¿Cáncer? Un examen de sangre lo dirá

Un examen de sangre para diagnosticar cáncer. Sí, es posible.

Investigadores de la Universidad de Bradford parecen haberlo desarrollado. Hasta ahora ha funcionado con alta confiabilidad para detectar el cáncer y condiciones precancerosas de pacientes con melanoma, cáncer de colon y de pulmón.

Estudio aparece publicado en el Faseb Journal.

El test sanguíneo permitirá a los médicos descartar el cáncer en personas que presenten ciertos síntomas, ahorrando tiempo y costosas pruebas invasivas. También podría ser útil para ver pacientes sospechosos de tener un cáncer difícil de detectar.

El examen, Lymphocyte Genome Sensitivity (LGS), analiza las células blancas (leucocitos) y mide el daño causado a su ADN cuando son sometidas a diferentes intensidades de luz ultravioleta. Los resultados muestran una distinción clara entre el daño de las células de pacientes con cáncer, con condiciones precancerosas y de pacientes sanos.

Esas células, explica Diana Anderson, cabeza de la investigación, son parte del sistema natural de defensa del cuerpo y están bajo estrés cuando combaten el cáncer u otras enfermedades. “Encontramos que las personas con cáncer tiene un ADN que es más fácilmente dañado por la luz ultravioleta que las otras personas”.

Al momento se efectúa un ensayo clínico en el Bradford Royal Infirmary, con el cual se estudia la efectividad del test para predecir correctamente cuáles pacientes podrían beneficiarse o no de una colonoscopia que es el método actual preferido de investigación.

El útil trasplante de popó

Aunque se le hace mala cara, produce asco, se arroja por los sanitarios y es sinónimo de enfermedades también tiene sus beneficios saludables: el popó.

Sí. Los excrementos humanos se han convertido en la salvación que padecen una a veces fatal infección con una cepa particular de C. difficile, que produce la colitis.

Pero no es lo único que alivia. Pueden ser usados para tratar otras condiciones como la enfermedad de Crohn y la constipación.

No es un procedimiento nuevo, pues se hizo por primera vez en 1958 con buenos resultados y es sencillo: el receptor evacua sus intestinos como si se preparase para una colonoscopia. El popó del donante, previamente analizado para ‘establecer su salud’, es trasplantado semilíquido vía enema. Entonces la microbiota benéfica comienza a poblar el intestino del receptor y a hacer su trabajo.

Un grupo de médicos, dice Jill Neimark en Discover Magazine, ha diseñado un ensayo clínico con el tratamiento para comprobar su utilidad, esperando la aprobación respectiva.

Colleen Kelly, gastroenterólogo, quien ayuda a diseñar la prueba clínica, usó el procedimiento por primera vez en 2008 en una paciente debilitada por 6 meses de severa colitis. Luego de recibir el aporte de su novio, se curó. A la fecha ha efectuado 72 trasplantes de materia fecal.

El interés en el tema se ha renovado dado que las infecciones por C. difficile se triplicaron en la última década.

Pese a las evidencias, no muchos médicos realizan el trasplante, quizás esperando estudios más amplios y la disponibilidad en las instituciones de técnicas para analizar el microbioma.

El trasplante fecal sí sirve

No suena agradable, pero es una alternativa que se comienza a explorar: el trasplante de materia fecal.

Es de andar con las heces de otro… tampoco, pero si se trata de mejorar la salud… tal vez.

El trasplante de materia fecal a través de la colonoscopia es un tratamiento efectivo para la infección recurrente por Clostridium difficile, de acuerdo con un estudio publicado en Gastroenterology, el órgano oficial de la American Gastroenterological Association.

Además, se dijo, la tasa de mortalidad en el estudio no parece ser mayor que en algunas series reportadas previamente, lo que sugiere que esta clase de trasplante en sí sería un procedimiento seguro.

Esa enfermedad es una causa común de diarrea adquirida en comunidad o en hospital, presentándose usualmente tras la exposición a los antibióticos.

Las Clostridia son bacterias móviles que están en la naturaleza en todo el planeta, en especial en la tierra. La C. difficile es una bacteria comensal del intestino humano en una minoría de la población.

“Nuestros resultados sugieren que el trasplante fecal es mucho mejor que cualquier otro tratamiento para la ifnección recurrente por C. difficile”, dijo Eero Mattila, del Helsinki University Central Hospital (Finlandia) y líder del estudio. “Aunque este trasplante no es fácil de hacer y tiene sus riesgos potenciales, es una opción efectiva”.

En la investigación, un grupo de investigadores revisó los registros de 70 pacientes de 5 hospitales con infección recurrente que habían recibido trasplante fecal mediante colonoscopia. Las heces donadas se habían homogeneizado antes del trasplante , que se practicó por colonoscopia infundiendo las heces frescas de donante en el cecum (la primera porción del intestino grueso). Durante las 12 primeras semanas tras el trasplante, los síntomas se aliviaron en todos quienes no tenían la peligrosa cepa 027 de C. difficile. De los 36 con esta cepa, 89% tuvo respuesta favorable. Y tras las 12 semanas iniciales de seguimiento y hasta el año no hubo eventos adversos relacionados con el trasplante fecal.

En los últimos años, la infección por C. difficile se ha tornado más común, más severa y más resistente al tratamiento estándar y más proclive a renacer.

El tratamiento actual con antibióticos es óptimo y tiene eficacia limitada, permitiendo una recurrencia de hasta un 50%. Sin embargo, hay nuevos tratamientos en el dispensario médico que se convierten también en alternativas.

Foto del intestino mediante colonoscopia