La planta del gato tiene la clave

Hay una planta que vuelve locos a los gatos. La perciben y se arrojan sobre ella, se frotan, se acuestan. Es irresistible para ellos. Y esa planta tiene un gran secreto.

Se trata de la llamada catnip o Nepeta cataria, hierba perenne de la familia de la menta, originaria de Europa pero hoy en muchas regiones del mundo. La menta gatuna, la llaman algunos e incluso se desarrollan productos para gatos con base en ella.

Aunque no se sabe qué es lo que provoca esa reacción en los gatos, científicos reportaron en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, un beneficio de esta planta.

Al impregnar el ganado con una mezcla de aceite de esta menta, cera de parafina y soya, las moscas salieron espantadas. La acción duró tres horas.

Sabido es que las moscas causan enormes pérdidas a la ganadería, provocando incluso enfermedades mortales.

Junwei Zhu y colegas realizaron el estudio, que reveló además una acción repelente de esa hierba contra más de una docena de insectos, incluyendo moscas domésticas, mosquitos y cucarachas.

Ahora el grupo trabaja en prolongar la acción repelente de su compuesto, que sería de utilidad general.

Se me olvidaba que soy un anciano

Envejecer no tiene que significar problemas mentales. Con una población que envejece a pasos acelerados, el mundo se enfrenta a un serio problema. En Estados Unidos, por ejemplo, sólo 4,1 por ciento de los ciudadanos era mayor de 65 años en 1900, pero en 2000 ya era el 12,6 por ciento y en 2030 será el 20 por ciento de la población.
El declive mental ha sido visto por lo general como una consecuencia inevitable del envejecimiento, pero en los últimos años se ha producido un surgimiento de actividades y productos tendientes a detener tal situación. ¿Se puede? ¡Es posible retener las capacidades si se ejercitan? ¿Si es así, qué tipos de ejercicios se requieren?
Una minuciosa revisión de estudios científicos realizada por Christopher Hertzog y colegas encontró evidencias claras de que actividades que enriquecen la mente, tales como retos intelectuales, vida social y especialmente el ejercicio físico pueden preservar y mejorar varios aspectos del funcionamiento cognitivo a medida que envejecemos.
Las actividades intelectuales diarias, como la lectura, ayudan.
Un estudio con 4.000 adultos mayores durante seis años midió la frecuencia y participación en siete actividades cognitivas, como leer revistas. Aquellos más comprometidos tuvieron una menor tasa de declinación mental.
Otra investigación de 6 a 8 años con 5.925 mujeres mayores de 65, que averiguó cuántas cuadras caminaban al día y cuántas escalas subían, aparte de otras 33 actividades físicas consideradas, encontró que las más activas presentaron un riesgo 30 por ciento menor de pérdida mental. Lo que es más interesante: la distancia caminada fue asociada a la función cognitiva, pero no la velocidad al caminar. Tal parece que unos niveles moderados de ejercicio ayudan a preservar las funciones mentales.
Las actividades sociales y el mantener una actitud positiva son también herramientas para detener la llegada de la demencia senil. Aquellos que son optimistas, abiertos a experiencias, motivados y orientados hacia metas tienen mayores probabilidades de experimentar un envejecimiento exitoso, hallazgo que corroboran estudios en animales. Estos muestran que los animales que viven en ambientes enriquecidos, con ruedas, juguetes, sitios para trepar y con la compañía de otros, reciben beneficios fisiológicos, incluidos cambios neuronales en el cerebro.
Así que eso de que perro viejo no aprende nuevos trucos, no es cierto. No hoy en día.