2013: mis 10 noticias científicas del año

1. Juntos y revueltos con Neandertales y Denisovanos

A veces los pies hablan. Y los dedos también. El genoma obtenido a partir de un hueso de una mujer Neandertal reveló que sus padres eran parientes cercanos y que esa mezcla fue común en aquellos tiempos.

En un estudio publicado en Nature se informó que ese genoma permitió ver que no solo se apareaban entre sí, sino también con otros grupos de homíninos de entonces y con los ancestros de los humanos.

El hueso del dedo fue hallado en la caverna Denisova en Siberia, donde las condiciones permitieron la conservación del ADN al mantener unos 0° C todo el año.

En esa caverna se han hallado otros huesos que pertenecen a un nuevo grupo, los denisovanos. Este no lo era. La mezcla perfecta.

2. Kepler: el cazaplanetas en problemas

En mayo, el más exitoso cazaplanetas, el telescopio espacial Kepler, perdió la segunda de las ruedas de reacción del giroscopio, vital para realizar su misión de alta exactitud. Requiere tres para funcionar y detectar con suma precisión la débil señal de planetas pasando delante de sus estrellas en una pequeña región del espacio entre la Lira y el Cisne, a donde se ha enfocado su trabajo.

Meses después la Nasa informó que no se pudo recuperar su funcionamiento y el telescopio será destinado a la observación de galaxias, estrellas, supernovas y cúmulos estelares, para lo cual no necesita tanta precisión.

Durante su misión ha detectado más de 3.200 candidatos a planetas y 199 planetas extrasolares confirmados. Una sensible pérdida.

3. El meteorito que asustó al mundo

Desde 1908 cuando un enorme meteorito explotó en Tunguska, remota región de Siberia, no se había vivido una situación así: el 15 de febrero una roca que tenía 12.000 toneladas métricas cuando ingresó a la atmósfera y fue disminuyendo de tamaño explotó sobre la ciudad rusa de Chelyabinski, generando grandes destrozos aunque no pérdida de vidas.

La explosión fue el equivalente a 30 bombas de Hiroshima, unos 530 kilotones de TNT energía equivalente. El asteroide viajaba a unos 54.00 kilómetros por hora.

Fue tal la onda explosiva que le dio la vuelta al mundo confirmaron semanas después sensores instalados en diferentes regiones.

Astrónomos de la Universidad de Antioquia fueron los primeros en trazar el origen del enorme meteorito.

4. Sí, los neutrinos se pueden agarrar de la cola

Luego de 25 años de haberse sugerido que bajo el hielo se podrían capturar, el IceCube, un detector de neutrinos bajo el hielo de la Antártida reportó la observación de 28 eventos de partículas de alta energía que constituyen la primera evidencia sólida de neutrinos provenientes de aceleradores cósmicos mucho más allá de nuestro Sistema Solar, con energías más de 1 millón de veces la observada durante la explosión de supernova en la Gran Nube de Magallanes (galaxia vecina) en 1987.

Estas partículas rara vez interactúan con la materia. De masa casi inexistente, pueden entregar información sobre el funcionamiento de los fenómenos más energéticos y más alejados del universo.

Cada segundo, miles de millones de neutrinos pasan por cada centímetro cuadrado de la Tierra, pero en su inmensa mayoría provienen del Sol o de la atmósfera terrestre.

5. Clonación pero ya para qué

Luego de una década de intentos fallidos, incluso de haber propiciado uno de los fraudes científicos más sonados, el del coreano Woo Suk Hwang que dijo lo había logrado comprobándose luego que todo era falso, este año se logró la obtención de células madre a partir de embriones humanos clonados.

Los científicos de Oregon Health and Science University siguieron el mismo procedimiento usado para clonar la oveja Dolly, pero el logro no causó tanto furor pese a lo que mucho se intentó en su momento.

¿La razón? Porque igual resultado se puede obtener a partir de células madre pluripotentes inducidas reprogramadas a partir de células humanas adultas, lo que se logró hace ya varios años.

6. El año del simpático olinguito

En agosto se anunció el descubrimiento del olinguito (Bassaricyon neblina), primer carnívoro hallado en el continente americano en 35 años, reportado en Zookeys. Habitante en unas pocas regiones colombianas y ecuatorianas, como Antioquia era considerado otra especie.

Los científicos dicen que pertenece a la familia de los Proyonidae, los mapaches y parece el cruce de un gato con un oso de peluche según los científicos, teniendo una cara muy simpática. Pese alrededor de un kilo, sus ojos son enormes y su pelaje oscuro.

Su hábitat está en los bosques entre los 1.500 y 2.700 metros de altura, cada vez más reducido por la presión humana. Vive en los árboles, de los cuales rara vez baja.

Su hallazgo se produjo por azar, cuando los investigadores realizaban un estudio sobre cuántas especies de olingos había.

Su hallazgo recuerda cuánto nos falta por descubrir en nuestras propias narices.

7. A donde van a morir los cometas

En un rincón del espacio cercano, entre las órbitas de Marte y Júpiter donde está el cinturón de asteroides, astrónomos de la Universidad de Antioquia reportaron la presencia de cometas muertos o dormidos. Serían al menos 85.000 según los cálculos del profesor Ignacio Ferrín.

En esa región del espacio residen al menos 500.000 cuerpos de un metro a 987 kilómetros de longitud que es el tamaño del planeta menor Ceres.

Algunos de esos cometas están reviviendo, por lo que los denominaron Lázaro, mientras los demás ya agotaron el agua. Los que reviven es debido a la energía que en un momento han recibido del Sol, cuando más se acercan a él.

El cementerio tiene millones de años, reportaron los profesores Ferrín, Jorge Zuluaga y Pablo Cuartas.

8. Los genes son de la humanidad

Aunque fue una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, puede tener incidencia en muchas otras regiones del planeta: los genes no son patentables.

Se resolvió así una larga querella con la firma Myriad, que durante años usó una patente para algunas mutaciones, como las BRCA que aumentan el riesgo de cánceres de seno, útero y próstata y para los cuales tenía exclusividad con un test para que una persona pudiera conocer si las poseía.

La decisión comenzó pronto a tener repercusiones, pues incluso una corte federal falló que otra firma, Sequenom no podía mantener el derecho sobre exámenes para determinar algunas condiciones fetales.

Tras el fallo, otras firmas lanzaron sus pruebas sobre las mutaciones BRCA.

9. Si, los humanos somos responsables

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático presentó la primera parte del quinto reporte (que realiza cada 7 años), relacionada con las evidencias científicas. Aunque los datos no muestran una disminución en la tendencia al calentamiento y a la variación del clima en todo el planeta, por primera vez reportó que el cambio climático sí es antropogénico.

La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera se incrementó de manera sostenida desde la revolución industrial. En mayo de este año, la concentración de dióxido de carbono (CO2) alcanzó niveles no vistos hace al menos 700.00 años: 400 partes por millón, aunque luego, por condiciones estacionales bajó 2 puntos.

La situación, dijo el Panel, se agravó desde 1950 con cambios en océanos, atmósfera, glaciares no vistos antes.

10. Nadie sabe dónde anda

Por fin este año, luego de 36 años de viajar por el espacio, La Nasa confirmó que la nave Voyager 1 salió del Sistema Solar, siendo el primer artefacto humano en llegar tan lejos.

Su gemela, la sonda Voyager 2 también se aleja, pero aún le falta por dejar su casa.

Ha viajado más de 19.000 millones de kilómetros y aún le queda batería por unos años para comunicarse con la Tierra, al menos hasta 2020.

En la ruta que lleva en 40.000 años pasaría a 1,6 años luz de una de las estrellas en la constelación Camelopardalis, AC+79 3888. La nave recorre cada año unos 500 millones de kilómetros.

La nave está destinada a vagar errante por la Vía Láctea e igual suerte correrá la Voyager 2, que se dirige hacia Ross 248, de la que estará a 1,7 años luz en 296.000 años.

La historia de un dedo de hace 80.00 años

La historia de esta joven siberiana no la contó ella. En verdad, murió hace más de 80.000 años por razón desconocida. La historia la contó un dedo, que junto con dos dientes, fueron los únicos restos que quedaron para la posteridad.

Mediante una sofisticada técnica, científicos secuenciaron el genoma de esa niña logrando una secuencia tan completa que parece un retrato de ese antiguo genoma como es el de una persona de hoy, revelando por ejemplo el color de su cabello, de sus ojos y de su piel.

La chica murió en lo que hoy se conoce como la caverna de Denisova.

El genoma revela pocos cambios con respecto al de los humanos actuales. El pueblo de esa joven era pariente cercano de los Neandertales.

Pese a que solo un dedo cuenta cómo eran esas personas en aquellos remotos tiempos, este genoma permite decir que son los exponentes antiguos mejor estudiados hasta ahora.

Los denisovanos, como nosotros hoy, poseían 23 pares de cromosomas, no 24 como los chimpancés. Al comparar los dos genomas y contra las mutaciones, se estableció que los denisovanos y los humanos modernos se dividieron hace 700.000 a 170.000 años.

Se estableció además, al estudiar la edad de genes, que se trataba de un grupo no grande, a diferencia de los humanos modernos, que se habían doblado en número antes de salir de África.

David Reich, uno de los científicos y coautor del artículo, dijo que los datos sugieren que la joven murió hace 80.000 años aproximadamente, mucho antes que los 50.000 que se había creído por la capa geológica donde se hallaron los restos.

Se pudo comprobar además que cerca del 3% del genoma de los actuales habitantes de Papua Nueva Guinea proviene de los denisovanos, lo que sugiere que algunos machos se aparearon con hembras humanas modernas o que se debe a la selección natural de algunos de los cromosomas X.

Svante Pääbo, paleontólogo del Max Planck Institute y cabeza del estudio, reveló que las diferencias entre denisovanos y modernos incluyen 111.812 nucleótidos que cambiaron en los últimos 100.000 años. De ellos, 8 son genes de la conexión del sistema nervioso. Y 34 genes están asociados con enfermedad en humanos.

El estudio aparece publicado en Science.

Foto del molar de la joven denisovana. Uno de los 2 dientes hallados junto con un pequeño hueso de un dedo.  Cortesía Max Planck Institute

Secuencian genoma de un humano arcaico

Tanta curiosidad y tanto por aprender que no resulta difícil preguntarse cómo eran los primeros humanos. Y una de las respuestas proviene de un pedazo de dedo.

Ese fragmento, hallado en la caverna Denisova en el sur de Siberia, permitió secuenciar el genoma de esos parientes humanos que vivieron hace varias decenas de miles de años. Solo con 10 miligramos del hueso del dedo el equipo del experto Savante Pääbo lograron la secuencia en el Max Planck Institute en Leipzig, Alemania.

Aunque en 2010 publicaron la versión inicial del genoma, no tenía la resolución suficiente para estudiar la evolución de partes específicas del genoma.

Sí permitía, en cambio, establecer la relación entre Neandertales y denisovanos y con los humanos modernos.

Los denisovanos, una especie nueva de Homos clasificada así tras el hallazgo de los restos en aquella caverna, vivieron de hace 1 millón de años hasta hace cerca de 40.000 en áreas en las que también vivieron Neandertales y Homo sapiens.

Se cree que su origen se dio en una migración distinta a las de aquellos dos.

Ahora se publicó la versión completa del genoma, puesta a disposición de la comunidad científica. “El genoma es de alta calidad”, según Mathias Meyer, quien desarrolló las técnicas para el trabajo.

Es la primera secuencia completa que se hace del genoma de un grupo humano arcaico, un paso al estudio de diversos grupos extinguidos hoy.

Se espera que los biólogos y otros científicos puedan descubrir con este genoma los cambios genéticos que fueron importantes para el desarrollo de la cultura humana moderna y su tecnología, y que les permitió a los humanos modernos salir de África para diseminarse por todo el planeta desde hace cerca de 100.000 años.

Foto cortesía Max Planck Institute: aspecto de la caverna donde fue hallado el fósil.