Un monstruo con alas de 7 metros

Un enorme pterosaurio, con una envergadura alar de 7 metros fue descubierto en el Museo de Historia Natural de Londres cuando fue reestudiada una pequeña pieza.

Científicos de las universidades de Portsmouth y Leicester identificaron el pequeño fragmento fósil como parte de un enorme pterosaurio, que es una nueva marca en animales alados y dentados.

David Martill de la Universidad de Portsmouth y David Unwin de la de Leicester examinaron el fósil, la punta de la mandíbula que estaba en las colecciones del Museo desde 1884.

La identificación del más grande pterosaurio fue publicada en Cretaceous Research.

Unwin expresó que lo que la investigación arroja es que algunos pterosaurios dentados alcanzaban tamaños espectaculares, colocando por ahora el límite en 7 metros.

Pero ¿cómo deducir el tamaño a partir de un pequeño hueso mandibular? “Lo que tenemos es la punta de los huesos de la mandíbula superior, el premaxilar, y un diente quebrado. “Aunque la corona del diente está partida su diámetro es de 13 milímetros. Es muy grande para un pterosaurio. Una vez usted realiza los cálculos, entiende que lo que tiene entre manos es un descubrimiento sorprendente”, dijo Martill.

Los pterosaurios eran reptiles voladores, recordados por la película Jurassic Park, que vivieron en la era Mesozoica junto a los dinosaurios, entre hace 210 y 65 millones de años.

Hay cinco o seis grandes grupos de pterosaurios dentados, pero en este estudio los científicos se centraron sólo en uno, ornitocheiridos.

A diferencia de otros grupos, todos los cuales eran de tamaño relativamente modesto, de 2 a 3 metros de envergadura alar, son conocidos por haber alcanzado tamaños muy grandes, incluso gigantescos con envergaduras de 6 o más metros.

Estaban especializados en comer peces y poseían un poderoso set de dientes en las puntas de las mandíbulas para agarrar su presa mientras volaban rasantes y despacio sobre el agua.

Dibujo de un pterosaurio Coloborhynchus, cortesía Mark Witton, U. Portsmouth

Hallan el fósil de dinosaurio mejor preservado

Hace 135 millones de años corría por lo que hoy es Alemania un dinosaurio que ha quedó para la posteridad como retrato con piel y pelos incluidos.

El fósil casi perfectamente completo de un joven dinosaurio terópodo de 72 centímetros fue mostrado por científicos de las colecciones paleontológicas y geológicas de Bavaria en Munich, según información de Nature tomada de la DPA.

El fósil es increíble, en palabras de Darren Naish, paleontólogo de la Universidad de Southampton en el Reino Unido. Oliver Rauhut, curador de la colección, explicó que los fósiles de terópodos, que incluyen el género Tyrannosaurus, son raros y por lo general fragmentados. “El tiranosaurio mejor preservado está completo en un 80% y eso es grandioso”. El fósil nuevo está 98% intacto.

Este individuo murió hace cerca de 135 millones de años cerca de un sitio cercano al actual pueblo de Kelheim, al sur del estado alemán de Bavaria. Se cree que tenía cerca de 1 año de edad. Era carnívoro además.

Pocos datos han sido divulgados de este ejemplar. Por la foto, Naish observa que parece tener proporcionalmente unas piernas cortas y una cola más larga que lo que se ha visto en otros terópodos. Resulta fascinante en particular preguntarse si esas diferencias son atribuibles a la edad del dinosaurio o si se trata de una nueva especie.

“Recientemente se ha sugerido que algunos dinosaurios jóvenes tenían una anatomía tan distinta a la de los adultos que ocuparon nichos ecológicos diferentes”, según Naish.

“Parece que la diversidad de especies de dinosaurios es más baja de lo que podría esperarse y una razón sería que los individuos de una sola especie ocupaban diferentes nichos durante su vida”.

El ejemplar será exhibido desde el 27 de octubre en la feria de Munich antes de ir a un museo.

En la foto, el dinosaurio hallado.

Curioso, curioso, bien curioso

Dinosaurios picados. ¿Cómo se rascaba un dinosaurio? Vaya uno a saberlo, pero lo que parece posible es que estos grandes animales tenían… piojos. El estudio en Biology letters empleó fósiles y datos moleculares para rastrear la evolución de los piojos y sus hospederos. Presentó serias evidencias de que los ancestros de los piojos que hoy se alimentan de las aves y distintos mamíferos comenzaron a diversificarse antes de la masiva extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años. En la foto, piojo de hace 44 millones de años. Curioso.

Síndrome metabólico. Cortar los carbohidratos parece ser más efectivo que reducir las calorías en personas que buscan reducir la cantidad de grasa en su hígado (una de las consecuencias del síndrome metabólico tan en boga hoy), según investigadores del UT Southwestern Medical Center. “Lo que nos dice este estudio es que si su doctor le dice que necesita reducir la cantidad de grasa en su hígado, usted puede hacer algo en un mes”, dijo Jeffrey Browning, líder de la investigación que será publicada en el American Journal of Clinical Nutrition. Curioso y llamativo.

Mujeres parecidas a hombres. Un interesante estudio en España reveló que las mujeres no son hoy lo que eran. Bueno, al menos en su cráneo. El estudio se examinó cientos de cráneos españoles y portugueses de varios siglos, encontrándose que las diferencias en los rasgos craneofaciales de hombres y mujeres se han hecho menos pronunciadas. Una investigación para aprender más de restos esqueléticos y para ayudar a identificar un individuo con base en sus restos, explicó Ann Ross, de North Carolina State University. Curioso.

Egipcios obstruidos. Las arterias taponadas no eran raras en la familia de la reina egipcia Ahmose-Henutempet, que gobernó durante la dinastía 17, hace unos 3.600 años, según una investigación en la que se escaneó el cuerpo de las momias. La reina, que murió en sus años 40 y su hermana, la princesa Ahmose-Meyret-Anon presentaban señales de aterosclerosis, la acumulación de sustancias grasas en los vasos cardiacos que derivan en ataques y derrames, reveló el estudio divulgado en el encuentro del American College of Cardiology y en el que se escanearon 44 momias de la familia real. Bien curioso.

Muñeca habladora. Medir el hueso de la muñeca podría ser una nueva manera de identificar qué niños y adolescentes con sobrepeso enfrentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, según una investigación publicada en Circulation. “Esta es la primera evidencia de que la circunferencia de la muñeca está altamente relacionada con la evidencia de resistencia a la insulina, dijo Raffaella Buzzetti, de la Universidad de Roma, cabeza del estudio. Curioso.

Descubrimientos curiosos

Orad y os calmaréis. Decir una oración puede ayudar a muchas personas sentirse menos rabiosas y comportarse con menor agresividad cuando alguien las ha puesto furiosas, sugiere un nuevo estudio. Las personas que fueron provocadas por comentarios insultantes de extraños se mostraron menos agresivas si rezaban por alguna persona mientras tanto. No se trata de una intervención divina, podría ser que la oración cambiara el modo de pensar sobre una situación negativa, dijo Brad Bushman, coautor del estudio y profesor en Ohio State University. El beneficio se daba independientemente de si la religiosa o no o asistía o no a la iglesia con regularidad. Bien curioso.

Sol pacífico. ¿Sabía que entre 2008 y 2009 las manchas solares desaparecieron casi por completo? La actividad solar se redujo a los valores más bajos de los últimos cien años. Como consecuencia, la alta atmósfera de la Tierra se enfrió y colapsó; y el campo magnético del Sol se debilitó, permitiendo que los rayos cósmicos penetraran en cantidades récord al sistema solar. ¿Qué pasó? Físicos parecen haber resuelto el misterio, según un artículo en Nature: Las corrientes de plasma de las profundidades del Sol interfirieron en la formación de las manchas y prolongaron el mínimo solar, dijo el autor principal Dibyendu Nandi. Un detallito así de pequeñito. Curioso.

Orgía eterna. Millones de trilobites fueron capturados en una tremenda orgía por científicos, pese a que se extinguieron hace 250 millones de años más o menos. Fueron sorprendidos por un torrente de lodo poco después de abandonar sus conchas para entrar en contacto cuerpo a cuerpo. Los trilobites son parientes de las langostas, las arañas e insectos y vivieron mucho antes de que los dinosaurios apareciesen. Poblaron los mares durante 270 millones de años. De tanto en tanto dejaban sus caparazones para crecer más y tal parece que se reunían en grandes agrupaciones para tener mayor seguridad. El hallazgo se ha realizado en rocas de hace 385 a 470 millones de años en diversas regiones del mundo, se reveló en un encuentro de la Sociedad Americana de Geología. Muy curioso.

Mosquitos. Durante el apareamiento, los mosquitos macho transfieren proteínas a la hembra en el fluido seminal que altera el comportamiento de cría y alimentación, un hallazgo presentado en Plos Neglected Tropical Diseases que podría ser una arma más en el control de enfermedades transmitidas por estos insectos, tales como el dengue y la malaria. Curioso.

Ese gato se creció

No se crea que nacieron como gigantones y así fueron toda la vida.

Hace 250 millones de años, unos 9 antes de lo que se tenía hasta ahora (y nueve millones de años son nueve millones de años), se movía sobre este planeta un animalito apenas del tamaño de un gato doméstico.

Fue el antecesor de los dinosaurios, de acuerdo con un hallazgo revelado en Proceedings of the Royal Society B. Sólo habían transcurrido uno o dos millones de años, tras la masiva extinción del Pérmico-Triásico.

Esa criatura caminaba sobre el fino lodo en lo que hoy es Polonia.

Sí, allí se encontraron huellas de 246 millones de años de un Sphingopus, la más antigua evidencia a la fecha de un dinosaurio bípedo.

“Vemos los primos más cercanos del dinosaurio justo tras la peor extinción masiva”, dijo Stephen Brusatte, del American Museum of Natural History.

“La mayor crisis en la historia de la vida proporcionó una de las más grandes oportunidades para la vida al limpiar el paisaje y permitir la evolución de los dinosaurios”.

Las huellas fueron encontradas en tres distintos sitios en las montañas Holy Cross en el centro de Polonia. Se encuentran en un radio de unos 40 kilómetros y son una ventana a tres ecosistemas porque representan diferentes periodos de tiempo.

Las huellas de Stryczowice es la más antigua, con 250 millones de años, mientras la de Baranów es la más reciente, de 246 millones de años.

Se estima que la masiva extinción se presentó hace 251,4 millones de años. Durante ese evento el 96 por ciento de las especies marinas y el 70 por ciento de las de vertebrados terrestres desaparecieron.

Resumen científico de la semana -marzo 22 al 28

Lunes: tras las pistas del espermatozoide

Lo que sucede entre la inseminación y la fertilización es tema bien interesante. En Science, Mollie Manier, John Belote y Scott Pitnick, profesores de Biología en la Universidad de Siracusa, modificaron genéticamente moscas de las frutas de modo que las cabezas de sus espermatozoides fueran fluorescentes, verdes o rojas, con lo que pudieron observar con detalles lo que sucedía en la vida del esperma dentro de la hembra. Los hallazgos tienen implicaciones en los campos de la biología reproductiva, la selección sexual y la especiación.
La meta inicial, dijo Pitnick era rastrear los mecanismos detrás de la competencia del esperma. “Cuando quiera que una hembra se aparee con más de un macho -y la promiscuidad de las hembras es más una regla que una excepción en la naturaleza- existe conflicto entre los sexos por la paternidad así como una competencia entre eyaculados rivales para fertilizar el huevo. Esa selección sexual postcopulatoria es una poderosa fuerza de cambio evolutivo.
De este modo, volvieron rojo los espermatozoides de un macho y verdes los de otro. “Observamos que están en constante movimiento dentro de los órganos especializados de almacenamiento en la hembra y exhiben un sorprendente y complejo comportamiento”.
El grupo creó otros espermatozoides similares de otras especies, incluyendo una híbrida, por lo que será bien interesante ver qué sucede en este caso.

Martes: el día cuando Lucy caminó en dos pies

Hace tres millones, los ancestros de los humanos modernos aún pasaban gran cantidad del tiempo sobre los árboles, pero… algo estaba ocurriendo.
Desde hace 3,6 millones de años, bajaban a veces de los árboles y caminaban con grandes pasos.
La ciencia siempre se ha preguntado cuándo comenzaron a caminar erguidos los homínidos, existiendo variadas interpretaciones y consideraciones.
David Raichien, profesor de la Escuela de Antropología en la Universidad de Arizona, y colegas de las Universidad de Albany y el Lehman College en Nueva York, desarrollaron evidencia experimental de que caminaban como los humanos en aquellos tiempos y la presentaron en Plos One.
Huellas fósiles preservadas en cenizas volcánicas en Laetoli, Tanzania y descubiertas hace 30 años, sirvieron de base. La importancia de tales huellas en la evolución humana ha sido debatida desde entonces. Los individuos que pudieron hacerlas, que presentan evidencias claras de bipedalismo eran los Australopithecus afarensis, a los cuales pertenece la célebre Lucy, cuyo esqueleto es el más completo ejemplar de esa especie.
Ciertos rasgos en caderas, piernas y espalda en ese grupo indican que habrían caminado en dos pies mientras permanecían en tierra. Pero los dedos curvados de manos y pies así como unos hombros orientados hacia arriba proveen sólida evidencia, según los investigadores, de que Lucy y sus congéneres también pasaban buen tiempo trepados en los árboles.
Esta morfología difiere de nuestro género Homo, que abandonó la vida arbórea hace 2 millones de años para convertirse en practicantes del bipedalismo.
Los científicos crearon modelos tridimensionales de las huellas y examinaron la profundidad relativa de talón y dedos y encontraron que son muy parecidas a las dejadas por una persona cuando camina.
Basados en los análisis de los A. afarensis, creen que quien hizo las huellas caminaba con rodilla y cadera dobladas, tipo chimpancé.
En la imagen se aprecian las huellas de una persona arriba, de una persona caminando con rodilla doblada y abajo las de Laetoli. Cortesía de Randy Haas, de la Universidad de Arizona.

Miércoles: bueno, y ¿por qué hubo dinosaurios?

Hace 200 millones de años, la Tierra era muy diferente a la de hoy. La mayoría de la masa terrestre estaba en un gran continente llamado Pangea. No había océano Atlántico y el mundo era dominado por los crurotarsanes, muy cercanos a los actuales cocodrilos.
Los dinosaurios, en un planeta cuyo clima cambiaba, estaban próximos a aparecer.
¿Qué llevó a la aparición de estos llamativos y grandes animales? Jessica Whiteside, paleobióloga de Brown University, cree haberlo encontrado. Y su artículo fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
Los científicos construyeron el registro del clima de las frontera entre el Triásico y el Jurásico combinando evidencias fósiles de la extinción de plantas y animales con las improntas de carbono hallado en la cera de hojas antiguas y en madera halladas en sedimentos en lagos mezclados con basaltos denotando la actividad volcánica.
Fue así como hallaron evidencias sólidas de que una intensísima actividad volcánica produjo el exagerado incremento de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que borraron del mapa cerca de la mitad de las especies de plantas y marcaron el fin del Triásico con una de las cinco grandes extinciones que ha sufrido la Tierra en su historia.
Ese aumento en los gases, diezmó la población de crurotarsanes, que habían competido vigorosamente con los primeros dinosaurios del Triásico.
Así, gracias al desastre climático, los pequeños dinosaurios tuvieron toda la libertad para constituirse en los amos del mundo animal.
Los científicos saben que hace 200 millones de años, Pangea se partió y las placas de Norte América y África comenzaron a moverse aparte. Mientras se partían, creándose la base que sería luego el Océano Atlántico, grandes fisuras aparecieron, originándose masivos flujos de lava que cubrieron más de 9 millones de kilómetros cuadrados, un área muy parecida a la de Estados Unidos, la llamada por los científicos Provincia Magmática del Atlántico Central.
Las erupciones duraron unos 600.000 años, un periodo que Whiteside había estimado ya en 2007 en un reporte en Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.
Lo que les sucedió a plantas y animales fue deducido por el equipo con investigadores de la Academia Sinica en Taiwán, Columbia University y Woods Hole Oceanographic Institution, quienes analizaron fósiles y registros de carbono de dos antiguas cuencas en Estados Unidos e Inglaterra.
Encontraron evidencias fosilizadas de sedimentos de lagos que estaban en Pangea antes de la partición, logrando datar los flujos más antiguos como de hace 201,4 millones de años, el límite superior en el que comenzó el volcanismo.
Los conteos de polen combinados con el registro de carbono, mostraron que la mitad de la flora del Triásico pereció por el volcanismo. Y se observó un aumento en las esporas de helechos, lo que tiene sentido dado que figuran entre las primeras especies vegetales en regresar al ambiente tras un fenómeno de volcanismo.
En cuanto a animales, los científicos unieron huellas halladas previamente en rocas para establecer que los crurotarsanes perecieron también. Tras los flujos de lava, prácticamente no se encuentran registros fósiles de estos animales.
Todo concuerda, los terópodos -a los cuales pertenecen los carnívoros dinosaurios del velociraptor al Tyrannosaurus rex- se volvieron dominantes, un hecho documentado por Paul Olsen en 2002 en un artículo en el cual se muestra un auge en las huellas de los terópodos tras la extinción masiva.
En la foto de Jessica Whiteside se aprecia un corte en la Provincia Magmática del Atlántico Central. El flujo de lava está presentado en la capa café, y está sobre el blanco del fin del Triásico, mientras este se ve en la capa roja

Jueves: para frenar las enfermedades coronarias

La enfermedad de la arteria coronaria provoca 7 millones de muertes anuales. Cada año decenas de millones de personas deben tomar medicamentos para sobrellevarla o son sometidas a operaciones. Pero las intervenciones, los bypass, solo son un arreglo temporal. Tarde o temprano fallarán, durando de 5 a 10 años.
Las arterias coronarias llevan la sangre al corazón, permitiéndole bombear cerca de 2.000 galones de fluido a través del cuerpo cada día. Cuando se bloquean o se dañan, partes del corazón quedan sin oxígeno, conduciendo a la angina o ataques al corazón.
Mark Krasnow, investigador del Howard Hughes Medical Institute en Stanford University y Kristy Red-Horse, estudiaron cómo se desarrolla el corazón en embriones de ratón para ver cómo se puede inducir las células del cuerpo para reconstruir las arterias averiadas. El informe fue presentado en Nature.
Se había pensado siempre que esas arterias se forman de vasos sanguíneos que salen de la aorta o de un tejido llamado el proepicardium, que cubre el corazón durante su desarrollo. Pero Red-Horse no halló evidencias.
Tras distintos estudios, encontró vasos que salían del sinus venosus (una gran vena que regresa la sangre al corazón en un embrión en desarrollo) y emigraban sobre la superficie del corazón durante su desarrollo e invadían tejido del corazón. En el proceso, se convierten en vasos sanguíneos más generalizados y se rediferencian en arterias, capilaridades y nuevas venas.
Entender el proceso, podría conducir algún día a ver cómo se dañan las arterias y conociendo qué está mal, se podría encontrar una solución.
Si se entienden mejor las señales químicas involucradas en el desarrollo, sería posible fortalecer el crecimiento de arterias coronarias, bien dentro del cuerpo o fuera de él para trasplantes.
Cómo avanza la ciencia.

Viernes: los chinos nos matan a todos

Nadie duda que el crecimiento económico de Asia viene adobado con un ingrediente poco amable: la contaminación.
Científicos del National Center for Atmospheric Research en Colorado (Estados Unidos) mostraron que los gases de la región son levantados hacia la estratosfera durante la temporada de monzones, lo que aporta una nueva evidencia de la naturaleza global de la polución aérea y sus efectos lejos de la superficie de la Tierra, según el reporte entregado en Science.
“Es una vista sorprendente de las interacciones entre mozones y las emisiones químicas generadas en la altamente industrializada región del sur de Asia”, indicó Anjuli Bamzai, director de la División de ciencias Atmosféricas y del Geoespacio en la NSF que financió el estudio.
Los contaminantes como el cianido de hidrógeno son dispersados por la troposfera hacia la estratosfera baja y pueden circular por todo el globo durante años.
El impacto en la atmósfera crecerá a medida que China continúe su crecimiento económico acelerado.
En la foto se aprecia la contaminación en la estratosfera.

Resumen científico de la semana

Lunes: se inundó la Luna

Más agua: analizando datos del radar de la Nasa a bordo de la nave india Chandrayaan-1, científicos confirmaron la existencia de depósitos de hielo cerca del polo norte de la Luna.
El mini instrumento SAR encontró más de 40 pequeños cráteres con hielo de agua, cráteres que van de los 2 a los 15 kilómetros en diámetro. Y aunque la cantidad de hielo dependerá de su grosor e cada cráter, se considera que podría haber al menos 600 millones de toneladas métricas de hielo.
Paul Spidos, principal investigador de ese mini componente, afirmó que el retrato que se tiene de las múltiples mediciones indican que la creación de agua, su migración, depósito y retención se están dando en la Luna.
“Los nuevos descubrimientos muestran que la Luna es un destino atractivo para la exploración y operación, más de lo que se había pensado”.
Foto cortesía Nasa.

Martes: agua congelada con calor

Increíble: las mismas proteínas anticongelantes que previenen que los organismos se congelen en ambientes fríos, pueden prevenir el derretimiento del hielo a temperaturas más tibias, reveló un estudio de Ohio University y Queen’s University publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
Las proteínas anticongelantes se encuentran en insectos, peces, bacterias y otros organismos que necesitan sobrevivir en temperaturas muy frías. Se encargan de proteger los organismos evitando el crecimiento de cristales de hielo en sus cuerpos.
Hace 20 años, investigadores habían propuesto que las proteínas anticongelantes pueden crear supercalor suprimiendo el derretimiento a temperaturas mayores al punto de equilibrio del derretimiento.
“Durante la recristalización, un gran cristal de hielo crece mientras uno pequeño se derrite. Aquellas proteínas pueden ayudar a controlar ambos procesos”, explicó Ido Braslavsky, profesor de Ohio que trabajó en la investigación.
El estudio tiene implicaciones para entender el proceso en la naturaleza y para entender el supercalentamiento de cristales en tecnologías que usan materiales superconductores y nanopartículas.
Los científicos proveyeron además la primera evidencia experimental de que los cristales de hielo supercalentados pueden ser estabilizados sobre el punto de derretimiento por horas, a una temperatura máxima de cerca de .5 grados Celsius.

Miércoles: el pulpo que se esconde

La diferencia entre la vida y la muerte puede estar en… ¡un buen camuflaje!
En las abiertas planicies subacuáticas del Caribe, en la que los animales de tejidos blandos están expuestos continuamente a los depredadores, sí que es importante tener una buena estrategia.
Quizás ningún grupo de animales es tan hábil para mezclarse con el paisaje que los cefalópodos, que junto a sus parientes, los calamares y las sepias, que han desarrollado una habilidad para cambiar instantáneamente su apariencia.
En The Biological Bulletin, el experto Roger Hanlon y colegas reportaron las excepcionales habilidades del pulpo de largos brazos Macrotritopus defilippi, cuya estrategia para evadir sus depredadores incluye disfrazarse de… ¡lenguado!
Hanlon y colegas habían documentado en dos especies de pulpos en aguas indonesias el mismo truco, pero es la primera vez que se registra en el Atlántico.
Tras comparar fotografías y videos de cinco localidades en el Caribe, Hanlon y sus estudiantes Anya Watson y Alexandra Barbosa observaron similitudes entre aquel pulpo y el lenguado Bothus luctus, uno de los residentes más comunes de las arenas del fondo caribeño.
No solo imitan su apariencia sino su velocidad y forma.
Los pulpos, como los lenguados (que tienen los ojos en el mismo lado) contornean su cuerpo para abrazar el fondo y esconden sus brazos detrás.
Foto cortesía de Roger Hanlon.

Jueves: dietas a punta de ADN

Elegir la dieta adecuada es a veces tan difícil como seguirla. ¿Será mejor reducir la grasa o… los carbohidratos?
Bien: una prueba de ADN tomada del interior de la boca podría revelar qué método sería mejor, según sugiere una investigación.
Investigadores de la Universidad de Stanford utilizaron datos de un estudio de 2007 en que 138 mujeres con sobrepeso u obesas fueron asignadas a una de cuatro dietas populares durante un año. Las dietas eran la Atkins (muy baja en carbohidratos), la Zona (baja en carbohidratos), la Ornish (muy baja en grasa) o la dieta de un profesional de la salud (una dieta baja en grasa que sigue en general la pirámide alimentaria del Departamento de Agricultura de Estados Unidos). También se tomaron muestras del interior de las bocas de las mujeres para recolectar una muestra de ADN.
Los investigadores emplearon la información genética para asignar a las mujeres a una dieta adecuada para su genotipo, un plan de alimentación que parece tener el máximo de eficacia para ellas dada su conformación genética.
Las mujeres asignadas a la dieta adecuada según su genotipo perdieron entre dos y tres veces más peso a los doce meses que las que fueron asignadas a una dieta inadecuada. Cuando los investigadores observaron únicamente las dietas más extremas (Atkins frente a Ornish), los resultados fueron aún más obvios. Las mujeres asignadas a la dieta correcta para su genotipo perdieron cinco veces más peso que las que estaban en la dieta incorrecta, encontró el estudio.
Las mujeres en las dietas correctas también mostraron mejoría en su colesterol bueno (HDL) y reducciones en los dañinos triglicéridos.
“Las diferencias en la pérdida de peso entre las varias dietas no fueron tan dramáticas, pero la diferencia en la pérdida de peso dentro de una dieta sí”, señaló la autora principal del estudio, Mindy Dopler Nelson.

Viernes: golpe de gracia a los dinosaurios

No se murieron de viejos ni por erupciones volcánicas. Un estudio presentado en Science este viernes, adelantado por un equipo internacional de científicos, concluyó que el impacto de un solo asteroide en lo que se conoce hoy como Chicxculub, México, desató el evento de extinción de los dinosaurios.
Esa extinción, ocurrida en el Cretáceo-Paleogeno fue una de las más grandes en la historia de la Tierra y la evidencia geológica del impacto ha sido descubierta en capas de roca de ese periodo, alrededor del mundo.
Esa teoría, que ha ido ganando en aceptación, es discutida por algunos críticos, que dicen que los microfósiles del Golfo de México muestran que el impacto ocurrió mucho antes de la extinción y que podría no haber sido su causa principal.
El vulcanismo masivo que produjo las Trampas de Deccan en India alrededor de esta época también ha sido propuesto como la principal causa de la extinción.
En un Review, Peter Schulte y un equipo de investigadores de alrededor del mundo sintetizaron la evidencia geológica que apoya la hipótesis del impacto. Un impacto como ese, mostraron, habría provocado instantáneamente ondas expansivas de devastación, un gran pulso de calor y tsunamis alrededor del globo. Además, una liberación de grandes cantidades de polvo, escombro y gases habrían conllevado a un prolongado enfriamiento de la superficie terrestre, bajos niveles de luz y la acidificación de los océanos que habría diezmado a las plantas que llevan a cabo fotosíntesis y a las especies que dependían de ellas.
Imagen cortesía Denver Museum-Science.

Las primeras niñeras del planeta

Dinosaurios. Imagínese esta escena: en vez del dinosaurio que ruge y persigue una desesperada criatura, aparece un tranquilo animalito que va a darle vuelta al nido para ver cómo siguen los huevos. Si fuera así, la serie de películas Jurassic Park hubieran sido un rotundo fracaso. Quizás hubieran gustado más a los amantes de las telenovelas.
Un estudio de investigadores de Texas A&M University publicado en Science sugiere que los dinosaurios fueron animales que se preocuparon de criar sus descendientes, tal como lo hacen hoy los pájaros.
Jason Moore, del Departamento de Geología y Geofísica y co investigadores de Montana State University, Florida State University y el American Museum of Natural History en New York descubrieron que algunos dinosaurios machos cuidaban los huevos tal como lo hacen las hembras. Su estudio aparece publicado hoy en Science.
Los científicos examinaron seis nidos con huevos bien preservados, cada uno con 22 a 30 huevos. Fueron hallados en Montana y Mongolia y la mayoría datan de hace 75 millones de años.
El grupo examinó tres tipos de dinosaurios, troodonte, oviraptor y citipati, de esos que perseguían a los protagonistas de Jurassic Park. Todos muy relacionados con las aves.
Distintas pistas, incluido el tamaño de los huevos y la estructura interna de los huesos adultos hallados sobre los huevos revelan que los manos y no las hembras, eran probablemente los que cuidaban los huevos.
Hay otro dato serio: las aves de hoy, descendientes de los dinosaurios. Los estudios sugieren que los machos participan en el cuidado de los huevos cerca del 90 por ciento del tiempo.
Entre los mamíferos, solo el 5 por ciento de las especies no cuidan los huevos.
Mejor dicho, los feroces dinosaurios fueron las primeras niñeras de la prehistoria.

Animales que regresan del más allá

Clonación, el regreso de los muertos vivientes podría ser el título de esta nota, para remontarnos a una vieja película de cine. Sí, es que científicos japoneses clonaron con éxito ratones a partir de cuerpos que llevaban hasta 16 años congelados.
La proeza llevaría a pensar en la posibilidad de resucitar especies extintas, como se mostró en Jurassic Park con dinosaurios, pero eso es casi imposible hoy, recordó el autor del nuevo estudio, Teruhiko Wakayama.
El trabajo serviría quizás para preservar especies en peligro de extinción y, de pronto, pensar en resucitar algunas especies extinguidas no hace tanto tiempo como los dinosaurios.
Otros creen que las implicaciones podrían ser más inmediatas, y humanas.
“Aprender a manipular las células madre es una iniciativa importante, y los científicos deberían comprometerse con ello. Sobre si aplicaremos esta técnica para traer de vuelta a los dinosaurios o para atender necesidades reales en este planeta es otra cuestión”, dijo Richard Finnell, profesor en el Centro de Medicina Genética y Medioambiental de la Universidad de Texas A&M.

Especial fin de semana

Editorial: Hacia una nueva tierra

La semana pasada partió una sonda, que se situará a unos 320.000 kilómetros de la Tierra, para estudiar lo que sucede en las fronteras del Sistema Solar.
Esta semana salió una sonda con tecnología de la India, para situarse a 100 kilómetros sobre la Luna y recoger más información del satélite natural.
Hacia Plutón viaje la sonda Nevos Horizontes y la semana que viene la Nasa revelará la información que envió hace dos semanas la nave Messenger en su segundo sobrevuelo sobre mercurio.
Para muchas personas, incluso para la generalidad de las personas, acostumbradas a mantener los pies, quizás no tanto la cabeza, sobre la tierra, esa viajadera es un despilfarro de dinero, que podría usarse para otros fines.
La Tierra tiene unos 4.500 millones de años y depende del Sol. En unos 4.000 a 5.000 millones más, el Sol morirá y así nuestro planeta lo hará. Algunos cálculos indican que será destruido, engullido por un Sol inflado al acabársele su combustible. Otros indican que será inhabitable de todas maneras, así no desaparezca como roca espacial.
Quizás no haya tanto tiempo. Hay evidencias de que el Sol se está recalentando. En 1.100 millones de año, dicen los nuevos estimativos, será un 11 por ciento más brillante. Eso hará que la temperatura media del planeta sea de unos 50 grados centígrados. Se evaporarán los océanos y, tras ellos, la vida.
La carrera espacial tiene como finalidad buscar nuevos mundos, habitables, donde los humanos puedan esparcirse por el universo conocido hoy. Si hace tan solo 7 millones de años aparecieron los primeros simios que derivaron en el Homo sapiens tras la evolución y hace solo 200.000 años el hombre moderno hizo presencia como tal, no parecería descabellado pensar en que es posible y deseable intentar y proseguir la aventura espacial.
Hoy hay nuevas hipótesis: que mediante ciertas acciones, se podría alejar la Tierra, cuando el Sol se caliente, para situarla no a 150 millones de kilómetros que está hoy, sino a unos 225 millones, de modo que la temperatura siguiera siendo la ideal.
Sea lo que sea, el hombre se resiste a quedarse quieto. Mujer y hombre se aparean en un esfuerzo por perpetuarse en sus descendientes. Querer que la humanidad no desaparezca, ahora que se entiende el futuro que le espera (si es que antes el cambio climático no hace de las suyas), parecería estar en la esencia genética de los humanos.
Por eso hay que seguir buscando salidas.

Las plantas escogen pareja

Hace pocas semanas se reveló que cuando son atacadas, las hojas de las plantas emiten una señal, que es captada por la raíz, que secreta un producto con bacterias que acuden a defensa la hoja.
Pues bien: otra grata revelación: las plantas escogen con quién se aparean. Sí, tal como lo lee. Pese a que están fijas, pueden hacerlo.
Investigadores de la Universidad de Missouri identificaron unas proteínas en el polen que pueden influir en el proceso mediante el cual una planta acepta o rechaza los granos de polen para reproducirse.
Tal como en los humanos, el juego del apareamiento no es fácil para las plantas, que dependen de factores externos: que el viento o los animales les traigan las potenciales parejas en forma de polen.
Cuando llega un grano, se presenta, mediante una especie de conversación entre él (la parte masculina) y el pistilo (la parte femenina de la flor). En ese diálogo, las moléculas hacen las veces de las palabras y le permiten al polen identificarse ante el pistilo. A diferencia de los animales, en los que las señales visuales son claves en el apareamiento, en las plantas son las moleculares, explicó Bruce McClure, investigador de esa institución.
El pistilo debe entonces identificar al polen, entonces interactúan proteínas de los dos, lo que determina la aceptación o el rechazo.

Tan pequeño y comiendo matas…

¿Qué diría si se encontrara con un dinosaurio de frente? Qué susto y qué carrera. Pero si fuera un heterodontosaurio quizás no. Científicos de Londres. Cambridge y Chicago identificaron el más pequeño cráneo de dinosaurio jamás hallado: mide 4,5 centímetros. Perteneció a un joven que apenas pesaba en ese momento unos 200 gramos.
Los científicos describieron en el Journal of Vertebrate Paleontology el hallazgo, que tiene un ingrediente adicional: parece indicar cuándo y cómo los ornitischianos, la familia de los dinosaurios herbívoros que incluyen al heterodontosaurio, hicieron la transición de comer carne a comer plantas.
“Es probable que todos los dinosaurios evolucionasen de ancestros carnívoros”, explicó Laura Porro, coautora del estudio.
Los heterodontosaurios vivieron en el jurásico temprano, hace unos 190 millones de años. Los adultos alcanzaban unos 90 centímetros de longitud y pesaban cinco o seis libras.
Los dientes sugieren que los heterodontosaurios eran a veces omnívoros: los caninos eran usados para defenderse o agregar pequeños animales a su dieta, basada esencialmente en plantas.

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Un abejorro encuentra comida deliciosa y corre a avisarles a los demás. Baila frente a ellos, moviéndose sinuosamente. ¿Es esta señal suficiente advertencia del manjar hallado?
Para muchos animales, hallar comida por su cuenta puede ser costoso por ineficiente, pero los animales sociales reducen estos problemas informando a sus congéneres el lugar y reclutándolos para ir al sitio.
Los abejorros no pueden, mediante la danza, comunicar la distancia y la dirección de la fuente alimenticia. Mathieu Molet, Lars Chittka y Nigel Raine, expertos en el tema, de Queen Mary, University of London, expusieron colonias a una esencia anisada mezclada con la feromona expelida para reclutar abejorros y monitorearon los patrones de búsqueda.
Los insectos aprendieron que las flores con esencia de anís eran las de mejor alimento, lo que aprendieron cuando el olor de la flor fue llevado al nido por un abejorro o también cuando lo sintieron en el aire.