Respire… ufff, qué infección

Sí, abra la boca, exhale… Sí, tiene una infección. Aunque resulte sorprendente, el análisis de la respiración puede ser un método preciso, no invasivo y rápido para determinar la severidad de infecciones bacterianas y otras, según un estudio publicado en Plos One.

Mediante un análisis químico desarrollado para examinar la polución del aire, microbiólogos de la Universidad de California en Irvine lograron correlacionar los niveles de inflamación en ratones de laboratorio con la cantidad de monóxido de carbono producido naturalmente y otros gases en muestras de aire exhalado por ellos.

Esto podría llevar a usos en personas para aplicaciones en áreas de emergencia y unidades de cuidado intensivo, quizás hasta remplazando los exámenes de sangre.

“El análisis de la respiración se ha mostrado promisorio como herramienta de diagnóstico en varias enfermedades crónicas”, explicó el profesor Alan Barbour.

“Este estudio provee la primera evidencia de que puede ser usado para una evaluación rápida de infecciones para instaurar tratamientos rápidos y efectivos”.

Barbour y Donald Blake hallaron que un aumento en la infección genera mayores cantidades de monóxido de carbono en muestras de aire, haciendo que este sea un marcado confiable sobre la presencia e intensidad de la infección. El monóxido retornaba a su nivel normal luego de que se suministraban antibióticos al ratón.

El próximo paso será investigar en humanos y piensan patentar el método.

Me tragué al médico

Lo que ha sido un sueño de larga duración podría ser pronto realidad. Y qué tal que en el consultorio, su médico le dijera: tráguese el cirujano y hablamos la próxima semana.

Ingenieros de la Universidad de Stanford mostraron un dispositivo inalámbrico que cumple con el sueño. Presentado en la conferencia internacional de circuitos sólidos, Ada Poon mostró a sus colegas un dispositivo médico que se autoimpulsa a través de un fluido, en este caso la sangre, con lo que se acerca cada vez más la era de la medicina que se puede tragar.

Poon desarrolla una nueva clase de dispositivos médicos que pueden ser implantados o inyectados en el cuerpo humano y accionado de manera inalámbrica mediante ondas electromagnéticas sin necesidad de baterías.

“Las aplicaciones incluyen todo, desde el diagnóstico a las cirugías mínimamente invasivas”, dijo.

Algunos de estos dispositivos permanecerían fijos en el cuerpo, como los implantes cocleares, las sondas cardiacas, los sensores químicos y de presión, los marcapasos y las bombas con medicinas, pero otros del tipo de los de Poon pueden viajar por la corriente sanguínea para entregar medicinas, hacer análisis y quizás atacar coágulos o remover la placa de las arterias.

En esta clase de dispositivos médicos uno de los grandes problemas ha sido la miniaturización de las baterías, que no ha sido sencillo. Son las que ocupan el mayor espacio y presentan problemas como una ruptura, la corrosión o la desconexión de los alambres.

El aparato de Poon emplea un radiotransmisor externo al cuerpo que envía señales al dispositivo dentro de este, que con su antena, las recoja y se produzca una corriente que acciona la parte electr5ónica e impulsa el dispositivo si necesidad de baterías.

El dispositivo se puede mover hasta medio centímetro por segundo.

Todo un suceso.

Imagen cortesía C. Suárez-ScienceDaily

Hallan virus que se come el cáncer

Un virus de la familia del que causa la rabia, eliminaría ciertos tipos de cánceres, revelaron científicos en Yale University.

En un artículo en la edición de septiembre del Journal of Virology, reprotaron el hallazgo.

Los sarcomas de tejido blando son cánceres que se desarrollan en tejidos que conectan, soportan o rodean otras estructuras y órganos del cuerpo. Los músculos, tendones, tejidos fibrosos, grasa, los vasos sanguíneos, los nervios y los tejidos sinoviales son clases de esos tejidos blandos.

Mientras que relativamente escasos en adultos, los sarcomas representan cerca del 15 por ciento de las malignidades pediátricas, provocando la muerte de un tercio de los pacientes en los cinco años siguientes al diagnóstico.

El virus de la estomatitis vesicular es un rhabdovirus que es de la misma familia de los virus de la rabia y provoca una enfermedad similar en el ganado. Estudios recientes han descubierto que el virus es también oncolítico, os ea que busca y destruye los tumores cancerosos. Estudios previos han demostrado que el VSV es prometedor en el tratamiento de los tumores cerebrales en ratones.

En el estudio de Yale, conducido por J. C. Paglino y A. N. van den Pol, los científicos investigaron el potencial del virus así como una versión mejorada del virus (VSV-rp30a) para dirigirse y matar 13 sarcomas diferentes. Ambos virus infectaron eficientemente y aniquilaron 12 de los cánceres. La resistencia de uno que sobrevivió pudo deberse a tratamientos previos con compuestos que bloquean su acción.

Los investigadores analizaron además la capacidad de la versión mejorada para infectar y detener el crecimiento de un tumor en ratones.

“Una simple inyección intravenosa de VSV-rp30a infectó de manera selectiva los sarcomas humanos subcutáneos estudiados en ratones y detuvieron el crecimiento de los tumores que de otra manera hubieran crecido 11 veces”, dijeron los investigadores.

“En conclusión, hallamos que la eficacia potencial del VSV como agente oncolítico se extiende a tumores no hematológicos mesodermales y que una resistencia inusualmente fuerte al VSV se puede enfrentar con atenuadores de interferón”.

En la sangre se pueden medir 4.000 compuestos

Creo que todos lo hemos visto: cuando nos mandan hacernos un examen de sangre, en el resultado aparecen dos decenas, máximo, de indicadores o químicos y compuestos que nos midieron.

Parece tan simple la sangre y tan vital a la vez. Dice muchas veces cómo anda nuestra salud.

Bien: luego de tres años de investigación, un exhaustivo estudio encabezado por científicos de la Universidad de Alberta mostró que la sangre contiene más de 4.000 compuestos químicos.

“Hoy, un médico al analizar la sangre de un paciente mira algo así como 10 o 20 químicos”, indicó David Wishart. “Hemos identificado 4.229 que los médicos pueden usar potencialmente para diagnosticar y tratar problemas de salud”.

El estudio fue posible gracias al concurso de más de 20 investigadores de seis instituciones que emplearon tecnología de punta para validar la información.

Los químicos de la sangre son el canario en la mina de carbón, dijo el investigador. “Es lo primero que cambia cuando una persona está desarrollando una condición peligrosa, como el colesterol”.

La base de datos obtenida es de público acceso para que la miren las personas interesadas.

Los investigadores creen que la adopción de la investigación se hará poco a poco por parte de los hospitales, para ir incorporando nuevos protocolos y equipo para unos cientos de los nuevos químicos.

¿Será necesario un examen con todos los compuestos en una larga lista de varias hojas? ¿Cuánto costará? ¿Se sabe qué quiere decir cada uno de los elementos hallados? ¿Se anticipará el diagnóstico de muchas enfermedades? Mucho para responder.

El estudio, The Human FERUM Metabolome fue publicado en el journal de libre acceso Plos One.