Así comenzamos a copular

Peces antiarchi. Wikipedia

No siempre fue así. Pero ese acto tan importante para la reproducción y que los humanos además disfrutamos, no existió siempre. La copulación.

Científicos reportaron evidencias de los primeros animales que copularon, peces de mandíbulas: los placodermos antiarquios, los más primitivos peces de mandíbulas que vivieron hacia el devónico, hace unos 416 a 359 millones de años.

El reporte fue presentado en Nature y sitúa el origen de la fertilización interna al comienzo de la evolución de los vertebrados lo que implica que la fertilización externa en peces prehistóricos pudo haber evolucionado después.

La reproducción en peces de mandíbulas involucra fertilización interna y externa. Los órganos copulatorios –órganos pélvicos vistos en algunos tiburones- son usados para agarrar la hembra en la fertilización interna.

Tal parece que la copulación fue la primera conducta reproductiva de esa clase de peces, aunque se requerirán más estudios y nuevas evidencias.

Al estudiar placodermos antiarquios, John Long y colegas, encontraron que los machos poseían esos órganos, mientras las hembras tenían unas placas dérmicas, lo que facilitaría la copulación según lo autores

Las evidencias aparecieron al estudiar ejemplares de peces Microbrachius, un pequeño antiarquio hallado en diversas regiones como Escocia, China y Estonia.

Arañas malgeniadas no dejan macho con cabeza

Irascibles son. No todas, sí muchas hembras. Pero esta puede convertirse en toda una amenaza.

En arañas es común que tras copular la hembra se coma al macho, literalmente, practique eso que se llama canibalismo.

Algunas lo hacen incluso antes del apareamiento sin haber asegurado la fertilización de sus huevos. ¿Por qué?

Eso trataron de responder investigadores de Experimental Station of Arid Zones (EEZA-CSIC). “La tendencia hacia el canibalismo podría depender de la genética agresiva de las hembras que atacan los machos del mismo modo que atacan las presas”, explicó Rubén Rabaneda-Bueno, primer autor del estudio en Ethology.

Para evaluar la personalidad de la hembra en el canibalismo sexual, los investigadores les ofrecieron machos seleccionados al azar a un grupo de tarántulas vírgenes y documentaron i los atacaban o copulaban.

Antes de eso habían estudiado la personalidad voraz de las hembras al ser alimentadas con escarabajos y otras presas.

Luego buscaron una conexión entre la personalidad caníbal y la nutricional de las hembras.

“Las más caníbales eran también más voraces con sus presas y por eso las mejores nutridas. Es sorprendente dado que tienen los recursos más nutritivos para invertir en su descendencia antes de hallar los primeros machos”, dijo Rabaneda.

“Su prioridad debería ser asegurar la fertilización de sus huevos en vez de eliminar potenciales donantes (de esperma)”.

Las menos nutridas deberían ser las más voraces explotando esa fuente de alimento antes de copular.

“Concluimos que hay una genética agresiva que varía entre las hembras y hace que actúen agresivamente cuando se alimentan con una presa o cuando se acercan al macho en el cortejo”, indicó Jordi Moya Laraño, director del estudio. “Otras son dóciles en ambos contextos, sugiriendo la existencia de diferentes personalidades”.

Hay que aclarar que el canibalismo no depende del tamaño de las tarántulas y que el tamaño de las hembras no es lo decisivo en la tendencia caníbal en las tarántulas como se ha visto en otras especies.

Un animal con pene desechable

Perder el pene al aparearse y que le vuelva a crecer no está en los planes de ningún humano, pero sí de una babosa marina.

El cuento es que científicos japoneses estudiaron el extraño rito de apareamiento de Chromodoris reticular, una especie del Pacífico, que podría ser la primera criatura que se conoce que puede copular varias veces con lo que se considera un pene desechable.

Se cree que todos estos animales son hermafroditas simultáneos, o sea que poseen órganos sexuales masculinos y femeninos que pueden usar al tiempo.

“El aparato reproductivo general se encuentra en el lado derecho del cuerpo. Así, dos nudibranquios se unen, uno mira hacia un lado y el otro a la inversa, con la parte derecha de sus cuerpos en contacto, tocándose”, dijo Bernard Picton a la BBC, curador de invertebrados marinos en los Museos Nacionales de Irlanda del Norte.

Expresó que el pene de uno encaja en la abertura femenina del otro, y el pene de éste en la abertura femenina de la primera. “Ambos están donando esperma, uno al otro”.

A tan complicada situación se le agrega una más: la pérdida y crecimiento de otro pene.

Los japoneses pudieron ver 31 apareamientos.

En sí, el acto duró de unos pocos segundos a pocos minutos. Luego las criaturas se separaron y se despojaron de sus penes, que quedaron en el piso del tanque.

Los científicos se sorprendieron al ver que a las 24 horas las babosas marinas habían regenerado sus órganos masculinos y estaban listas para aparearse otra vez.

Al examinar la anatomía del animal, encontraron que una parte del pene estaba enrollada en un espiral dentro del cuerpo, parte con la cual reemplazan la perdida.

Los penes tenían espinas. Pudieron copular tres veces con un intervalo de 24 horas cada apareamiento.

No se sabe si al acabar el pene enrollado, vuelve a regenerarse otro.

El estudio fue publicado en Biology letters.

Otros animales como ciertas arañas pierden el pene tras copular, así como el caracolillo y las babosas terrestres del género Ariolimax, pero no lo recuperan.

Qué arañas tan tramposas

Como en época de Navidad se acostumbran los regalos, qué tal esta nota de ciertas arañas muy dadivosas.

En una especie de arañas de telaraña, los machos a menudo cautivan a sus potenciales amigas hembras con regalos envueltos en seda. El apareamiento parece asegurado y durante el la hembra desenvuelve el regalo en busca de una apetitosa presa. Pero algunos machos, como entre humanos, son inescrupulosos: algunos les ofrecen semillas o el exoesqueleto ya hueco de un insecto.

Frente a tal abuso, ¿cómo escapar de la ira de ellas?

En un experimento, científicos les daban a los machos potenciales regalos, bien una mosca o algo no comestible, como una motita de algodón. A otros se les entregó regalo alguno.

Los que nada llevaron a su pretendida hembra, no tuvieron acceso a lo que deseaban: el apareamiento. Aquellos que sí llevaron el presente, pudieron copular. Pero si el regalo no tenía valor alguno, las hembras pronto se daban cuenta del engaño y desmontaban al macho, lo que no les daba tiempo de transferir el esperma.

El estudio apareció en el journal BMC Evolutionary Biology y fue de María J. Albo et al.

Las hembras preferían machos que les presentaban regalos comestibles. Unos machos saben que no tienen mucho espacio para la acción sin gastar la energía en un regalo real, mientras que ellas ponían la misma cantidad de huevos de machos que les daban regalos reales o de los que entregaban presentes falsos.

Como ambas estrategias parecen ser efectivas, esa conducta tramposa no ha desaparecido y la especie mantiene una buena reserva de padres irresponsables.

El gusano que sella por amor

Nada de celos. No. Que ni se piense. Para dadivosos, los gusanos.

Sí. Es que es común que nematodos sellen el orificio reproductor de la hembra, luego de copular. Se ha repetido una y otra vez que esa actitud se debe a algo muy básico en todos los organismos vivos: asegurar la transmisión de sus propios genes. Y no los de otro que de pronto venga, copule y sea el que perpetúe la existencia de la especie.

En vez de eso, científicos publicaron un artículo en el journal Frontiers in Zoology, de BioMed, en el que expresan que se trata de un regalo que el macho hace a la hembra.

Encontraron que las hembras con el tapón se apareaban tanto y eran tan atractivas como aquellas sin el sello y lo que hace este taponamiento es aumentar, al fin de cuentas, su bienestar.

Nadine Timmermeyer trabajó con investigadores de la Unviersity of Tuebingen, Alemania, para investigar los efectos de los sellos copulatorios en el nemátodo Caenorhabditis remanei. “Nuestros resultados indican que el sellamiento ni afecta la probabilidad de que una hembra sea localizada por los machos ni que se aparee. Sin embargo, hallamos que el sello tiene un efecto positivo en la producción de huevos, sugiriendo que puede representar un acto del macho hacia su compañera antes que una competencia entre machos”.

El sellamiento de los machos ha sido documentado en una extensa variedad de grupos de animales, incluyendo insectos, arácnidos, reptiles y roedores. En los gusanos estudiados, el sello consiste en una masa gelatinosa depositada por el macho en la vulva de la hembra al final de la cópula, gelatina que luego se endurece.

El sello mantiene el esperma dentro de la hembra, impidiendo el acceso de patógenos nocivos. Y podría contener sustancias que estimulen la hembra o que tengan propiedades nutritivas o antimicrobiales.