El ruido que mata animales

Ojo con su bote. No es que vaya a atropellar un cangrejo en la playa, pero al conducirlo podría estar sirviéndole de carnada a un depredador.
Sí, cuando un bote ruge en las cercanías, el cangrejo ermitaño no responde con la rapidez acostumbrada ante la presencia de un depredador, permitiéndole acercarse más de la cuenta, según el ecólogo del comportamiento, Daniel T. Blumstein, de la Universidad de California en Los Ángeles, que publica el estudio en Biology letters.
El rugido no enmascara el sonido que emite el depredador al acercarse, lo que hace es distraer al cangrejo, que no está pendiente del peligro.
La distracción tiene sentido, indicó Blumstein, que realizó el estudio con sus alumnos, pues incluso el ruido del bote tenía un efecto aún en experimentos con una imitación de depredador.
Para crear una amenaza silenciosa, los investigadores emplearon palos que balanceaban una camiseta que cubría una dona inflable hacia los cangrejos. Sin el ruido del motor, los cangrejos se metían en sus conchas al acercarse la camiseta. Con el rugido del motor, no respondían con tanta rapidez.
Distintos estudios se han hecho sobre cómo el ruido afecta los animales, centrándose no pocos en cómo se afecta la comunicación entre ellos, esencial en distintos casos para el apareamiento. El nuevo estudio, dice Hans Slabbekoorn, de Leiden University en Holanda, tiene una aproximación distinta. Él ha estudiado pájaros que cantan distinto en medio del ruido citadino que en lugares silenciosos.

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