Estos genes nos hacen musicales

Bueno o malo para la música. Los genes tienen la respuesta.

Al analizar los genomas de 767 personas, Irma Järvelä, de la Universidad de Helsinki (Finlandia) y colegas identificaron genes relacionados con el desarrollo del oído interno que pueden afectar la aptitud musical.

La función de los genes implicados va del desarrollo del oído interno a los procesos auditivos neurocognitivos, sugiriendo que la aptitud musical es afectada por una combinación de genes relacionados con el sistema auditivo.

La percepción de la música se inicia en células pilosas especializadas en el oído interno que transmiten sonidos como señales electrónicas a través del sendero auditivo a la corteza auditiva, donde son reconocidos inicialmente. Además, se ha demostrado que el procesamiento de la música afecta otras regiones del cerebro que tienen un rol en las emociones, el aprendizaje y la memoria.

En específico, en el estudio que halló que personas con variaciones cerca de los genes GATA2 -base del desarrollo del oído interno y el colículo inferior, región cerebral que recibe de primera las señales de las células pilosas en esa parte del oído- y el PCDH15, relacionado con la conversión de las vibraciones del aire en señales eléctricas en las células pilosas- eran mejores para diferenciar tonos similares y la duración del sonido así como para reconocer un patrón musical.

El resultado apareció en Molecular Psychiatry y no significa que la capacidad musical sea puramente genética según dijo la investigadora a New Scientist. “El ambiente y la cultura donde uno vive también son importantes en la capacidad musical y su desarrollo”.