Qué pasa en la cumbre de Rio+20 sobre desarrollo sostenible

¿Qué pasa en Rio+20? Es esta la cumbre internacional de Naciones Unidas más grande sobre medio ambiente y desarrollo sostenible desde 1992 cuando se hizo la Cumbre de la Tierra.

Poco se habla en nuestros medios del tema o se habla sin contextualizar. No pocos solo presentan la posición colombiana.

En Rio+20, como expresó el secretario general de la Cumbre, el chino Sha Zukang, se persigue establecer unas metas de desarrollo sostenible, fortalecer el marco institucional para lograrlas, profundizar en el concepto de economía verde y definir acciones claras en temas como energía, agua, océanos, seguridad alimentaria, empoderamiento de la mujer y educación entre otros.

A la cita en Río de Janeiro se llegó sin una posición clara pese a las negociaciones desarrolladas en diferentes lugares, entre ellos en Nueva York en mayo.

El martes en la madrugada, los delegados aprobaron un texto de 49 páginas, reducido de uno inicial de 80. Sería la declaración oficial.

Con él no todos están satisfechos, como es el caso de la Unión Europea, aunque algunos sí, como el secretario general de Naciones Undias, Ban ki-moon. Janez Potocnik, comisionado europeo, cree que hay avances en las metas del desarrollo sostenible y en el reconocimiento de la economía verde como instrumento para conseguir esos objetivos.

El texto comienza a discutirse hoy cuando es la apertura oficial de Rio+20, cuyo segmento de alto rango, con la presencia de numerosos jefes de Estado, pero sin la presencia del estadounidense Barack Obama ni de la alemana Angela Merkel, se extenderá hasta el viernes.

¿Qué habrá en definitiva? Aunque solo se conocen apartes del documento base definido el martes, no habrá metas concretas ni compromisos sólidos, tal como ha sucedido en la mayoría de citas internacionales sobre desarrollo sostenible, medio ambiente y cambio climático.

No todos esperaban definir esas metas. El ministro del ambiente de Colombia, Frank Pearl, siempre ha apostado a negociaciones post Rio+20 para definir metas e indicadores.

El texto tiene mucho de ‘tomar nota de’ y poco de ‘decidir’ y ‘compromiso’ en palabras de Connie Hedegaard, ex comisionada de medio ambiente de la Unión Europea.

Para analistas y representantes de la sociedad civil, las carencias son claras:

No hay consenso sobre la economía verde, considerada por países en desarrollo como dos palabras con las que las naciones desarrolladas pretenden apropiarse y comercializar más los recursos naturales. El texto dice que cada país tiene sus propias herramientas para alcanzar el desarrollo sostenible.

Se desechó la petición de 30.000 millones de dólares anuales de las economías en desarrollo, habiéndose optado por “fondos de múltiples orígenes”.

No se incluyó la esperada cláusula que pedía eliminar subsidios a los combustibles fósiles.

Se eliminó a última hora la propuesta de un gobierno de altamar en el tema de océanos.

Se omitió concretar una reforma profunda al Programa de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (PNUMA), pues los países ricos no desean que les pidan más dinero.

Para Sha Zukang si se implementan las acciones aprobadas y se cumplen las medidas de seguimiento, el documento sí es un avance.

El texto cuenta con 283 párrafos en 6 capítulos y 49 páginas.

La propuesta colombiana, que parece haber quedado incluida, es definir los Objetivos del Desarrollo Sostenible en conjunción con los del Milenio, que finalizarán en 2015, pero más ambiciosos. Esto requiere metas e indicadores, que se negociarían tras Rio+20.

¿Éxito? ¿Fracaso? El documento carece de ambición, es tímido, pero en asuntos de negociaciones internacionales es difícil que un texto sea agresivo y radical.

Se esperaba más. Habrá que ver lo que pasa de acá al viernes.