Evite lesiones con un test de ADN

Cree uno, y a lo mejor tiene fundamento, que es el azar el que incide en el retiro de muchos deportistas cuando sufren una lesión que no logran superar. Claro, la preparación podría incidir también.

Jin Kovach fue un jugador de fútbol americano que en el segundo juego de la temporada, cuando fue detenido por las 270 libras de John Elway, sintió un estallido en su rodilla izquierda. Se había torcido el ligamento cruzado anterior. Nunca más pudo volver a jugar.

El destino cambió sus planes, pero le entregó una segunda oportunidad. Hoy, 25 años después, luego de haber obtenido su título de abogado en Stanford University y de haber trabajado varios años en la comunidad biomédica, Kovach es cofundador y CEO de una compañía de genómica personal, Athleticode. ¿Su fin? Ayudar a atletas profesionales y aficionados a evitar el destino que él tuvo.

La empresa ofrece pruebas genéticas para buscar biomarcadores asociados con alto riesgo de lesión en los tejidos blandos. La esperanza de Kovach es ayudar a los deportistas a entrenar de forma que se protejan de tales lesiones, que él denomina prehabilitación.

“Lo que hacemos es entregarles conocimiento, que podrían usar en su entrenamiento”, dice. “Reportamos genes que han sido examinados y demostrado tener una correlación con lesiones”.

Los genes examinados, dice un informe en The Scientist, codifican para variantes del colágeno, proteínas en el tejido conectivo como tendones y ligamentos.

Secuencia de variantes dentro de COL5A1, por ejemplo, que codifica una cadena alfa de tipo V colágeno, ha sido vinculada a un mayor riesgo de lesión de aquel ligamento. Del mismo modo, mujeres deportistas con un genotipo AA en un sitio específico del gen del colágeno COL12A1 (como el alelo que porta Kovach) tienen una probabilidad más alta de roturas de ese ligamento. Y ciertas variantes del gen MMP3, que codifica una enzima de la familia matrix metaloproteinasa involucrada en la reparación del tejido, han sido asociadas con la tendinopatía crónica del tendón de Aquiles, una condición degenerativa.

Aunque es imposible ser concluyentes en los tests sobre una posible lesión debido a riesgos genéticos, los científicos siguen allegando evidencias.

¿Se sometería usted a una prueba de estas? ¿Qué hacer cuando aparezca tal o cual probabilidad de mayor riesgo?

Una relación que cada vez será más cercana en un mundo deportivo cada vez de más alta exigencia y competitividad.

El cerebro de los músicos es diferente

Cuán diferente puede ser el cerebro de las personas de acuerdo con… su actividad.

Los músicos, de acuerdo con reciente investigación, poseen un cerebro muy desarrollado de manera que los hace estar alertas, interesados en el aprendizaje, dispuestos a ver los detalles de una situación, calmados y agradables. Son los mismos rasgos hallados en deportistas de primera clase, gerentes de alto nivel y entre individuos que practican la meditación trascendental.

El nuevo estudio, de Fred Tavis, de Maharishi University of Management en Estados Unidos; Harald Harung, Oslo University College en Noruega; e Yvonne Lagrosen, University West en Suecia revela un alto desarrollo mental en los músicos.

Con diferentes métodos, midieron el desarrollo de mente y cerebro. Los electroencefalogramas muestran patrones especiales en la actividad eléctrica del cerebro con alto desarrollo mental. Poseen lóbulos frontales bien coordinados, siendo ellos los que se emplean en altas funciones cerebrales, como la planeación y el pensamiento lógico. Otra característica es que la actividad en cierta frecuencia, las llamadas ondas alfa, dominan. Estas se dan cuando el cerebro reúne detalles en un todo.

Otro electroencefalograma muestra que los individuos con alto desarrollo mental y cerebral usan su cerebro con economía: están alertas y listos para la acción cuando es necesario, pero permanecen relajados y adoptan una postura de esperar a ver qué sucede cuando es el caso.

También se emplearon cuestionarios para medir el desarrollo mente-cerebro.

Todo esto demostró que los músicos son especiales por su condición cerebral.

El estudio será publicado en Consciousness and Cognition.