De cómo el café combate el Alzheimer

¿Qué será lo que tiene? Uno lo toma y quién sabe cómo le irá después. Quienes lo tomaron, quizás sufren el problema. Pero no deja de sorprender después de todo.

Que el café protege contra el Alzheimer lo dicen estudios. Algún compuesto no conocido actúa con la cafeína para brindar esa ayuda no pedida.

Esa interacción, de acuerdo con un estudio nuevo en ratones hecho por científicos de la Universidad del Sur de la Florida, impulsa los niveles sanguíneos de un factor crítico que parece combatir el proceso hacia el Alzheimer.

Los hallazgos aparecen en el Journal of Alzheimer’s Disease.

Mediante ratones criados para desarrollar los síntomas de esa enfermedad, los científicos presentaron evidencias de que el café descafeinado ofrece protección contra la pérdida de memoria que no es posible con otras bebidas con cafeína ni con el café descafeinado.

Estudios anteriores con personas reportaron que la ingestión diaria de café durante la edad media y en edades más avanzadas disminuían el riesgo de desarrollar el Alzheimer.

Cafeína parecía ser el compuesto que brindaba protección contra la producción anormal de la proteína beta-amiloide, que se cree provoca la enfermedad.

El nuevo estudio no desestima la importancia protectora de la cafeína, sino que muestra que el café con cafeína induce un aumento en los niveles en la sangre de un factor de crecimiento llamado GSSF, una sustancia disminuida en pacientes con Alzheimer.

Para contrarrestar la patología se deberían tomar de 4 a 5 pocillos de café al día.

Crece producción de peligrosas drogas sintéticas

La carrera de las drogas la van ganando los productores. No las drogas farmacéuticas ni esas otras ilegales. No. Hoy cada vez son más frecuentes las drogas recreativas que no están prohibidas, porque sencillamente la química da para mucho.

Un artículo de Mike Cole en Nature explica con claridad lo que sucede. Y aterra en verdad, sin caer en moralismo alguno.

Las fiestas de hoy son extremas. Y tal vez sin límites.

Un reporte el mes pasado del Centro Europeo de Monitoreo de las Drogas y el Abuso de Drogas, continúa la alarma por la aparición de nuevas drogas sintéticas. En 2009 fueron 24, frente a 13 de 2008. Pero en 2010 aparecieron en el mercado 41 sustancias nuevas más.

La mayoría son catinonas, relacionadas con las anfetaminas, o cannabinoides sintéticos. Todas deben haber sido desarrolladas por habilidosos químicos como un desafío al control legal.

Comos e pregunta Cole, ¿deberíamos tratar de mantenernos delante de esos productores y de quienes usan las nuevas drogas? ¿Es valioso el esfuerzo y el gasto de quienes buscan tests para las nuevas drogas con el fin de incrementar las sustancias prohibidas?

Sí, se responde, porque, dice, ha visto el efecto que producen en quienes las utilizan: aparte de los problemas médicos, pueden inducir cambios violentos o peligrosos en el comportamiento.

Pero la lucha no es fácil. Perseguir una droga recreativa exige identificar un compuesto y demostrar que es ilegal, tarea nada fácil. Algunas leyes controlan esas drogas por el nombre y la clase química. Otras sólo prohíben isómeros específicos abriendo la puerta a drogas diseñadas manufacturadas para imitar los efectos pero no la estructura de un compuesto ilegal. Internet ha facilitado el mercado de esos materiales.

Para citar un caso: una nueva droga es la benzylpiperazina, o BZP. Desarrollada por Wellcome Laboratories en el Reino Unido en 1944 como un antihelmíntico para combatir gusanos parásitos en el intestino, fue investigada luego como antidepresivo. Entró a la escena de las fiestas y las rumbas hace una década más o menos, recuerda Cole, como alternativa al éxtasis (MDMA), produciendo efectos similares pero no siendo ilegal en ese momento. Hoy, las tabletas de éxtasis compradas en las calles de Londres o San Francisco contienen probablemente BZP como MDMA.

BZP ejemplifica los problemas que las nuevas y legales drogas suponen para los legisladores: unas son prohibidas en unos países pero no en otros.

El trabajo en el laboratorio de Cole ha demostrado que BZP no es una droga segura. Todos los químicos y añadidos que fueron hallados son tóxicos para el hígado y los riñones, lo que explica fallas en esos órganos de personas que las usan.

La toxicidad depende de la composición y la concentración de las mezclas y los efectos son difíciles de predecir.

El control es un problema, porque se puede elaborar a partir de ciertos compuestos que la hacen más peligrosa por las impurezas.

No es fácil. No es un misterio que, en general, la legislación y su apoyo científico corren detrás de los productores de las nuevas drogas con las que no pocos pretenden alegrar sus fiestas. Así terminen mal.

Contra la Epoc: ¿un retoño de brócoli?

En la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el daño de las células inmunes limita la capacidad pulmonar de combatir infecciones bacterianas. Según un reciente estudio, aumentando la actividad de una molécula específica en esas células se puede restaurar su poder defensivo.

La Epoc provoca respiración entrecortada y sibilante, y tos entre otros síntomas. En los pacientes con la enfermedad, los macrófagos, células inmunes, pierden la habilidad para engullir y remover las bacterias, haciendo los pulmones más vulnerables ante las infecciones y la infección deriva en inflamación, una gran causa de función pulmonar reducida y muerte en esos pacientes. Hasta ahora no se ha podido reversar ese daño en los macrófagos.

Científicos de John Hopkins University encabezados por Shyam Biswal y Robert Wise investigaron porqué los macrófagos no funcionan en los pacientes con Epoc. Estudios previos sugerían que debido al estrés oxidativo, que se presenta cuando el cuerpo no puede neutralizar efectivamente compuestos nocivos como los peróxidos y radicales libres.

Una molécula, Nrf2 puede hacer que la células hagan más antioxidantes, que neutralizan aquellos compuestos. Estudios han mostrado que en pacientes con Epoc, la actividad de Nrf2 es reducida.

Los científicos encontraron que el químico sulforafano puede restaurar la función perdida de Nrf2 para recuperar la capacidad de los macrófagos de remover las bacterias.

Y un precursor de ese químico se encuentra en el brócoli, se explicó en el artículo aparecido en Science Traslational Medicine.

Cuando a pacientes se les suministró extracto de retoños de brócoli enriquecido con sulforafano por dos semanas, mostraron niveles más altos del receptor Marco en los macrófagos y Nrf2 controlaba los antioxidantes en las células sanguíneas.

Hoy se realiza un ensayo clínico para determinar si ese químico puede brindar alivio a los enfermos con Epoc.