Mentiras: no hay zona del cerebro dominante

Se conoce o difunde tan poco del cerebro que hay mitos que recorren todo el planeta. Uno de ellos, que solo hemos desarrollado un pequeño porcentaje del cerebro es más que falso. Y ahora cae otro mito.

En tests de personalidad, en libros de automotivación y en ejercicios de trabajo en equipo se dice cada persona tiene un hemisferio cerebral dominante, una versión que nunca ha sido respaldada por la ciencia. Es falsa.

La cultura popular siempre ha dicho que en la gente analítica y metódica prima el hemisferio izquierdo, mientras que en los creativos y artistas el derecho.

Científicos de la Universidad de Utah arrasan el mito con un estudio de más de 1.000 cerebros. No encontraron evidencia de que las personas usen preferentemente un hemisferio u otro. Todos los participantes en el estudio usaron su cerebro completo por igual durante el curso de los experimentos.

La investigación fue publicada en el journal PLOS ONE.

La preferencia de usar una región cerebral más que otra para ciertas funciones, lo que los científicos denominan lateralización, es real, indicó Jeff Anderson, líder del estudio, director del fMRI Neurosurgical Mapping Service en esa universidad.

El habla, por ejemplo, emana del lado izquierdo del cerebro para la mayoría de los diestros. Esto no implica sin embargo que los grandes escritores y oradores usen más el lado izquierdo del cerebro que el derecho o que un lado es más rico en neuronas que el otro.

Son las conexiones entre las distintas regiones cerebrales las que permiten a los humanos involucrarse tanto en creatividad como en el pensamiento analítico.

“No es el caso que el hemisferio izquierdo esté asociado con la lógica o el razonamiento más que el derecho”, dijo Anderson a la publicación LiveScience. “Tampoco la creatividad es más procesada en el derecho que en el izquierdo”.

Escribir sobre valores personales ayudaría a bajar peso

Perder peso no parecería ser solo asunto de ejercicio. No. Un estudio aparecido en Psychological Science reveló que las mujeres que escribieron sus valores más importantes, como relaciones, música o religión, perdieron más peso en los meses siguientes que quienes no se tomaron ese trabajo.

“Necesitamos la necesidad de sentirnos íntegros”, explica Christine Logel, de la Universidad de Waterloo, quien participó en el estudio junto a Geoffrey L. Cohen de Stanford University.

Cuando amenaza el sentimiento de que uno es una persona buena, como perder un examen o pelear con un amigo “podemos mantener esa auto-integridad recordándonos a nosotros mismos cuánto amamos nuestros hijos, por ejemplo”.

Para su estudio, los científicos reclutaron 45 mujeres universitarias con índice de masa corporal de 23 o más. De 18,5 a 24,9 se considera normal; un 58% de las mujeres son obesas o con sobrepeso.

Cada una fue pesada y se le entregó una lsita de valores importantes, como creatividad, política, música y relaciones con amigos y familiares. Cada una los clasificó según la importancia que tenían para ella. A la mitad se le dijo luego que escribiera en 15 minutos sobre el valor que consideraba más importante. A la otra mitad se le dijo que escribiera sobre porqué un valor en su lista clasificado bajo podía ser importante para alguien más.

Las mujeres volvieron al mes y a los 4 meses para ser pesadas. Aquellas que escribieron sobre el valor más importante, perdieron en promedio 3,41 libras, mientras que las del grupo de control habían ganado en promedio 2,76 libras, un patrón de ganancia de peso común en universitarios.

“Cómo nos sentimos con nosotros mismos puede tener un gran efecto”, expresa Logel. Quizás cuando esas mujeres llegaron a casa y pensaron sobre el valor importante que sobre el que escribieron, comieron menos para sentirse mejor. Al día siguiente pudo ser igual.

Distintos estudios, según un boletín de prensa referente a la investigación, pueden tener un gran efecto sobre situaciones donde la gente siente una amenaza a su integridad.

No se sabe si lo hallado podría ser válido para cualquier persona, dijeron los investigadores.