Humanos tendríamos un nuevo pariente

¿Y por qué no había ningún homo reciente de Asia? La pregunta llevó a muchos científicos a pensar que tarde que temprano aparecería alguno.

El análisis de fósiles del suroccidente de China sugiere que allí habitó lo que podría ser una nueva especie del género o alguien relacionado.

En 1979 se había descubierto un cráneo en la caverna Longlin en la provincia Guangxi, pero solo ahora se analizó en detalle.

Tenía huesos gruesos, arcos prominentes en las cejas, una cara aplanada y no posee la barbilla típica de los humanos. “Es anatómicamente único entre los miembros del árbol evolutivo humano”, dice Darren Curnoe, de University of New South Wales en Sidney (Australia).

El cráneo contiene un conjunto inusual de rasgos primitivos como aquellos vistos en nuestros ancestros de hace cientos de miles de años, junto con rasgos modernos similares a las personas de hoy.

Curnoe y Ji Xueping, de Yunnan University en China, han hallado más evidencias del nuevo homínido en la caverna Malu. Laos seres de la caverna del venado rojo los bautizó Curnoe porque existen rastros de que cocinaban los grandes venados.

Pero no se sabe en dónde encuadran estos fósiles en nuestro álbum familiar. Para Curnoe, podrían estar relacionados con los primeros miembros de nuestra especie (Homo sapiens) que evolucionaron en África hace cerca de 200.000 años y se diseminaron por Asia hasta llegar a China. Pero prefiere la idea de que son una nueva línea evolutiva que evolucionó en Asia oriental paralela a nuestra especie, tal como los Neandertales, en particular porque lucen muy distinto a los primeros homínidos africanos.

Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, dijo a New Scientist que sus rasgos primitivos sugieren que podrían estar relacionados con los enigmáticos denisovanos, conocidos por un dedo de hace 30.000 a 50.000 años encontrado en una caverna de Siberia.

Se sabe que vivieron en el este de Asia y que se aparearon con nuestros ancestros directos. Para él, los nuevos fósiles podrían ser el producto de tal apareamiento.

El análisis de los restos chinos reveló que datan de hace unos 11.500 años, una época muy reciente, lo que indica que pudieron haber sobrevivido a la última Edad de Hielo.

Un análisis del ADN podría colocar el hallazgo en su sitio correcto del árbol evolutivo humano.

Foto del cráneo del fósil chino, D. Curnoe

Secuencian genoma de un humano arcaico

Tanta curiosidad y tanto por aprender que no resulta difícil preguntarse cómo eran los primeros humanos. Y una de las respuestas proviene de un pedazo de dedo.

Ese fragmento, hallado en la caverna Denisova en el sur de Siberia, permitió secuenciar el genoma de esos parientes humanos que vivieron hace varias decenas de miles de años. Solo con 10 miligramos del hueso del dedo el equipo del experto Savante Pääbo lograron la secuencia en el Max Planck Institute en Leipzig, Alemania.

Aunque en 2010 publicaron la versión inicial del genoma, no tenía la resolución suficiente para estudiar la evolución de partes específicas del genoma.

Sí permitía, en cambio, establecer la relación entre Neandertales y denisovanos y con los humanos modernos.

Los denisovanos, una especie nueva de Homos clasificada así tras el hallazgo de los restos en aquella caverna, vivieron de hace 1 millón de años hasta hace cerca de 40.000 en áreas en las que también vivieron Neandertales y Homo sapiens.

Se cree que su origen se dio en una migración distinta a las de aquellos dos.

Ahora se publicó la versión completa del genoma, puesta a disposición de la comunidad científica. “El genoma es de alta calidad”, según Mathias Meyer, quien desarrolló las técnicas para el trabajo.

Es la primera secuencia completa que se hace del genoma de un grupo humano arcaico, un paso al estudio de diversos grupos extinguidos hoy.

Se espera que los biólogos y otros científicos puedan descubrir con este genoma los cambios genéticos que fueron importantes para el desarrollo de la cultura humana moderna y su tecnología, y que les permitió a los humanos modernos salir de África para diseminarse por todo el planeta desde hace cerca de 100.000 años.

Foto cortesía Max Planck Institute: aspecto de la caverna donde fue hallado el fósil.