juegos y acertijos sencillos que disfrutan, para mejorar el autocontrol y la atención y, segundo, un proceso con los padres de esos niños para que les hablen mucho y les impongan una disciplina consistente, dada la importancia de la atención y la autorregulación.

Con esa intervención en doble vía, se ha encontrado que disminuyen los niveles de estrés, disminuyen los problemas de comportamiento de los pequeños, mejoran sus habilidades sociales y en términos de aprendizaje y cociente intelectual, se observan ganancias, mejorando la función cerebral.

En el portal http://changincbrains.org, las personas interesadas encuentran información (en inglés) para trabajar con niños bajo esta condición.