Revierten parálisis en micos

Si se rompió la comunicación entre el cerebro y la mano ¿cómo restablecerla?

El sueño de toda persona paralizada, volver a mover sus miembros, podría estar un paso más cerca.

Científicos presentaron en Nature una manera de recuperar el movimiento restableciendo las conexiones rotas tras una lesión en la columna. El procedimiento resultó exitoso en simios.

Los científicos implantaron electrodos en un centro de control del movimiento en el cerebro, conectándolos con electrodos unidos a los músculos del brazo.

El avance se vale de dos logros de los últimos años: las prótesis desarrolladas para que una persona pueda controlar con la mente el cursor de un computador o manipular un brazo robótico, implantes aún en experimentación; y las prótesis que se valen del movimiento residual del hombro para estimular los músculos del brazo permitiendo asir objetos con la mano.

En el nuevo desarrollo, Lee Miller, de Northwestern University Feinberg School of Medicine en Chicago, Illinois, y colegas, implantaron redes de electrodos en la corteza motriz primaria de dos simios. Es la región cerebral que imparte órdenes de movimiento a los músculos del cuerpo, permitiéndoles registrar la actividad de cerca de 100 neuronas en ese punto.

En otra cirugía, se implantaron hasta 5 electrodos en tres músculos del brazo usados para agarrar objetos con la mano. Al grabar simultáneamente los electrodos en cerebro y músculos cuando los monos cogían objetos, se desarrollaron algoritmos computarizados de descodificación que predecían cómo las señales del cerebro se traducían en actividad eléctrica en cada uno de los tres músculos. Luego se esperaba demostrar que los algoritmos podían interpretar órdenes del cerebro en un mico paralizado y entregar el estímulo adecuado a los músculos para provocar el movimiento deseado.

Para eso, inyectaron una droga que bloquea los nervios para paralizar temporalmente una mano y el brazo de los simios. Estos no podían hacer una tarea simple ya aprendida, coger una pelota y meterla por un tubo para obtener un jugo como recompensa. Cuando se encendió la neuroprótesis, lo pudieron hacer con éxito el 80% de las veces.

Se espera que funcione en humanos. No hay impedimentos técnicos para hacer ensayos, pero recibir la aprobación y reclutar voluntarios tardará unos años, dijo Miller.

De todas maneras, la parálisis inducida en los simios no es idéntica a la que sufre una persona paralizada de verdad, que exige activar muchos músculos más. Es la duda que tendrá que ser resuelta en los ensayos.

Dibujo cortesía Nature

Bacteria bucal que daña el corazón

Aunque calmada, la fauna que tenemos en la boca puede jugarnos malas pasadas.

Una nueva bacteria, que se piensa es un habitante habitual de la cavidad oral, tiene el potencial de causar serias enfermedades si ingresa a la corriente sanguínea, reveló un estudio en el International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology.

Identificada por científicos del Institute of Medical Microbiology de la Universidad de Zurich, ha sido llamada Streptococcus tigurinus en honor a la región de Zurich donde se reconoció.

S. tigurinus fue aislada en la sangre de pacientes que sufrían endocarditis, meningitis y espondilodiscitis (inflamación e infección de la columna). Presenta una semejanza cercana a otros Streptococcus que colonizan la boca. Las encías sangrantes son una posible ruta de ingreso de las bacterias en la corriente sanguínea.

La similitud con otras bacterias relacionadas sugiere que ha existido sin ser identificada. Su identificación es importante clínicamente “para rastrear su esparcimiento”, indicó Andrea Zbinden, cabeza del estudio.

Si bien el descubrimiento es importante, no es señal de alarma. Su riesgo debe ser evaluado.

“Esta bacteria parece tener un potencial natural para provocar enfermedad severa y por eso es importante que médicos y microbiólogos conozcan su existencia”, dijo.

El próximo paso, agregó, es ver cuán común es en la cavidad oral y qué riesgo supone. La inmunosupresión, válvulas cardiacas anormales, cirugías dentales y las enfermedades crónicas son factores de predisposición para las infecciones sanguíneas en este grupo de bacterias.

Los factores específicos para S. tigurinus tendrán que ser determinados.

Foto: colonias de S. tigurinus, Adnrea Zbinden