Mis 10 noticias científicas de la semana (13-19)

1. Qué cosas: un marcapasos biológico

Toda una revolución. Millones de personas agradecen el invento de los marcapasos, esos aparatos que normalizan el ritmo cardíaco. El problema: cuando hay que cambiarlos o se averían. Por eso investigadores fueron más allá: crearon marcapasos biológicos para suministrar un apoyo temporal, libre de hardware hasta que el aparato electrónico pueda ser remplazado: insertaron un gen de un factor de transcripción humana en células del músculo cardíaco. El gen reprogramó las células para convertirse en marcapasos, células que emiten pulsos eléctricos rítmicos para mantener los latidos. Esas células restauraron la frecuencia cardíaca normal en cerdos con bloqueo total del corazón. El adelanto fue publicado en Science.

2. Develan la temida preeclampsia

Cada año cerca de 76.00 mujeres en todo el mundo mueren por una condición que no ha podido ser entendida: preeclampsia, la causa líder de la mortalidad en mujeres en embarazo. La presión sanguínea sube de repente en una mujer que está sana. Si el bebé no nace rápido, la madre podrá morir. Algo a lo que aún temen los obstetras. Un estudio en Science Translational Medicine demuestra que tal como en el Alzheimer, el Párkinson y la enfermedad de las vacas locas, la preeclampsia se distingue por proteínas doblada irregularmente y acumuladas en grumos. El hallazgo podría conducir al hallazgo de un biomarcador para diagnosticar el problema a tiempo.

3. El vino, vino y al pan… su genoma

Hace años se consideraba imposible secuenciar el genoma del trigo con el que se hace el pan, por esas especies de subgenomas con partes repetitivas del ADN, pero hace un tiempo científicos se embarcaron en el tema. Esta semana presentaron en Science la secuenciación del 61% del genoma de la variedad de trigo del pan y su cromosoma más largo, el 3B. Ahora, el International Wheat Genome Sequencing busca apoyo para secuenciar los otros cromosomas. El desciframiento del ADN de este importante cultivo podría derivar en nuevas variedades más resistentes a enfermedades y plagas o con propiedades más llamativas.

4. Conteniendo la diabetes

Una inyección de la proteína FGF 1 en ratones con diabetes inducida es suficiente para restaurar los niveles de azúcar a un rango sano durante más de 2 días, un descubrimiento publicado en Nature que podría derivar en una nueva generación de drogas más seguras y efectivas contra la diabetes. Los científicos encontraron que un tratamiento sostenido con la proteína no solo mantiene los niveles de azúcar bajo control sino que reversa la insensibilidad a la insulina causa fisiológica detrás de la diabetes.

5. La cruz más pequeña del mundo

La manipulación de átomos conquistó otro nivel: el manejo de 20 átomos de bromo en una superficie de cloruro de sodio a temperatura ambiente permitió formar la cruz suiza más pequeña, que más allá de la labor artística es un paso grande hacia la próxima generación de dispositivo de almacenamiento de escala atómica. El logro de investigadores de Finlandia, Japón y Suiza fue publicado en Nature Communications.

6. El cáncer que se resistía

Científicos descubrieron cómo dos genes que causan cáncer intestinal se hacen resistentes a los tratamientos, según publicación en Cell Reports. El avance podría desembocar en nuevos y mejores tratamientos. Los investigadores de Queen’s University descubrieron la acción de los genes MEK y MET cuando analizaban las diferentes interacciones entre las células de ese cáncer. Ese cáncer activaba un mecanismo de supervivencia cuando eran atacados con drogas dirigidas al gen MEK, pero cuando se agregaban drogas que bloqueaban el MET, las células cancerosas morían.

7. Calientes, calientes

El año pasado estuvo entre los 6 más calientes desde 1880 reveló un informe de la American Meteorological Society. No solo estuvo muy caliente sino que la mayoría de llos indicadores del clima mundial -gases de invernadero, nivel del mar, temperatura de tierra y mar- continuaron reflejando las tendencias de un planeta caliente. Los hallazgos reafirman lo que los científicos han observado por décadas: que nuestro planeta se está tornando más caliente.

8. Abracadabra… y el VIH se esfumó

Científicos descubrieron dos nuevos casos de pacientes infectados con el VIH cuyo virus se ha tornado indetectable, según informe en Nature. Los dos pacientes, australianos, quedaron aparentemente libres del VIH luego de recibir células madre para tratar el cáncer, pero aún están en terapia antirretroviral por precaución pues no se sabe si podría haber recaída. Hace un año también se habían presentado algunos casos, también en la conferencia sobre el sida. Hasta el momento solo hay una persona que se considera curada por completo.

9. Ahora son dos que me parecen uno

A medida que se aproxima a su objetivo, imágenes de la cámara Osiris a bordo de la sonda Rosetta permitieron determinar que el cometa 67P está compuesto no de una sino de dos partes nucleares, algo que no se había visto en otros cometas hasta la fecha y para lo cual no se tiene explicación. La nave se dirige hacia el cometa, en el que estará dentro de tres semanas. El análisis de las imágenes fue hecho por el Instituto Max Planck

10. Como pompas de jabón

Científicos avanzan en su trabajo para que la ahora improbable hipótesis de los múltiples universos, el multiverso, que está aún en el plano especulativo solo sugerida por ciertas teorías, pueda ser examinada científicamente. Al comienzo estaba el vacío, el vacío excitado por varios tipos de energía (oscura, del vacío, campo de inflación, campo de Higgs). Como agua en una olla, la energía comenzó a evaporarse y se formaron las burbujas. Cada burbuja tenía su vacío también. Algunas chocaron, hubo otras adentro de una mayor. Cada una era un universo. Y eso es lo que tratan de mostrar científicos del Perimeter Institute.

Micos distinguen palabras escritas

Aunque carecen de lenguaje conocido, los babuinos pueden distinguir con precisión palabras de 4 letras en inglés de letras que no forman palabras, según un estudio publicado ayer en Science.

Esta situación, el análisis visual de las letras y sus posiciones en una palabra, es considerado por los científicos como el primer paso en el proceso de lectura y fundamentalmente de la dependencia del lenguaje. Por ejemplo, los niños pequeños aprenden a leer por el sonido de las palabras que conocen, pero el nuevo hallazgo sugiere que la capacidad para reconocer las palabras no se basa en habilidades del lenguaje sino en una antigua capacidad, compartida con otros primates, de procesar objetos visuales.

“En últimas, leer depende del lenguaje”, escribió Michael Platt, director del Duke Institute for Brain Sciences en Duke University en Durham, en una nota que acompañó al estudio en Science. “Pero en esa etapa del proceso de traducir símbolos escritos en un significado ¿es necesario el lenguaje? Las bases biológicas de la lectura “pueden estar enraizadas mucho más profundas en la historia humana de lo que se suponía”, dijo.

Un estudio en 2011 concluyó que el análisis visual de las letras, el proceso ortográfico, se presenta en una región del cerebro asociada con el reconocimiento de objetos, sugiriendo que cuando leemos, adaptaos los canales cerebrales que evolucionaron para reconocer los objetos de la vida diaria, como rocas, árboles, y para identificar palabras impresas.

Con base en esa idea, Jonathan Grainger y colegas del National Center for Scientific Research y la Université d’Aix-Marseille en Franci lanzaron la hipótesis de que el procesamiento ortográfico no dependería de un lenguaje predeterminado.

Durante 6 semanas entrenaron 6 babuinos (Papio papio) para discriminar al azar palabras seleccionadas de 4 letras, como wasp, kite, de las letras que no formaban palabras artificialmente generadas como stod.

Las palabras y las no-palabras fueron presentadas en ensayos de 100 palabras en una pantalla de computador y los babuinos recibían una golosina por identificar una palabra (presionando un óvalo) o una no-palabra (presionando una cruz).

Al comienzo, la pantalla repetía palabras con más frecuencia que no-palabras para enseñarles las palabras. Una vez los babuinos habían aprendido una palabra, eran capaces de reconocerla con un 80% de precisión. Cada nueva palabra se adicionaba al conjunto de palabras ya aprendidas y de no-palabras.

Un babuino fue capaz de distinguir 308 palabras de 7.832 no-palabras con un 75% de exactitud.

Los primates no estaban solo memorizando cuáles secuencias de letras eran palabras y cuáles no. Tras la fase inicial de aprendizaje, cuando se les presentaba una palabra nueva por primera vez, la calificaban de palabra más a menudo que lo que calificaban de no-palabra.

“Es una evidencia de que han extraído implícitamente información acerca de lo que distingue las palabras reales de las no palabras”, dijo Grainger. Esa información incluye probablemente cuáles combinaciones de letras aparecen con mayor frecuencia en palabras versus no-palabras, como la K delante de l I en kite y en kill. Además, mientras más parecida una palabra con una no-palabra, más probable que los babuinos respondieran que era una palabra, una tendencia encontrada también hace poco en personas, lo que sugiere que humanos y babuinos compartimos capacidades de procesamiento ortográfico similares.