Este dinosaurio pesaba más que un avión

Pesaba más que un jet Boeing 737-900. Y que 12 elefantes juntos. Científicos identificaron una especie de dinosaurio que fue una de las criaturas más enormes que pisaron la tierra alguna vez. El reporte apareció en Scientific Reports.

Los huesos bien preservados de Dreadnoughtus schrani fueron excavados en el sur de Argentina entre 2005 y 2009. El animal es un titanosaurio, uno del típico subgrupo de dinosaurios herbívoros de cuello largo.

Tan grande fue que sus descubridores le asignaron el género Dreadnoughtus (sin temor a nada) pues seguramente ningún depredador se le mediría, según Kenneth Lacovara, paleontólogo de vertebrados en Drexel University en Philadelphia, Pennsylvania, quien condujo el estudio. Fue citado en un artículo en Nature.

Los huesos fueron hallados en rocas en sedimentos de una llanura de inundación correspondiente a un periodo entre hace 84 y 65 millones de años.

Se pudo recuperar cerca del 45% de los huesos poscraneales, pero al comparar con otros huesos del otro lado de la criatura se pudo reconstruir cerca del 70% con huesos del cuello, cuerpo y cola.

“Cada que tenemos un espécimen con tantos huesos, es extraordinario para nosotros”, dijo Kristi Curry Rogers, de Macalester College en St Paul, Minnesota.

Los científicos estimaron que este animal midió 26 metros de trompa a cola, y eso que aún era joven. Al medir la circunferencia del húmero y el fémur (huesos superiores de las extremidades anteriores y posteriores) un estándar para medir la masa de cuadrúpedos, se estimó que los individuos más grandes debieron haber pesado más de 59 toneladas.

De otros dinosaurios se han estimado pesos de hasta 100 toneladas, pero con huesos más incompletos y por tanto una medida menos fiable.

Este sería entonces el animal más pesado hallado hasta hoy.

Para los científicos antes que el peso lo que importa es tener un ejemplar tan completo para ahondar más en sus estudios y entender mejor especies relacionadas, mucho más pequeñas.

Dibujo del gran dinosaurio, Carnegie Museum of Natural History

Resumen de la semana científica (1-5)

1. Las criaturas que regresaron del pasado

Científicos identificaron dos animales marinos con forma de hongo que no caben en ninguna clasificación del árbol de la vida y podrían relacionarse con un grupo que pudo extinguirse hace 500 millones de años. El descubrimiento lo hicieron mientras analizaban en el Museo de Historia Natural de Dinamarca especímenes de invertebrados recogidos en 1986 en el mar de Tasmania, en las afueras de la costa sudeste de Australia. 14 individuos recogidos entre los 400 y 1.000 metros de profundidad no caben en ninguna de las clasificaciones actuales. Son multicelulares con forma de hongo, casi asimétricos y con una capa gelatinosa entre la zona interna y la externa del cuerpo. Tras un análisis minucioso encontraron semejanzas con organismos ediacaranos del período ediacárico. De confirmarse, un gran hallazgo.

2. Cacatúas van a la escuela

¿Qué tal asistir a la escuela de las cacatúas? En serio, no es broma. Científicos encontraron lo que sería la primera evidencia científica de transmisión de conocimientos sociales para usar herramientas. En un estudio con cacatúas (Cacatua goffini) observaron que aprenden a fabricar y usar herramientas de madera viendo a las otras. Con un macho, Fígaro, que construía palitos para coger nueces en el laboratorio, se puso un grupo de varias cacatúas que lo observaban. Luego replicaron ya solas lo que vieron. El estudio apareció en Proceedings of the Royal Society B.

3. El pez que enseña física

Se le llama el pez arquero pero también podría ser un buen profesor de física, de fluidos. De hace tiempo se conoce que envían chorros fuera del agua para cazar insectos que están en las ramas de las orilllas. Un estudio en Current Biology demostró que no solo son muy listos para cazar sino que usan el agua como una herramienta: cambian las propiedades hidrodinámicas del chorro. Estos peces lanzan el agua hasta 60 centímetros y su puntería es muy fina.

4. Esto sí era un monstruo

No era avión pero pesaba más que uno. No era elefante, pero su peso era el de 12 paquidermos. ¿Qué era? El dinosaurio Dreadnoughtus schrani llegó a pesar más de 59.000 kilos revelaron científicos en Scientific Reports. Un individuo muy completo fue desenterrado en una región al sur de Argentina permitiendo establecer sus gigantescas proporciones: medía 26 metros de la punta de la nariz a la cola. El nombre entregado hace honor a que era difícil que tuviera rivales, aunque era herbívoro. Ningún otro animal tan pesado ha caminado sobre la faz de la tierra.

5. Silencio que el gusano se mueve

En un estudio aparecido en Oecologia investigadores comprobaron que las plantas ‘tienen oídos’. En una serie de experimentos demostraron que reaccionan produciendo más químicos cuando ‘escuchan’ las vibraciones del gusano que se come sus hojas. Son capaces de percibir el más mínimo movimiento de las orugas al mascar. Tanto, que lo diferencian del viento y otras perturbaciones. Ya se había demostrado antes que ‘conversan’ entre sí. De tontas e insensibles no tienen… una hoja.

6. Aló, ¿con el cerebro de quién?

Una persona en la India, la otra en Francia. Sus cerebros conectados -no invasivamente- a un computador y a internet. Uno dice hola y ciao, el otro a 5.000 kilómetros oye ese mensaje. La primera comunicación cerebro a cerebro según un artículo en Plos One. En ella se usó un procedimiento por medio del cual se medía la actividad cerebral del emisor y se transmitía por internet, llegando al cerebro del receptor mediante estimulación, el que perfectamente dijo las palabras que le habían enviado. Todo un avance.

7. Genes con cafeína

Científicos descifraron el genoma del café, variedad Coffea canefora (robusta) que responde por el 30% del consumo mundial y encontraron que la cafeína evolucionó en esta planta independiente del cacao y el té, lo que sugiere que no tuvieron un ancestro común. La investigación, publicada en Science, es un paso necesario para mejorar las condiciones del grano y la resistencia de la planta a diversas enfermedades como la roya. El café analizado tiene 25.000 genes que codifican proteínas, muchos de ellos dedicados a la cafeína y otros compuestos aromáticos.

8. Hacen mapa de la ciudad donde vive la Tierra

Astrónomos determinaron que nuestra galaxia, la Vía Láctea, es parte una estructura supergigante, un gran cúmulo de galaxias que bautizaron Laniakea. El descubrimiento clarifica más las fronteras de nuestro vecindario de galaxias y establece vínculos no vistos antes entre varios cúmulos de galaxias en el universo local. El estudio apareció en Nature. Los supercúmulos son las estructuras más grandes del universo, compuestas de grupos como el Grupo Local de Galaxias al cual pertenecemos y que tiene unas pocas docenas de galaxias, y cúmulos masivos con cientos de galaxias interconectados por una red de filamentos.

9. Sí, células artificiales

Con unos pocos ingredientes, Andreas Bausch y su equipo de la Universidad Técnica de Munich (TUM), desarrollaron un modelo minimalista de una célula, que puede cambiar de forma y moverse por su cuenta, reportaron en Science. Lo que parecía una creación al azar demostró que seguía las leyes de la física. El desarrollo es un paso adelante para entender los principios que conducen a la malformación celular.

10. Seno mejor que biberón

Los efectos protectores de la leche materna en el sistema inmunitario de los bebés subsisten meses después de haber dejado de alimentarlos sugiere un estudio publicado en Science Translational Medicine, lo que explica porqué algunas personas responden distinto ante una enfermedad o la aplicación de una vacuna. Niños alimentados con biberón no muestran esa protección. El estudio se hizo con monos rhesus macacos.