La falta de dinero produce dolor físico

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La falta de dinero duele, pero de verdad: duele físicamente. Aquellos que sienten que su situación económica es endeble sienten más dolor según un estudio publicado en Psychological Science.

El hallazgo sugiere que al menos en parte que esa respuesta puede deberse al sentimiento de no tener control sobre la propia vida.

“En resumen, nuestro estudio revela que duele físicamente no tener seguridad económica”, según la directora de la investigación Eileen Chou, de la Universidad de Virginia. “Los resultados de seis estudios establecen que la inseguridad económica produce dolor físico, reduce la tolerancia a este y predice sobre el consumo de analgésicos”.

La investigación surgió de la observación de dos tendencias que coexisten: el aumento de la inseguridad económica y el aumento de las quejas por dolor físico. Los investigadores lanzaron la hipótesis de que esas situaciones debían tener algún vínculo.

Y lo tenía: datos de diferentes fuentes con 33.720 individuos reveló que en los hogares en los cuales ambos adultos estaban desempleados se gastaba 20% más en analgésicos en comparación con aquellos en los que al menos uno de los dos trabajaba.

Y un estudio online con 187 participantes indicó que dos medidas de la inseguridad económica .el desempleo de un participante y el estado de auto inseguridad- estaban correlacionados con el reporte de dolor por parte de los participantes, medido por una escala de 4 puntos.

En otro estudio online, participantes que hablaban de un período de inestabilidad económica reportaron casi el doble de dolor físico que quienes citaban un periodo de estabilidad, un patrón que persistía luego de considerar otros factores como edad, y estatus laboral.

Además se reportó en otra investigación con estudiantes que la inseguridad económica podría estar ligada con la tolerancia al dolor.

Se encontró además que la interpretación subjetiva, cómo se siente la persona incide más que el estado económico objetivo.

Las rupturas producen dolor físico real

¿Le ha sucedido? Uhmm… tal vez habría que pensarlo muy bien o estar atentos para una nueva ocasión.

Crece el cuerpo de evidencias que sugiere que el rechazo social genera dolor, pues parece que la red de regiones cerebrales que soportan los componentes afectivos pero no sensoriales del dolor físico está presente en ambas situaciones.

En un nuevo estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences, Ethan Cross, Marc Berman y colegas demostraron que cuando el rechazo es fuertemente evocado –como en el caso de alguien que hace poco tuvo una ruptura sentimental no buscada o vio la foto de su expareja mientras pensaba en su rechazo, las áreas que soportan los componentes sensoriales del dolor físico (la corteza secundaria somatosensorial, la ínsula dorsal posterior) se activan.

Los científicos mostraron cómo hay una superposición entre el rechazo social y el dolor físico en las mismas personas, usando MRI funcional.

Los resultados confieren un nuevo significado a la idea de que el rechazo duele, demuestran que el dolor físico y el rechazo son similares y no sólo en que son molestos.

Entonces, así como el amor ‘duele’, la ruptura sentimental provoca un dolor real.