La falta de dinero produce dolor físico

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La falta de dinero duele, pero de verdad: duele físicamente. Aquellos que sienten que su situación económica es endeble sienten más dolor según un estudio publicado en Psychological Science.

El hallazgo sugiere que al menos en parte que esa respuesta puede deberse al sentimiento de no tener control sobre la propia vida.

“En resumen, nuestro estudio revela que duele físicamente no tener seguridad económica”, según la directora de la investigación Eileen Chou, de la Universidad de Virginia. “Los resultados de seis estudios establecen que la inseguridad económica produce dolor físico, reduce la tolerancia a este y predice sobre el consumo de analgésicos”.

La investigación surgió de la observación de dos tendencias que coexisten: el aumento de la inseguridad económica y el aumento de las quejas por dolor físico. Los investigadores lanzaron la hipótesis de que esas situaciones debían tener algún vínculo.

Y lo tenía: datos de diferentes fuentes con 33.720 individuos reveló que en los hogares en los cuales ambos adultos estaban desempleados se gastaba 20% más en analgésicos en comparación con aquellos en los que al menos uno de los dos trabajaba.

Y un estudio online con 187 participantes indicó que dos medidas de la inseguridad económica .el desempleo de un participante y el estado de auto inseguridad- estaban correlacionados con el reporte de dolor por parte de los participantes, medido por una escala de 4 puntos.

En otro estudio online, participantes que hablaban de un período de inestabilidad económica reportaron casi el doble de dolor físico que quienes citaban un periodo de estabilidad, un patrón que persistía luego de considerar otros factores como edad, y estatus laboral.

Además se reportó en otra investigación con estudiantes que la inseguridad económica podría estar ligada con la tolerancia al dolor.

Se encontró además que la interpretación subjetiva, cómo se siente la persona incide más que el estado económico objetivo.

Los jóvenes alegres ganan más dinero como adultos

Los jóvenes más felices, aquellos que llamamos entradores, son los que ganan más dinero cuando adultos de acuerdo con una investigación reciente.

Jan-Emmanuel De Neve, de UCL, y el profesor Andrew Oswald de la University of Warwick analizaron datos de 15.000 adolescentes y adultos jóvenes en Estados Unidos, encontrando que aquellos que reportaban un afecto positivo más grande -que es una medida técnica de la felicidad- o una mayor satisfacción por la vida, recibían más dinero de adultos.

La mayor riqueza de estas personas se debe en parte a que es más probable que la gente feliz se gradúe, halle un trabajo y sea promovida antes que los otros menos alegres.

Y a mayor felicidad, mayor el impacto financiero: el estudio mostró, por ejemplo, que un punto de incremento en la satisfacción con la vida (en una escala de 5) a la edad de 22 se asocia con ganancias casi 2.000 dólares más altas a los 29 años. Es la máxima influencia sobre los ingresos.

En el estudio se encontraron diferencias entre hermanos, que aunque creciendo en la misma familia, los más contentos tendían también a ganar más. Los resultados son más sólidos considerando otros factores como educacion, salud, variación genética, autoestima y coeficiente intelectual.

Los investigadores estudiaron también cómo la felicidad puede influenciar los ingresos. Los tests revelaron efectos directos e indirectos que trae la influencia de la felicidad: desde la obtención de un título hasta un trabajo, mayores niveles de optimismo y extroversión, así como menos neurotismo.

Para De Neve “quizás lo más importante, para el público general -y padres en particular- estos hallazgos revelan que el bienestar emocional de los niños y los adolescentes es llave para el éxito futuro, una razón más para asegurar la creación de ambientes hogareños sanos”.

Así actúan ellos cuando las mujeres escasean

Cuando escasean las mujeres, los hombres se tornan más impulsivos, ahorran menos y aumentan los créditos de acuerdo con un estudio de University of Minnesota’s Carlson School of Management.

“En otros animales vemos que cuando las hembras escasean, los machos se tornan más competitivos, compiten por un mayor acceso a las hembras”, explicó Vladas Griskevicius, profesor y cabeza del estudio. “¿Cómo compiten los humanos para acceder a parejas? Lo que se halla a través de las culturas es que los hombres a menudo lo hacen mediante el dinero, el estatus y diversos productos”.

Para examinar cómo la relación entre sexos afecta las decisiones económicas, los investigadores realizaron diversos experimentos en los que se creaban historias en las que había menos mujeres en su ciudad, o se disponían filas de fotos con mujeres y hombres en distintas cantidades.

En los distintos casos, ellos ahorraban menos, gastaban más y pedían más créditos en los casos en los que había menos mujeres.

“La economía nos dice que los humanos hacen decisiones midiendo cuidadosamente las opciones, no son como los animales”, dijo el investigador. “Pero tenemos mucho en común con otros animales. Algunas de nuestras conductas son más reflexivas y subconscientes. Vemos que hay más hombres que mujeres en nuestro ambiente y eso cambia automáticamente nuestros deseos, nuestros comportamientos, toda nuestra psicología”.

El estudio fue publicado en el Journal of Personality and Social Psychology.

Mientras que la relación entre los sexos no influyen en las decisiones económicas de las mujeres, sí moldean las expectativas de cómo los hombres deberían gastar su dinero al cortejarlas. Tras leer un artículo informándoles a mujeres que había más hombres que mujeres, ellas esperaban que los hombres gastaran más en citas para cenar, regalos del Día de San Valentino y anillos de compromiso.

“Cuando hay escasez de mujeres, ellas sentían que los hombres debían hacer algo diferente para conquistarlas”, dijo Griskevicius

En un ambiente con más hombres, ellos sentían que necesitaban gastar más en sus esfuerzos por conseguir pareja.

Quebradores de reglas son percibidos como poderosos

Cortados con una tijera: las personas poderosas sonríen menos, interrumpen a otros y hablan más fuerte. Cuando las personas no respetan las reglas básicas de la conducta social, conducen a otros a creer que tienen poder, dice un nuevo estudio en Social Psychological and Personality Science.

Para considerar: las personas con poder tienen una experiencia del mundo muy diferente a la de los que no lo tienen. Tienen menos reglas para seguir y viven en ambientes de dinero, conocimiento y apoyo. Los que no poseen poder viven con amenazas de castigo y aceptan límites, de acuerdo con un estudio de un equipo encabezado por Gerben Van Kleef, de la Universidad de Amsterdam.

Dado que los poderosos son más libres de romper las reglas, ¿romperlas los hace más poderosos?

La gente lee acerca de un visitante en una oficina que tomó una taza de café de un empelado sin permiso o un contador que quiebra las reglas contables. Los quebradores de reglas son vistos con más control y poderosos comparados con quienes no roban el café o no rompen las reglas contables. Actuar con rudeza también lleva a la gente a ver el poder. Quienes observan un video de un hombre en un café callejero que pone sus pies en otra silla, tira la ceniza del cigarro en el piso y ordena la comida bruscamente piensan que es más probable que ese tipo tome decisiones y haga que los demás lo escuchen, que quienes ven el video de alguien muy cortés.

“Los violadores de normas son percibidos como con una capacidad de actuar a placer, dijeron los investigadores. El poder puede corromper, pero mostrar signos externos de corrupción lleva a que los demás piensen que usted es poderoso.

Los humanos pecamos más por omisión

Curioso: Es mejor pecar por omisión que por comisión. A eso, parece, somos más dados los humanos.

La gente se siente mejor dejando que las cosas sucedan antes que provocar algo malo, según un estudio publicado por Psychological Science. Esto se debería a que creemos que las personas pensarán peor de nosotros si hacemos algo que no se debe a que si dejamos que simplemente pase.

“La omisión y la comisión aparecen con relativa frecuencia en la vida diaria y a veces son un rompecabezas”, afirma al psicólogo de moral, Peter DeScioli, de Brandeis University, quien condujo el estudio con John Christner y Robert Kurzban, de la Universidad de Pennsylvania.

“Si un cajero le entrega a usted 20 dólares extras, algunos pensarán que está bien quedarse con el dinero, pero muchos de ellos nunca sustraerían el billete si el cajero no estuviese mirando”.

Los psicólogos han creído que esto se da porque el cerebro comete un error; trabaja diferente a través de cálculos morales cuando pensamos en un pecado por omisión –no devolver el billete- contra el pecado de comisión –robárselo. Pero DeScioli y colegas pensaban distinto: que la gente estaba en verdad haciendo una decisión estratégica acerca de cómo actuar basados en cómo alguien más podría juzgarla.

Para resolverlo, idearon un experimento con personas reclutadas a través de un sitio web que paga a las personas pequeñas cantidades de dinero por hacer unas tareas. Y pudieron comprobar que las personas son más dadas a hacer algo malo por omisión si sabían que podían ser castigadas por su acción.

El estudio ayudará a los psicólogos a sortear la relación entre conciencia –las decisiones morales que usted hace por su cuenta- y condena, los juicios negativos hechos por personas que lo ven actuar.

Las ricas los prefieren mayores

Las ricas los prefieren… viejos. Podría ser el título de una película pero parece ser parte de la verdad para muchas mujeres.

Psicólogos en Escocia hallaron que cuando una mujer se vuelve independiente financieramente hablando, desean una pareja mayor y atractiva.

Algunos estudios han encontrado que las mujeres le conceden gran importancia a si un hombre puede mantenerlas, mientras que ellos se fijan en la belleza. La nueva investigación revela que cuando una mujer devenga más y se hace más independiente, sus preferencias cambian.

Los hallazgos sugieren que una mayor independencia financiera les da a las mujeres una mayor confianza en la elección de pareja. Las preferencias instintivas por una estabilidad material y la seguridad se hacen menos importantes, la apariencia física se torna más importante y la edad de la pareja aumenta también.

“Habíamos asumido que cuando las mujeres ganaban más dinero, sus preferencias de una pareja serían como las de los hombres, con una tendencia a preferir los más jóvenes y más atractivos antes que aquellos que podrían proveer cuidado y bienes para los hijos”, dijo Fhionna Moore, quien dirigió el estudio.

“Sin embargo”, agregó,”la edad preferida no cambió como esperábamos, pues las mujeres más independientes financieramente preferían hombres mayores. Esto indicaría que una mayor independencia financiera les proporciona mayor confianza en la elección de pareja y las atrae a hombres más poderosos y mayores”.

La conducta de hombres y mujeres se torna más similar cuando ellas devengan más, pero sólo en términos de la importancia de la atracción física. “Pero las similitudes paran allí: mayores ingresos hacen que las mujeres prefieran hombres mayores, mientras que ellos prefieren mujeres más jóvenes”.

El estereotipo popular de mujeres poderosas adoptando patrones de comportamiento de machos es cuestionado por los resultados del estudio publicado en el journal Evolutionary Psychology.

Resumen científico de la semana

Lunes: somos demasiado previsibles

Contrario a lo que se puede pensar, los humanos somos demasiado previsibles. Sí, un estudio que utilizó teléfonos celulares para rastrear la gente revela que los patrones de nuestros movimientos y dónde podemos ser encontrados, de día o de noche, son predecibles el 93 por ciento del tiempo, sin importar qué tan lejos viajemos.
Utilizando datos de celulares de 50.000 personas anónimas durante un lapso de tres meses, Chaoming Song, estudiante de doctorado en Física en Northeastern University y sus colegas fueron capaces de rastrear el movimiento de esas personas cada que recibían una llamada o un mensaje de texto, explicó a LiveScience.
“The most surprising thing to us is the lack of variability in predictability across the population, meaning that most all the users have same degree of predictability,” regardless of their gender, age, or language spoken, lead researcher Chaoming Song, a physics doctoral student at Northeastern University, told LiveScience.
“Para nosotros eran como unas partículas en un gas que se mueven e
interactúan unas con otras”, dijo.
Los investigadores encontraron que la mayoría de la gente permanecía en un área de 10 kilómetros de radio, mientras que unos pocos viajaban unos cientos de kilómetros de sus sitios de residencia.
La probabilidad de que los individuos estuvieran en su celular más usado era del 70 por ciento a cualquier momento del día.
Durante los fines de semana, las personas eran menos predecibles. También cuando se desplazaban al trabajo o la casa o durante el almuerzo.

Martes: viene una invasión de mini naves

Hay algunas operando en Afganistán y Pakistán, pero lo que se viene es una verdadera invasión de pequeñísimos robots voladores, de acuerdo con los desarrollos en diferentes laboratorios, unas naves que podrán ser empleadas para la guerra o para asuntos humanitarios.
En la Universidad de Waterloo en Canadá, el micro robotista Behrad Khamesee ha desarrollado un robot volador del tamaño de un borrador de lápiz. Un par de agarraderas del tamaño de un dedo operadas por láser le permiten coger o soltar pequeños objetos. Es inalámbrico, accionado pro un campo magnético.
Su idea: que algún día pueda desplazarse dentro del cuerpo humano para llevar medicinas al sitio exacto que las requiere.
El ingeniero mecánico Haibo Dong, de Wright State University en Ohio (E. U.) trabaja en un robot de cuatro alas, que semejará una libélula. El diseño es más complicado que un dispositivo de dos alas pero promete gran velocidad y alta maniobrabilidad. Podrá ser usado en asuntos ambientales, así como en misiones de búsqueda y rescate.
Otro mini robot inspirado en insectos se desarrolla en Harvard, donde el robotista Robert Wood busca crear una colonia de abejas-robot. El enjambre incorporará sensores ópticos y químicos así como sistemas de comunicación para que tome decisiones de vuelo autónomas y coordine con los miembros de la colonia en tareas tales como la búsqueda de objetos o personas.
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Miércoles: cuánto dinero se gana importa

La vieja pregunta, ¿compra el dinero la felicidad?, ha sido retomada por los investigadores Christopher J. Boyce y colegas, que publicaron sus resultados en Psychological Science.
¿Qué encontraron? La felicidad de una persona puede estar basada en cómo se ubican al compararse con otros dentro de la distribución de ingresos (por ejemplo si es el segundo mejor pagado entre ocho), y no tanto en sus ingresos absolutos o cómo sus ingresos se comparan con la norma dentro de un grupo.
Aquellos ranqueados más altos que uno tienen más impacto en la evaluación de un individuo sobre sus propios ingresos que aquellos ranqueados por debajo. Estos hallazgos sugieren que a menos que la percepción del individuo sobre su rango cambie, incrementar sus ingresos no necesariamente conduce a una mayor satisfacción.
Es decir, la felicidad viene de la comparación con lo que ganan otros. ¿Será?

Jueves: lo opaco dejó de existir

Materiales como el papel, la pintura y el tejido biológico son opacos porque la luz que pasa a través de ellos es filtrada de un modo complicado. Un experimento de investigadores del City of Paris Industrial Physics and Chemistry Higher Educational Institution (ESPCI) demostró que es posible enfocar la luz a través de materiales opacos y detectar objetos ocultos detrás de ellos, se reportó en Physical Review Letters.
Para demostrar su idea para caracterizar sustancias opacas, pasaron luz a través de una capa de óxido de zinc, un componente común de las pinturas blancas. Estudiando el modo como el rayo de luz cambió al encontrarse con el material, produjeron un modelo numérico, una matriz de transmisión, que incluía 65.000 números describiendo la forma como esa capa afectaba la luz.
Usaron la matriz para dirigir un rayo de luz para pasar específicamente a través de la capa y enfocarse en el otro lado. Alternativamente, midieron la luz que emergía por el material opaco y emplearon la matriz para ensamblar la imagen de un objeto detrás.
En efecto, el experimento mostró que un material opaco podía servir como un elemento óptico de alta calidad comparable con los lentes convencionales, una vez se construye una matriz de transmisión muy detallada.
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Viernes: no hay excusa para no ejercitarse

No va más la acostumbrada excusa para no hacer ejercicio: no tengo tiempo. Una investigación publicada en The Journal of Physiology la deja sin piso.
El estudio, de científicos de la Universidad McMaster en Canadá, aporta a la creciente evidencia de los beneficios de un entrenamiento de intervalos de cortos periodos de alta intensidad como un sistema eficiente en tiempo y una alternativa segura a los tradicionales tipos de ejercicio moderado de larga duración.
¿Cómo así? Sí, para sorpresa, es posible ganar más haciendo menos. “Mostramos que el entrenamiento de intervalos no tiene que ser todo de una vez para ser efectivo”, dijo el profesor Martin Gibala. “Hacer 10 sprints de un minuto en una bicicleta estática con un minuto de descanso entre cada uno, tres veces a la semana, funciona tan bien en mejorar los músculos como varias horas de ejercicio convencional de larga duración en bicicleta”.
Se trata de hacer un número de cortas explosiones de ejercicio intenso con cortos periodos de descanso entre ellos. Los autores probaron en estudiantes que esto produce el mismo beneficio físico que el entrenamiento convencional de larga duración, y toma mucho menos tiempo. Además, increíblemente haciendo en realidad menos ejercicio.
Se ha sabido que el ejercicio mejora la manera como los músculos usan el oxígeno para quemar el combustible de la mitocondria, la microscópica fábrica de energía de las células, de modo que la persona puede realizar sus actividades diarias con mayor efectividad y sin fatiga.
Con el nuevo método, también se logra, siendo útil para personas cuyos médicos temen que hagan ejercicio prolongado y duro.