Cambio climático no olvidará nunca el año 2015

Actividad emisora de gases de invernadero. Foto Pixabay

Actividad emisora de gases de invernadero. Foto Pixabay

Es una marca simbólica, pero diciente. El boletín anual de Gases de Invernadero de la Organización Meteorológica Mundial contó que 2015 fue el primer año en que se alcanzó y superó una concentración de 400 partes por millón en la atmósfera, primero en varios cientos de miles de años.

Una marca que se ha afianzado en 2016 y que el año pasado tuvo un combustible adicional: el fuerte fenómeno de El Niño.

Esa marca se había pasado de manera discontinua, pero no de forma sostenida.

Todo sugiere que las próximas generaciones no verán bajar el CO2 a menos de las 400 ppm.

El Niño trajo sequías y con ello una disminución en la capacidad de absorber el CO2 en los bosques, la vegetación y los océanos. Estos sistemas captan por lo general la mitad d ellas emisiones, habiéndose sugerido ya que podrían estar saturados.

Del boletín se deduce que entre 1990 y 2015 hubo un aumento de 37% en el forzamiento radiativo (el efecto calentador de nuestro clima) dado el aumento de gases de invernadero de vida larga como el CO2, el metano y el dióxido de nitrógeno provenientes de las actividades domésticas, agrícolas e industriales.

Estamos en una nueva era realidad del cambio climático con esta marca, dijo Petteri Taalas, secretario de la OMM. Esto, cuando el mundo logró un acuerdo el año pasado en París para disminuir las emisiones, que entrará en vigencia a fines de este año.

Y aunque se acaba de lograr un acuerdo también para eliminar los hidrofluorocarbonos, otro poderoso gas de invernadero, el gran enemigo es el dióxido de carbono, que permanece en la atmósfera miles de años, dijo el funcionario. Si no se contiene, no se logrará mantener la temperatura a máximo 2 °C de más con respecto a la era preindustrial.

El CO2 responde por 65% del forzamiento radiativo de gases de larga vida. En nivel preindustrial de 278 ppm representaba un equilibrio entre la atmósfera, los océanos y la biosfera, pero las actividades humanas lo han roto en particular por el consumo de combustibles fósiles y cada vez está más desajustado: el aumento d ella concentración entre 2014 a 2015 fue mayor que el año precedente y que el promedio de los 10 años previos.

El metano CH4 es el segundo gas más importante de invernadero, contribuyendo con un 17% del forzamiento radiativo y cerca del 40% es emitido por fuentes naturales, como los humedales y termitas y cerca del 60% de actividades humanas como la ganadería, los cultivos de arroz, la explotación de combustibles fósiles, los rellenos sanitarios y la quema de biomasa. La concentración actual es de 1845 partes por billón, 256% más que el nivel preindustrial.

El dióxido de nitrógeno es emitido por fuentes naturales (60%) y antropogénicas (40%), incluyendo océanos, suelo, quema de biomasa, uso de fertilizantes y otros procesos industriales. En 2015 su concentración era de 328 ppb, 121% más que en la era preindustrial. Juega un papel activo en la destrucción de la capa de ozono estratosférica y responde por un 6% del forzamiento radiativo.

Hay otros gases también de larga vida que afectan el clima, como el hexafluoruro de azufre, producido por la industria, con niveles hoy el doble de los de mediados de los 90. Los CFC o clorofluorocarbonos que con gases halogenados contribuyen con 12% del forzamiento.

Descubrimientos y hechos curiosos

La contaminación encoge. La exposición de una mujer en embarazo al dióxido de nitrógeno, un contaminante emitido por el tráfico y ciertas chimeneas industriales puede disminuir el tamaño del recién nacido, según un estudio español. Científicos monitorearon la exposición al aire contaminad de más de 2.000 mujeres preñadas e identificaron el NO2 como de riesgo. Por cada 10 microgramos por metro cúbico de incremento en la exposición, el tamaño del bebé al nacer era en promedio 1 milímetro más pequeño. Ese pequeño cambio aumentaba 1,7 por ciento el riesgo del bebé de ser inconvenientemente más pequeño para la edad gestacional. El informe aparece en Environmental Health Perspectives. Muy curioso.

Bacteria dental benéfica. Una bacteria amigable que vive en la lengua y mejillas, ayuda a combatir la placa dental. La bacteria, Streptococcus salivarius puede detener la bacteria asociada con la caries para no formar el manto que cubre el diente en una comunidad organizada conocida como biopelícula. La capacidad antiplaca de esa bacteria proviene de una enzima llamada FruA, reportaron investigadores japoneses en Applied and Environmental Microbiology. Curioso.

Mamás y cerebros. Los humanos deberían agradecer a sus madres por el tamaño de sus cerebros. Un análisis matemático de 128 especies de mamíferos placentarios encontró que mientras más dure la gestación y el cuidado del bebé, más crece el cerebro en relación con el cuerpo, reveló un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. En esto, los humanos tienen ventaja. Bien curioso.

Cáncer complejo. En una extensa investigación genómica, científicos secuenciaron el genoma de tumores de 50 pacientes con cáncer de seno y los compararon con el ADN de esas personas, con el fin de encontrar mutaciones que sólo se dan en las células cancerosas. Descubrieron la increíble complejidad de los genomas del cáncer y posibles rutas para la medicina personalizada. Los tumores analizados contenían más de 1.700 mutaciones, la mayoría de las cuales era única al individuo, dijo Matthew J. Ellis, una de las cabezas del estudio. Bien curioso.