De cómo el café combate el Alzheimer

¿Qué será lo que tiene? Uno lo toma y quién sabe cómo le irá después. Quienes lo tomaron, quizás sufren el problema. Pero no deja de sorprender después de todo.

Que el café protege contra el Alzheimer lo dicen estudios. Algún compuesto no conocido actúa con la cafeína para brindar esa ayuda no pedida.

Esa interacción, de acuerdo con un estudio nuevo en ratones hecho por científicos de la Universidad del Sur de la Florida, impulsa los niveles sanguíneos de un factor crítico que parece combatir el proceso hacia el Alzheimer.

Los hallazgos aparecen en el Journal of Alzheimer’s Disease.

Mediante ratones criados para desarrollar los síntomas de esa enfermedad, los científicos presentaron evidencias de que el café descafeinado ofrece protección contra la pérdida de memoria que no es posible con otras bebidas con cafeína ni con el café descafeinado.

Estudios anteriores con personas reportaron que la ingestión diaria de café durante la edad media y en edades más avanzadas disminuían el riesgo de desarrollar el Alzheimer.

Cafeína parecía ser el compuesto que brindaba protección contra la producción anormal de la proteína beta-amiloide, que se cree provoca la enfermedad.

El nuevo estudio no desestima la importancia protectora de la cafeína, sino que muestra que el café con cafeína induce un aumento en los niveles en la sangre de un factor de crecimiento llamado GSSF, una sustancia disminuida en pacientes con Alzheimer.

Para contrarrestar la patología se deberían tomar de 4 a 5 pocillos de café al día.

Un motivo más para un buen café: la próstata

Un nuevo estudio en menos de un mes, revela otro efecto benéfico del café: de acuerdo con investigación del Harvard School of Public Health, los hombres que beben café con frecuencia parecen tener un menor riesgo de desarrollar una forma letal de cáncer de próstata. El estudio fue presentado en el Journal of the National Cancer Institute de Estados Unidos.

Estudiaron el café dado que contienen varios compuestos benéficos, como antioxidantes, reduce la inflamación y regula la insulina, todos los cuales pueden influir en el cáncer de próstata.

Entre los hallazgos figuran:

-Hombres que consumían seis o más cafés al día tenían 20% menor riesgo de desarrollar ese cáncer.

-La asociación inversa con el café fue aún más fuerte para el cáncer agresivo de próstata. Quienes bebían café tenían 60% menos riesgo de desarrollar cáncer letal de próstata.

-Aún beber de una a tres tazas de café al día se asoció con una reducción en el riesgo del 30%.

-La disminución del riesgo se dio tanto al beber café regular como el descafeinado.

Los resultados del estudio deben ser validados en poblaciones adicionales.

Duerma bien

Lo saben los estudiantes, lo repiten los médicos: todos aquellos que pasan una noche en vela pagan las consecuencias al día siguiente; visión borrosa, dificultad para concentrarse, problemas de memoria.

Bueno, científicos encabezados por Ted Abel, profesor de Penn University, acaban de encontrar la parte del cerebro y las bases neuroquímicas de los efectos de la privación del sueño en la memoria.

En el estudio publicado en The Journal of Neuroscience.

Para ello diseñaron dos experimentos con ratones, buscando establecer el rol de la adenosina en los problemas de memoria por la falta de sueño. Establecieron además el papel del hipocampo en las dificultades que se experimentan por no dormir bien.

El gusto por el café está en los genes

Si le gusta el café quizás no sea porque su gusto es refinado. La explicación está dentro de usted: en sus genes.

Dos genes en los cuales las variaciones afectan la ingestión de café han sido descubiertos y el estudio publicado en Plos Genetics.

Un grupo de investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, Harvard School of Public Health, Brigham and Women’s Hospital y la Universidad de North Cartolina en Chapel Hill analizaron variantes genéticas en el genoma completo de más de 47.000 individuos de Estados Unidos.

Los genes identificados son el CYP1A2, que había sido implicado antes en el metabolismo de la cafeína, y el AHR, relacionado con la regulación del CYP1A2.

Los individuos con el genotipo para el más alto consumo de uno de esos genes consumían más o menos 40 miligramos o más de cafeína que aquellos con el genotipo del menor consumo, equivalente a 1/3 de taza de café descafeinado, o 1 lata de cola.

La cafeína ha sido involucrada en distintas condiciones psicológicas y médicas, aunque diversos estudios han mostrado también que sus efectos son, por el contrario, benéficos.

Estudios futuros de las variantes genéticas identificadas podrían ofrecer una mirada a la velocidad del metabolismo del café, cómo circula en la sangre o si hay efectos psicológicos por consumir determinada cantidad.

Ya lo sabe: si toma mucho café, debe tener las variantes genéticas que lo inducen a eso. Si no toma, no es que sea anormal: sólo que no posee esos genes, aunque el estudio en ningún momento descarta el consumo por otros factores.

Un café contra el riesgo cerebrovascular

Beber café de forma regular parece reducir el riesgo de accidente cerebrovascular, según un estudio reciente que corrobora pasados hallazgos.
El estudio de 23.0000 hombres y mujeres, seguidos durante un promedio de 12 años, encontró que el consumo de café referido por los mismos pacientes se relacionó de manera inversa con el riesgo de accidente cerebrovascular, comentó la autora principal del estudio Yangmei Li, epidemióloga de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.
Li presentará mañana los hallazgos en la conferencia anual sobre accidente cerebrovascular de la American Stroke Association, en Chicago.
En general, la gente que reportó cualquier ingesta de café tenía un riesgo 27 por ciento menor que los que dijeron que nunca lo consumían, informaron los investigadores. Beber más café no se asoció con una mayor reducción en el riesgo de accidente.
“Esta asociación se mantuvo en un subgrupo de análisis estratificados por sexo, edad, clase social, nivel educativo, estatus de tabaquismo, consumo de alcohol, consumo de té, actividad física, y el estatus de vitamina C en plasma y de diabetes”, afirmó Li según despacho de prensa.
Y la reducción en el riesgo fue “independiente del tipo de café que se consumía, ya fuera con cafeína, descafeinado, instantáneo o molido”.
Daniel Lackland, profesor de epidemiología de la Universidad de Medicina del Sur de California, y vocero de la American Stroke Association, señaló que la nueva información no es totalmente innovadora, pero que confirma hallazgos anteriores.
“Es congruente con otros estudios que han analizado el consumo de café”, dijo Lackland.
Otros estudios han demostrado que beber café se asocia con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, un importante factor de riesgo del accidente cerebrovascular y con un menor riesgo de enfermedad cardiaca. Pero esos estudios por lo general se han llevado a cabo sin métodos rigurosos, lamentó Lackland.
En general, dependen de lo que los mismos pacientes refieren, es decir, cuánto café la persona afirma beber. “Pero dos tazas para mí tal vez sean completamente distintas a dos tazas para otro”.
Por eso no hay sugerencias oficiales de que la gente beba café para reducir su riesgo de accidente cerebrovascular, dijo Lackland. “Ningún estudio ha sido diseñado para producir el tipo de prueba necesaria para hacer recomendaciones”, concluyó.