Me tragué al médico

Lo que ha sido un sueño de larga duración podría ser pronto realidad. Y qué tal que en el consultorio, su médico le dijera: tráguese el cirujano y hablamos la próxima semana.

Ingenieros de la Universidad de Stanford mostraron un dispositivo inalámbrico que cumple con el sueño. Presentado en la conferencia internacional de circuitos sólidos, Ada Poon mostró a sus colegas un dispositivo médico que se autoimpulsa a través de un fluido, en este caso la sangre, con lo que se acerca cada vez más la era de la medicina que se puede tragar.

Poon desarrolla una nueva clase de dispositivos médicos que pueden ser implantados o inyectados en el cuerpo humano y accionado de manera inalámbrica mediante ondas electromagnéticas sin necesidad de baterías.

“Las aplicaciones incluyen todo, desde el diagnóstico a las cirugías mínimamente invasivas”, dijo.

Algunos de estos dispositivos permanecerían fijos en el cuerpo, como los implantes cocleares, las sondas cardiacas, los sensores químicos y de presión, los marcapasos y las bombas con medicinas, pero otros del tipo de los de Poon pueden viajar por la corriente sanguínea para entregar medicinas, hacer análisis y quizás atacar coágulos o remover la placa de las arterias.

En esta clase de dispositivos médicos uno de los grandes problemas ha sido la miniaturización de las baterías, que no ha sido sencillo. Son las que ocupan el mayor espacio y presentan problemas como una ruptura, la corrosión o la desconexión de los alambres.

El aparato de Poon emplea un radiotransmisor externo al cuerpo que envía señales al dispositivo dentro de este, que con su antena, las recoja y se produzca una corriente que acciona la parte electr5ónica e impulsa el dispositivo si necesidad de baterías.

El dispositivo se puede mover hasta medio centímetro por segundo.

Todo un suceso.

Imagen cortesía C. Suárez-ScienceDaily

Inyectan a paciente células sanguíneas cultivadas

Científicos lograron inyectar con éxito células rojas sanguíneas cultivadas creadas de células humanas hematopoyéticas en un donante humano, según los resultados de un estudio publicado en Blood, revista de la American Society of Hematology.

Cuando la necesidad de sangre viene en aumento y se reduce el número de donantes, los resultados del estudio son una esperanza para que algún día pacientes que requieran sangre con urgencia de una transfusión puedan ser sus propios donantes.

Utilizando células madre que forman todas las clases de células sanguíneas de un donante humano, un grupo de científicos de París generó con éxito miles de millones de células sanguíneas cultivadas en platos de petri con la ayuda de factores específicos del crecimiento que regulan la proliferación y maduración de las células madre para ser células rojas sanguíneas.

Tratando de probar que las células cultivadas eran capaces de madurar en el cuerpo, los científicos las inyectaron en cuatro modelos de ratón y confirmaron que sí progresaban en todo el proceso de maduración. Con un donante voluntario, repitieron el proceso de crear otro conjunto de células rojas cultivadas y se las reinyectaron para ver si sobrevivían en una persona. Luego de cinco días, la tasa de supervivencia en la corriente sanguínea del donante era del 94 al 100 por ciento y después de 26 días la tasa estaba entre 41 y 63 por ciento, comparable al promedio de 28 días que tiene el ciclo de células rojas nativas. Los resultados demuestran que el ciclo de vida y la tasa de supervivencia de las células cultivadas son similares a las células rojas convencionales, pudiéndose convertir en el futuro en una fuente de transfusión.

“Aunque estudios previos han mostrado que las células madre hematopoyéticas pueden ser desarrolladas como células rojas sanguíneas maduras, es el primer estudio que prueba que son capaces de sobrevivir en el cuerpo humano, un gran paso para la comunidad de transplantes”, dijo Luc Dougy, autor senior del estudio y profesor de Hematología en la Université Pierre et Marie Curie en París (Francia).

Un responsable de que aparezcan las canas

A unos, el cabello se les llena de nieve a los 60, a otros hacia los 50, pero a los 40 muchos tienen canas. Incluso, algunos las adquieren prematuramente.

Un estudio de investigadores del NYU Langone medical Center demostró por primera vez, según los autores, que una señal -conocida hasta ahora por controlar varios procesos biológicos- entre los folículos pilosos y las células madre melanocitos puede dictar el pigmento del cabello. El estudio fue publicado en el journal Cell.

“Hemos sabido por años que las células madre del folículo piloso y las células melanocitos productoras de pigmento colaboraban para producir el color del pelo, pero no sabíamos cómo”, explicó Mayumi Ito, uno de los investigadores.

Descubrieron que una señal denominada Wnt es esencial para la acción coordinada de esas dos líneas de células madre y críticas para la pigmentación del cabello: el estudio sugiere que la manipulación de Wnt puede ser una estrategia para obtener un color como el de las canas.

La investigación también ilustra un modelo para la regeneración de tejidos.

“El cuerpo humano tiene varias clases de células madre con el potencial de regenerar otros órganos”, dijo Ito. “Los métodos detrás de la comunicación entre las células madre del cabello y el color durante el remplazo del cabello nos pueden brindar pistas importantes para regenerar órganos complejos con distintos tipos de células”.

El estudio abre la posibilidad de que la señal Wnt es un sendero clave en la regulación de las células madre melanocitos y muestra cómo la conducta de estos está asociada con la regeneración del cabello. Esto ayuda a entender enfermedades en las que los melanocitos se pierden para dar paso a las canas o crecen desenfrenadamente en los casos de melanomas.