Hablamos por culpa de una mutación

Aunque hablar nos parece normal y no hacerlo algo anormal, ¿por qué hablamos? Científicos parecen tener una explicación algo más clara.

Una mutación que apareció hace más de 500.000 años puede haber ayudado a los humanos a aprender los complejos movimientos musculares críticos para el discurso y el lenguaje.

La explicación surgió tras un estudio con ratones modificados genéticamente para producir una forma del gen FOXP2: con él aprenden más fácil que sus contrapartes sin el gen.

El estudio fue presentado por Christiane Schreiweis, neurocientífico del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology en Leipzig (Alemania) en el encuentro anual de la Sociedad para las Neurociencias en Washington.

El gen FOXP2 fue descubierto en los años 90 gracias al estudio de una familia británica conocida como KE en la que tres generaciones sufrieron severos problemas del habla y el lenguaje. Se encontró que aquellos con inconvenientes en el lenguaje compartían una mutación heredada que inactiva una copia del gen.

La mayoría de los vertebrados poseen versiones casi idénticas del gen, involucrado en el desarrollo de circuitos cerebrales importantes para el aprendizaje del movimiento. La versión humana del FOXP2, la proteína codificada por el gen, difiere de la de los chimpancés en dos aminoácidos, sugiriendo que los cambios en la forma humana podría haber estado envuelta en la evolución del lenguaje.

Un equipo liderado por Svante Pääbo, colega de Schreweis, descubrió que el gen es idéntico en humanos modernos (Homo sapiens) y Neandertales (Homo neanderthalensis), sugiriendo que la mutación apareció antes de que esos dos linajes se separaran hace cerca de 500.000 años.

Por eso hablamos.

No es lo bonito, es como habla…

¿Cómo escoger pareja? No sólo la presencia física. También la personalidad, y los valores. No es inusual que se elija alguien que se parezca a uno en distintos aspectos. Pero todo estos son ingredientes de la receta. Hay otros. ¿Cómo cuáles?

Un estudio publicado en Psychological Science revela que las personas que hablan con un estilo similar son más compatibles. El estudio se centró en las palabras de función. “No son sustantivos ni verbos; son las palabras que muestran cómo esos otros vocablos se relacionan, son palabras que usamos todo el tiempo, como el, un, ser, algo, esto, él, y. Cómo las empleamos define nuestro estilo de conversar y escribir”, dice James Pennebaker, coautor del estudio, de la Universidad de Texas en Austin.

“Las palabras de función son muy sociales y su uso requiere habilidades sociales”, agrega. “Si por ejemplo estoy hablando de un artículo que aparecerá y en pocos minutos hago alguna referencia sobre el artículo, usted y yo sabemos lo que el artículo significa, pero alguien que no haga parte de la conversación no entendería”.

Pennebaker, Molly Ireland y colegas examinaron si los estilos para hablar y escribir que las parejas adoptan durante la conversación con el otro predicen la conducta futura sobre las salidas juntos y la fortaleza a largo plazo de su relación. Los experimentos los condujeron con un programa de computador comparando los estilos de lenguaje de los dos miembros de la pareja.

En el primer estudio, las parejas cuyo estilo de lenguaje tenía concordancias era cuatro veces más factible que quisieran seguir en contacto.

En el segundo, basado en chats diarios entre parejas que se frecuentaban, casi 80 por ciento de las parejas cuyo estilo de escritura se emparejaba, aún salían tres meses después, contra el 54 por ciento de las que no concordaban.

Lo que la gente se dice uno al otro es importante, pero cómo lo dice puede ser más revelador. Las personas no sincronizan deliberadamente su discurso. No hacemos esa decisión, sólo sale de nuestras bocas”, dice Pennebaker.

(Si desea ver si usted y su pareja tienen un estilo de lenguaje similar, visite la aplicación online en In Synch: Language Style Matching, en el sitio http://www.utpsyc.org/synch/