La confusa muerte de Diodorus

Traiciones han existido toda la vida. preferidos y consentidos, también. Y aunque Diodorus venció, no haber dado muerte a su oponente le costó la vida. ¡Claro, con un juez de cómplice!

Eso fue lo que ocurrió, exactamente, en un lugar de Turquía hace 1.800 años. Dos gladiadores frente a frente. Reto a muerte. No hay empate.

Michael Carter, profesor de Brock University en Canadá, estudia los concursos entre gladiadores y otros espectáculos en la zona oriental de Imperio Romano. Al analizar la lápida de una tumba romana, descubierta hace un siglo más o menos, para determinar qué decían el dibujo y la inscripción. El resultado fue publicado, de acuerdo con LiveScience, en el Journal for Papyrology and Ancient Epigraphics.

La lápida había sido donada a un museo den Bruselas (Bélgica) poco antes de la Primera Guerra Mundial. Muestra la imagen de un gladiador que agarra lo que parecen ser dos espadas, de pie sobre su oponente, que señala rendición. La inscripción dice que la piedra marca el punto donde un hombre llamado Diodorus está enterrado.

“Luego de derrotar a mi oponente Demetrio, no lo maté inmediatamente”, se lee en el epitafio. “El destino y un juez tramposo me mataron”. El juez (summa rudis) es un árbitro con experiencia como gladiador.

Diodorus, dice la inscripción, nació en Amisis, e la costa sur del Mar negro en Turquía.

Para Carter, el epitafio es completamente distinto al de cualquier otra de las cientos de lápidas de gladiador que ha analizado.

La historia que narra tuvo lugar hace unos 1.800 años, cuando el Imperio Romano estaba en la cima y sus fronteras extendiéndose desde Inglaterra al río Éufrates en Siria.

Los juegos de gladiadores eran espectáculos populares, dijo Carter, muchos de ellos peleas entre dos hombres. Aunque las muertes por heridas eran comunes, las batallas no eran peleas a muerte en un escenario con barreras como las pinta Hollywood.

“Había un número de reglas detalladas que regulaban el combate”.

Entre las reglas estaba una por la cual el gladiador vencido podía pedir rendición, que si era aprobada por quien pagaba el espectáculo, podía salir de la arena sin más daño.

En combates de inexpertos, las peleas siempre eran vistas por el summa rudis.

Otra regla era que si un gladiador caía por accidente (sin la ayuda del rival) podía recoger su equipo y reanudar el combate.

En el caso de Diodorus, la imagen lo muestra vencedor, toma las dos espadas, Demetrius señala rendición y Diodorus le da la espalda a la espera de ser proclamado vendedor. El juez, tal parece, interpretó caída accidental de Demetrius u otro motivo y dejó que se levantara. La suerte se le volteó a Diodorus, que al reanudar el combate perdió y murió por las heridas.

Hoy, 1.800 años después, se sabe qué sucedió en esos parajes de Turquía.

Foto cortesía.