El cólera cambia los genes de la gente

Enfermos de cólera en Zimbawe

Que no se crea que es hueso fácil de roer: la bacteria del cólera está diseminada por el globo y mata muchas personas, pero el cuerpo comienza a presentarle resistencia. Es más: está induciendo cambios en el genoma, una sorprendente evolución de los tiempos modernos.

Eso sugiere un nuevo estudio publicado en Science Translational Medicine. Aunque ha llegado a diversas regiones y por ejemplo causó mortandad en Haití tras el sismo de 2010 al ser introducida por personal de paz de Naciones Unidas, el corazón de la enfermedad se encuentra en el delta del río Ganges en India y Bangladesh.

Cuando llegan a los 15 años, la mitad de los niños de Bangladesh ha estado infectado con la bacteria, que se disemina a través de alimentos y agua contaminados. El microbio puede causar diarrea extrema que puede matar en cuestión de horas, como dice Elinor Karlsson, genetista computacional en Harvard y coautora del estudio.

El hecho de que haya estado tanto tiempo en la zona y mate niños, alterando el set de genes de la población condujo a los investigadores a sospechar de que estaba presionando evolutivamente la gente de la región, como lo ha hecho la malaria en África. Otra señal de que el microbio presiona la evolución, indica Regina LaRocque, coautora y especialista de enfermedades infecciosas, es que muchas personas sufren síntomas ligeros o no se enferman sugiriendo que tienen adaptaciones para contrarrestar la bacteria.

Los investigadores contrastaron el ADN de pacientes de Bangladesh con otros del país que no enfermaban pese a vivir en la misma cada de uno enfermo. Los susceptibles portaban variantes dentro de la región que muestra los efectos más fuertes de la selección natural.

Una categoría de genes que evolucionan en respuesta al cólera son los que codifican los canales del potasio que liberan iones de cloro en los intestinos, algo que tiene sentido dado que la bacteria toma los canales para descargar grandes cantidades de cloro, causa de la severa diarrea de la enfermedad.

Una segunda categoría de genes ayuda a manejar la proteína NF-kB, controladora principal de la inflamación, una de las respuestas del cuerpo a la bacteria. Un tercer grupo involucra los genes que ajustan la actividad de la inflamasoma, un agregado de proteínas dentro de las células que detectan patógenos y activan la inflamación.

Los científicos no saben sin embargo qué cambios promueve la selección natural en esos genes para fortalecer las defensas contra la bacteria del cólera.