Una buena cerveza y un buen cáncer gástrico

Es un placer, pero para algunos no deja de ser riesgoso a largo plazo. Sí, la cerveza, esa bebida milenaria puede complicar la salud de ciertas personas.

Un estudio sugiere que los que ingieren cerveza en exceso y poseen una mutación genética vinculada con el metabolismo del alcohol, podrían enfrentar un mayor riesgo que otras personas de desarrollar cáncer de estómago.

Tal parece que para ellos, beber tres o más latas de cerveza al día (355 ml cada una) incrementa de manera contundente el riesgo de cáncer gástrico no cardial.

El estudio debe replicarse en otras poblaciones, dijo Eric Duell, autor líder del estudio y epidemiólogo en el Instituto Catalán de Oncología de Barcelona, pues es la primera vez que se establece ese vínculo.

Ahora, para los bebedores compulsivos, una prueba para saber si portan esa mutación o deben dejar de beber en caso de que consuma mucha cerveza, aún no está a la vuelta de la esquina.

El estudio analizó la variante rs1230025 en un grupo de tres genes que habían sido relacionados con la digestión del alcohol.

Los investigadores hallaron también que cada factor, la mutación y el consumo intenso de alcohol, eleva por su cuenta el riesgo de desarrollar ese cáncer, aunque no de manera tan marcada. El riesgo era elevado entre los no bebedores con la mutación y entre los bebedores empedernidos que no la poseían.

El hallazgo fue presentado en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Investigación Oncológica.

Este tipo de cáncer es en todo el mundo la segunda causa de muerte por cáncer.

El científico aclaró que hay que considerar que el cáncer gástrico es multifactorial, con muchas causas, por lo que quizás alguien que beba intensamente nunca lo adquiera y hay otros problemas de salud relacionados con él que juegan un papel activo.

La primera gran comilona de la historia

Todo estuvo muy sabroso. Hubo tortuga y carne de res asadas. Hasta sobró.
En la región de Galilea al norte e Israel, Natalie Munro de la Universidad de Connecticut y Leore Grosman de la Universidad Hebrea en Jerusalén reportaron que hubo una gran fiesta.
Hallaron vestigios de al menos 71 conchas de tortuga y tres reses salvajes en dos grandes contenedores huecos cavados en el suelo, demasiado para ese periodo.
Las conchas y los huesos de los animales presentaban evidencias de haber sido cocinados, indicando que habían sido cortados para el consumo humano.
Esta fiesta fue organizada hace cerca de 12.000 años, siendo el registro más antiguo que se tiene de una celebración así.
Los científicos, dijo Munro, han especulado que las fiestas comenzaron antes del Neolítico, periodo que comenzó hace unos 11.500 años.
El hallazgo significa que las festividades comenzaron antes de la aparición de la agricultura.
Cada uno de los huecos fue cavado con el propósito de una ceremonia fúnebre humana y las actividades festivas relacionadas. Las conchas de tortuga estaban sobre, debajo y a los lados de un chamán enterrado con ritos.
La carne de las tortugas podría haber alimentado al menos a 35 personas.
A Munro le llama la atención el porqué de la fiesta, explicándolo quizás por las primeras reuniones familiares en torno a nuevas fuentes de comida o tras el asentamiento de una comunidad nómada, que servía para estrechar los lazos en un medio muy conflictivo, pues no había grandes comunidades.
Al momento de la fiesta descubierta, los individuos humanos de entonces apenas estaban entrando en contacto. En la foto, el sitio de la comilona.

De lo pequeño, los pobres y más…

Vamos a mirar hoy tres interesantes temas que trae la última edición del Journal of Consumer Research.

Hacen que coma más…

No piense que las empresas hacen todo solo para beneficiarlo a usted con sus productos.
Las porciones pequeñas hoy tan de moda, empaques en los que viene una menor cantidad de algún producto, tienen su cuento.
Un estudio en esa publicación revela que en realidad las personas consumen más de que si vinieran en paquetes grandes. Los empaques pequeños llevan a que la gente caiga más fácil en la tentación.
Los autores del estudio, Rita Coelho do Vale (Technical University of Lisbon), Rik Pieters, y Marcel Zeelenberg (ambos de Tilburg University, Holanda) encontraron que los paquetes grandes causan preocupación en la gente sobre el exceso de consumo y tratan de evitarlos, mientras que los pequeños son percibidos como placeres inocentes, y los consumidores no se dan cuenta de que se están sobrepasando.

Ser pobre resulta más caro

Otro tema llamativo e… inquietante, pues pareciera que podría aplicarse a muchos lugares.
Las amas de cada residentes en vecindarios más pobres, pagan más por los mismos artículos que la gente que vive en los más ricos.
Debabrata Talukdar (Columbia University) examinó el impacto de lo que se ha llamado el impuesto de gueto en personas de bajos ingresos. El estudio encontró que el factor crítico en cuánto gasta una ama de casa es si posee auto: las tiendas más grandes y eficientes se han trasladado, lo que hace que los pobres deban elegir entre viajar más lejos para conseguir alimentos nutritivos a precios adecuados o pagar más por alimentos de regular calidad.
El autor no cree que se trate de una política deliberada: las tiendas toman la decisión de su ubicación guiadas por factores competitivos antes que por prejuicios contra los pobres.

Es una lástima

La gente tiende a sentir más simpatía por personas que sufren el mismo problema que un conocido, pero la amistad con la víctima no hace a las personas más sensibles, según los autores de un estudio, Deborah A. Small y Uri Simonsohn (ambos de University of Pennsylvania) quienes encontraron que la compasión relacionada con una víctima cercana se extiende a las otras víctimas, haciendo que los benefactores prefieran ayudar a entidades que ayudan a aquellos que padecen los mismos problemas que han afectado sus amigos y parientes.
Hallaron que la amistad con quien sufre no hace a las personas más compasivas; más bien, dirigen esa compasión a otros con la misma desgracia que su amigo o familiar.
Un hallazgo para que las organizaciones de caridad, dirijan mejor sus esfuerzos.