El acetaminofén distrae a las personas

Foto Wikipedia Commons

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Muy útil para eliminar o reducir el dolor, pero el acetaminofén estaría haciendo algo más que eso: haría a las personas más susceptibles de… cometer errores.

El dolor físico y el rechazo social comparten un proceso que se experimenta como malestar y se encuentran en la misma parte del cerebro.

Estudios recientes han mostrado cómo el acetaminofén inhibe el dolor, a la vez que estudios comportamentales sugieren que también inhibe respuestas evaluadas. Estudios anteriores de Dan Randles, cabeza de la investigación, han encontrado que las personas reaccionan menos ante determinadas situaciones bajo el efecto del acetaminofén.

La idea central del nuevo estudio, dijo, es que “no entendemos bien cómo afecta el cerebro. Mientras ha habido investigación reciente sobre los efectos en la conducta, queríamos ver qué pasa neurológicamente”.

Dl estudio con dos tipos de personas se desprende que parece que ese medicamento hace difícil que las personas reconozcan un error, lo que puede tener implicaciones para el control cognitivo en la vida diaria dijo el autor.

Ese control es una función neurológica importante dado que todo el tiempo la gente está en tareas cognitivas que fluyen de manera automática al leer, caminar o conversar. Estas tareas requieren poco control cognitivo porque son procesos neurológicos bien establecidos.

Algunas veces usted necesita interrumpir los procesos normales o le llevarán a un error, como cuando usted está hablando con un amigo mientras cruza una calle, debería estar atento para reaccionar ante un conductor equivocado”.

Eso necesita control cognitivo porque se necesita interrumpir el proceso.

El estudio indicaría que quienes toman acetaminofén cometen más esos errores sin saberlo.

Por eso se analizará más si ese compuesto está haciendo que la gente ‘se eleve’ mentalmente y se distraiga.

El estudio fue publicado en Social Cognitive and Affetctive Neuroscience.

Se me olvidaba que soy un anciano

Envejecer no tiene que significar problemas mentales. Con una población que envejece a pasos acelerados, el mundo se enfrenta a un serio problema. En Estados Unidos, por ejemplo, sólo 4,1 por ciento de los ciudadanos era mayor de 65 años en 1900, pero en 2000 ya era el 12,6 por ciento y en 2030 será el 20 por ciento de la población.
El declive mental ha sido visto por lo general como una consecuencia inevitable del envejecimiento, pero en los últimos años se ha producido un surgimiento de actividades y productos tendientes a detener tal situación. ¿Se puede? ¡Es posible retener las capacidades si se ejercitan? ¿Si es así, qué tipos de ejercicios se requieren?
Una minuciosa revisión de estudios científicos realizada por Christopher Hertzog y colegas encontró evidencias claras de que actividades que enriquecen la mente, tales como retos intelectuales, vida social y especialmente el ejercicio físico pueden preservar y mejorar varios aspectos del funcionamiento cognitivo a medida que envejecemos.
Las actividades intelectuales diarias, como la lectura, ayudan.
Un estudio con 4.000 adultos mayores durante seis años midió la frecuencia y participación en siete actividades cognitivas, como leer revistas. Aquellos más comprometidos tuvieron una menor tasa de declinación mental.
Otra investigación de 6 a 8 años con 5.925 mujeres mayores de 65, que averiguó cuántas cuadras caminaban al día y cuántas escalas subían, aparte de otras 33 actividades físicas consideradas, encontró que las más activas presentaron un riesgo 30 por ciento menor de pérdida mental. Lo que es más interesante: la distancia caminada fue asociada a la función cognitiva, pero no la velocidad al caminar. Tal parece que unos niveles moderados de ejercicio ayudan a preservar las funciones mentales.
Las actividades sociales y el mantener una actitud positiva son también herramientas para detener la llegada de la demencia senil. Aquellos que son optimistas, abiertos a experiencias, motivados y orientados hacia metas tienen mayores probabilidades de experimentar un envejecimiento exitoso, hallazgo que corroboran estudios en animales. Estos muestran que los animales que viven en ambientes enriquecidos, con ruedas, juguetes, sitios para trepar y con la compañía de otros, reciben beneficios fisiológicos, incluidos cambios neuronales en el cerebro.
Así que eso de que perro viejo no aprende nuevos trucos, no es cierto. No hoy en día.