No hay que tomar 8 vasos de agua

Foto Public-domain images

Foto Public-domain images

Para mantenerse saludable tómese ocho vasos de agua al día. Ha sido la receta desde hace dos o tres décadas, pero… parece que no hay tal necesidad.

Científicos de Monash University revelaron el mecanismo que regula la ingestión de agua por el cuerpo y que determina cuándo no tomar más. El estudio desafía la fórmula de los ocho.

Tomar agua en exageración también puede conducir a una intoxicación. ¿Entonces?

El estudio mostró que una ‘inhibición a tragar’ se activa en el cerebro luego de que se consume líquido en exceso, ayudando a mantener calibrados los volúmenes de agua.

Si solo hacemos lo que el cuerpo nos demanda, probablemente estaremos bien, bebiendo solo según la sed en vez de tener un horario elaborado”, indicó Michael Farrell, otro de los investigadores.

A participantes en el estudio se les pidió calificar la cantidad de esfuerzo para beber agua bajo dos condiciones: tras hacer ejercicio cuando tenían sed y cuando se les pidió tomar agua en exceso.

En este último caso el esfuerzo es tres veces mayor. Es decir, hay una resistencia a beber más de la cuenta, lo que es compatible con la noción de que el reflejo de tragar se inhibe una vez que se ha bebido suficiente agua, explicó Farrell.

Mediante imágenes de resonancia magnética funcional se estudió además la actividad cerebral enfocada en el periodo breve antes de tragar.

Se vio que las áreas prefrontales derechas eran más activas cuando los participantes trataban de beber con esfuerzo, lo que sugiere que la corteza frontal tiene que ver con aquella inhibición.

El investigador recordó que ha habido maratonistas muertos en ciertas circunstancias por beber en exceso. Es que beber demasiada agua pone al cuerpo en peligro de intoxicación por hiponatremia, cuando los niveles vitales de sodio en la sangre se hacen demasiado bajos provocando síntomas desde letargo a náuseas, convulsiones y coma.

También se da el caso de personas, en particular las ancianas, que no toman la cantidad de agua que requieren.

El estudio apareció en Proceedings of the National Academy of Sciences.

10 noticias científicas de la semana

Pecas y cabello rojo asociados a mutaciones cancerígenas. Foto Wikipedia

Pecas y cabello rojo asociados a mutaciones cancerígenas. Foto Wikipedia

 

1. Cáncer, pecas y cabello rojo

Científicos del Wellcome Trust Sanger Institute y la Universidad de Leeds probaron que variantes genéticas relacionadas con el cabello rojo, la piel blanca y las pecas están vinculadas con un alto número de mutaciones genéticas del cáncer de piel. La incidencia de esas mutaciones asociadas con esas variantes equivale a 21 años extras de exposición al sol en personas sin esas variantes. Muy alto. El estudio apareció en Nature Communications.

2. A oscuras mejor

Un nuevo estudio se sumó a los que han mostrado cómo la luz artificial nocturna tiene consecuencias negativas para la salud. Este encontró afectación del sistema inmunitario, pérdida muscular y señales de osteoporosis. El estudio se hizo con ratones y fue publicado en Current Biology. Lo positivo es que todos esos factores se revierten cuando se vuelve a condiciones de oscuridad, como lo han revelado también otras investigaciones.

3. Monos trabajadores

Evidencia arqueológica en Brasil sugiere que los monos capuchinos allí usaban herramientas al menos hace 700 años, el ejemplo más antiguo de ese uso por fuera de África según el estudio publicado en Current Biology. Empleaban piedras para romper nueces. Los monos usaban las piedras más adecuadas para su trabajo, según análisis de los científicos. Hace poco en Tailandia se había reportado en macacos.

4. Vida perdida

En 58 % de la superficie terrestre la biodiversidad ha caído por debajo de los límites de seguridad, según estudio en Science. Una conclusión tras analizar 2,3 millones de registros de más de 39.000 especies viviendo en cerca de 18.600 sitios. El límite de seguridad es el 90 % del valor original. Menos de eso podría traer problemas. La biodiversidad global ha caído al 84,6 % de lo que tuvo en su momento.

5. Nebulosa atiborrada

La nebulosa de Orión en una de las constelaciones más renombradas, nebulosa visible al ojo desnudo, astrónomos hallaron centenares de enanas marrón y objetos de tipo planetario, muchos más de los que se habían observado antes en esa región considerada cuna de estrellas, sugiriendo que la tasa de formación de aquellos otros objetos también es muy alta. Allí podrían existir entonces planetas se desprende del estudio aparecido en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

6. Somos muy diferentes

Una nueva prueba de las diferencias cerebrales entre el cerebro de mujeres y hombres encontraron científicos de la Universidad de California en Los Ángeles. En estudios sobre presión sanguínea hallaron que se presentan respuestas opuestas en el frente derecho d ella corteza insular, la parte del cerebro que integra la experiencia de las emociones, la presión de la sangre y el auto reconocimiento. El hallazgo fue publicado en Frontiers in Neurology.

7. Radiografía de la voluntad

Científicos rastrearon el cerebro cuando personas hacían lo que querían, a su libre voluntad, encontrando en qué zonas está enraizada esa la decisión voluntaria. La atención se da en el lóbulo parietal, mientras el periodo de deliberación toma lugar en la corteza frontal en sitios relacionados con el razonamiento y el movimiento, y en los ganglios basales en la profundidad cerebral vinculada a funciones motrices como iniciar una acción. El hallazgo será publicado en Attention, Perception & Psychophysics.

8. Endulzantes que engordan

Los endulzantes artificiales, se ha dicho, aumentan el apetito, según distintos estudios. Científicos encontraron las causas: se encuentra en el centro de recompensas del cerebro, en donde la sensación del dulce está integrada con el contenido de energía, por lo cual se produce un desbalance que lleva a que se ingiera más comida. El avance apareció en Cell Metabolism y será un factor a tener en cuenta al momento de recomendar o usar esos endulzantes, en boga hoy.

9. Mire y aprenda

Los cuervos son de las aves y animales más inteligente, al punto de usar herramientas, Un estudio en Royal Society Open Science reveló que ellos aprenden mucho viendo a sus congéneres, demostrándose que la conexión social con los otros es determinante para obtener nueva información. El hallazgo se hizo mediante un experimento que incluía recompensa con comida para resolver un problema.

10. Contando árboles

Hay muchos tipos de árboles en la Amazonia, pero ¿cuántos? Faltan por descubrir, pero científicos estudiaron todo lo que se ha identificado para concluir que se tienen hasta ahora 11.676 especies arbóreas halladas entre 1707 y 2015, y quizás podrían ser 16.000 pero tomará siglos saberlo. Claro, estas son más escasas. El interesante estudio apareció en Scientific Reports.

Ya saben por qué nos elevamos

Foto Wikipedia commons

Si se eleva con frecuencia, si no logra concentrarse hay noticias: científicos encontraron un tipo de célula base de la atención.

El estudio de los investigadores del Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia) se hizo con ratones y en él manipularon la actividad de ese tipo de neurona logrando aumentar el grado de atención en los roedores.

El artículo, publicado en Cell, agrega al entendimiento de cómo los lóbulos frontales del cerebro trabajan y controlan el comportamiento.

La corteza frontal desempeña un papel crucial en las funciones cognitivas, incluyendo procesos mentales diarios como la atención, la memoria, la toma de decisiones y la solución de problemas. Pese a esto, no se comprende bien cómo realiza esos procesos ni cuáles tipos de neuronas están involucrados.

En este trabajo, encontraron que las neuronas que expresan la parvalbúmina tienen un papel esencial en la atención y en el aumento de esta. Ya se había demostrado que también están relacionadas con el conocimiento.

El grupo de investigadores se centró en la atención pues es un proceso cognitivo afectado en varios desórdenes neuro-psiquiátricos.

Así, entrenaron ratones para cumplir una tarea que requería un alto grado de atención, y grabaron la actividad de cientos de neuronas individuales en la corteza frontal mientras los animales cumplían la tarea repetitivamente.

“Hallamos que la actividad de las células de la parvalbúmina reflejan el nivel de atención”, dijo Marie Carlén, investigadora principal.

Esas células estaban muy activas cuando el animal estaba atento y menos cuando no prestaba atención. “Las diferencias eran tan grandes que pudimos predecir si un animal podría cumplir la tarea bien o no con solo mirar la actividad de esas células”.