Me tragué al médico

Lo que ha sido un sueño de larga duración podría ser pronto realidad. Y qué tal que en el consultorio, su médico le dijera: tráguese el cirujano y hablamos la próxima semana.

Ingenieros de la Universidad de Stanford mostraron un dispositivo inalámbrico que cumple con el sueño. Presentado en la conferencia internacional de circuitos sólidos, Ada Poon mostró a sus colegas un dispositivo médico que se autoimpulsa a través de un fluido, en este caso la sangre, con lo que se acerca cada vez más la era de la medicina que se puede tragar.

Poon desarrolla una nueva clase de dispositivos médicos que pueden ser implantados o inyectados en el cuerpo humano y accionado de manera inalámbrica mediante ondas electromagnéticas sin necesidad de baterías.

“Las aplicaciones incluyen todo, desde el diagnóstico a las cirugías mínimamente invasivas”, dijo.

Algunos de estos dispositivos permanecerían fijos en el cuerpo, como los implantes cocleares, las sondas cardiacas, los sensores químicos y de presión, los marcapasos y las bombas con medicinas, pero otros del tipo de los de Poon pueden viajar por la corriente sanguínea para entregar medicinas, hacer análisis y quizás atacar coágulos o remover la placa de las arterias.

En esta clase de dispositivos médicos uno de los grandes problemas ha sido la miniaturización de las baterías, que no ha sido sencillo. Son las que ocupan el mayor espacio y presentan problemas como una ruptura, la corrosión o la desconexión de los alambres.

El aparato de Poon emplea un radiotransmisor externo al cuerpo que envía señales al dispositivo dentro de este, que con su antena, las recoja y se produzca una corriente que acciona la parte electr5ónica e impulsa el dispositivo si necesidad de baterías.

El dispositivo se puede mover hasta medio centímetro por segundo.

Todo un suceso.

Imagen cortesía C. Suárez-ScienceDaily

Cómo cargar un celular sin tomacorriente

Hay momentos en los que no encontramos dónde cargar nuestro teléfono celular o el iPod o el portátil. Sí, ocurre con frecuencia y a veces en las situaciones o instantes menos indicados.

¿Se imagina cargar su celular con sólo gritarle? ¿Exageración? Científicos desarrollaron un prototipo de sensor que produce suficiente carga eléctrica cuando se flexiona mecánicamente para transmitir una señal inalámbrica a varios metros.

Cuando se logre mejorar, el dispositivo puede ser parte de una red de sensores que pueden monitorear la tensión de un puente, por ejemplo, mientras se alimenta a sí mismo con las vibraciones de los autos y camiones que pasan por encima, como explica Zhong Li Wang, del Georgia Tech, autor principal del nuevo trabajo.

El dispositivo es alimentado por nanoalambres de óxido de zinc que genera una carga cuando se dobla, una propiedad que se halla en cristales como cuarzo o aún en la caña de azúcar.

Tales materiales piezoeléctricos (del griego piezein, presión) han ocupado un espacio en amplia variedad de productos (como autos que poseen sensores piezoeléctricos en los alambras del airbag).

Wang y sus colegas pudieron capas de alambres piezoeléctricos a ambos lados de una pieza flexible de poliéster y los ensanducharon entre dos electrodos de metal. Luego conectaron el dispositivo del tamaño de una moneda a un acumulador conectado a un radiotransmisor. Cuando lo flexionaron ente los dedos, el nanogenerador produce carga y la almacena en el acumulador. El dispositivo tiene un suministro de unos 10 voltios y una corriente de más de 0,6 microamperios, informaron los investigadores en Nano Letters. Es suficiente para enviar una señal inalámbrica cada cinco minutos, detectable a más de 10 metros.

Los piezoeléctricos ganan terreno poco a poco. Existen científicos que usan el cuerpo humano como fuente de poder. En Princeton University un grupo desarrolló unos pequeños que con la respiración de los pulmones pueden cargar la batería de un marcapasos.

O Joseph Paradiso, del MIT, obtiene hasta 1 watt de la moción del pié sin interferir en el movimiento de la persona.