La remolacha hace ciclistas campeones

Los ciclistas colombianos de hace años comían panela para recargar energías en las duras pruebas. Hoy hay toda clase de alimentos para mejorar el rendimiento y no desfallecer en el intento de ganar una etapa del Tour de Francia.

A veces las diferencias son tan cerradas, 20 o 30 segundos luego de casi 100 horas de competencia. Por eso hay que tratar de sacar provecho de cualquier arma legal.

Y acá el último invento: si quiere ganar, remolacha debe comer.

El jugo de este tubérculo como que tiene sus ventajas. Una investigación de la Universidad de Exeter publicada en el journal Medicine and Science Sports and Exercise mostró que beber jugo de remolacha les permite a los ciclistas reducir el tiempo en el cual deben correr una distancia dada.

En un estudio, nueve ciclistas de nivel competitivo compitieron en trials de 4 kilómetros y 16,1 kilómetro. Cada uno hizo cada trial dos veces. Cada vez bebían antes de la prueba medio litro de jugo y en otra ocasión el jugo carecía de nitrato, que le fue retirado.

Los investigadores midieron los niveles de oxígeno consumido durante el ejercicio para asegurarse que los ciclistas se exigieran al máximo.

Los resultados mostraron que cuando consumían el jugo normal tenían más energía, medida en watts para el mismo nivel de esfuerzo, sugiriendo que sus músculos y su sistema cardiovascular estaban más eficientes.

En promedio recorrían los 4 kilómetros en 11 segundos menos y los 16,1 en 45 segundos menos.

Para el profesor Andrew Jones eso es una diferencia real en una competencia con márgenes estrechos entre los competidores.

El juego de remolacha es fuente alta de nitratos, que se cree son los responsables del mejor desempeño.

Qué pasa cuando los hombres compiten por una mujer

Un asunto de pura… testosterona. Sí, la competencia entre machos humanos por una hembra tiene mucho que ver con esa hormona y con los cambios producidos durante esa competencia.

Diversos estudios, durante muchos años, han propuesto que la testosterona influencia la competición entre hombres que buscan atraer una mujer. Y ahora un estudio de Wayne State University da una visión más clara de los vínculos entre testosterona y la conducta humana de apareamiento, y de cómo esa hormona está asociada con la dominancia y el éxito competitivo cuando los hombres se disputan la atención de una mujer atractiva.

El estudio incluyó parejas de hombres en una competencia grabada en video durante siete minutos por la atención de una joven atractiva no graduada.

Los niveles de testosterona previos a la competencia estaban positivamente asociados con la conducta de dominancia de ellos en la competencia, incluyendo cuán asertivos eran y cuánto controlaban la conversación y con cuánto la mujer indicaba que sintonizaba con cada uno de ellos.

Richard Slatcher, profesor de Psicología en esa universidad, indicó que los efectos de la testosterona en las conductas dominantes eran especialmente pronunciadas en los hombres que reportaron que tenían una mayor necesidad de dominancia social.

En su estudio publicado en Social Psychological and Personality Science, esos hombres mostraron una fuerte asociación entre su testosterona y las conductas dominantes y, lo que fue más sorprendente, una asociación negativa fuerte entre su propia testosterona y las conductas de dominancia de su oponente.

En otras palabras: los hombres con alta testosterona y que reportaron una alta necesidad de dominancia social parecían ser capaces en parte de suprimir la capacidad de su rival de atraer potenciales parejas. Sin embargo, cuando los hombres reportaron baja necesidad de dominio social, no hubo asociación entre la testosterona y la conducta de dominancia, ni de la propia ni de la del rival.

“Hallamos que los niveles de testosterona influenciaban la conducta de dominancia durante la competencia”.

Libros, películas y la televisión retratan a menudo a los hombres que son seguros y muy posesivos con las mujeres, como portadores de altos niveles de testosterona. “Nuestros resultados sugieren que hay cierta verdad en ese estereotipo: la testosterona circulando naturalmente de veras está asociada con el comportamiento de los hombres cuando intentan llamar la atención de las mujeres”.

Aunque diversos estudios en animales han demostrado que la testosterona está asociada con la dominancia cuando los machos compiten por hembras, ninguno hasta ahora, dijeron los investigadores, había demostrado esa asociación en humanos.

En los humanos, opinó Slatcher, “los motivos conscientes pueden afectar cómo una hormona como la testosterona moldea la conducta. Nuestros estudios indican que esa hormona está asociada con el comportamiento dominante y el éxito cuando hombres compiten por la atención de una mujer atractiva, en particular cuando tienen también un fuerte deseo consciente de dominancia”.

La competencia por el macho y la anorexia

¿Sabía usted que el estrés que genera la competencia entre mujeres por una pareja, en la adolescencia, se asocia con resultados negativos como el abuso de drogas? Esa competencia, normal en la especie humana y en las demás,
Por su parte, la Hipótesis de la Supresión Reproductiva, afirma que el control del peso corporal evolucionó como una adaptación APRA ajustar el esfuerzo reproductivo en respuesta a las condiciones ambientales que enfrentaron las hembras humanas ancestrales.
Es decir, la selección natural moldeó un mecanismo para ajustar la reproducción femenina a las condiciones socio-ecológicas alterando la cantidad de grasa en el cuerpo. En el medio Occidental moderno, las señales sociales y ecológicas que marcarían la necesidad de posponer temporalmente la reproducción en ambientes ancestrales puede estarse experimentando con una duración e intensidad sin precedentes, conduciendo en muchos casos a una preocupación por la imagen corporal y el peso, y en algunos casos por una conducta del tipo anoréxico.
En conclusión: la anorexia puede deberse a ese estrés natural en las adolescentes en busca de una pareja para efectos reproductivos.
El hecho se desprende de un estudio de Catherine Salmon, del Departamento de Psicología de la Universidad de Redlands en Estados Unidos, y colegas.