Cuidado que me atacan, grita la planta

Cuando una planta es ataca, activa sus defensas, pero les advierte a las demás: ojo con el ataque. ¿Cómo lo hacen? Se comunican mediante los hongos que están alrededor de las raíces, según un estudio publicado en Ecology Letters.

Cuando áfidos atacan plantas de habas (Vicia haba) estas liberan químicos que repelen los insectos herbívoros y atraen parasitoides que cacen los áfidos. Ahora científicos británicos demostraron que las mismas defensas se activan en plantas que no son objeto del ataque, pero que están conectadas con una red con especie de hilos de los micelios de micorriza, esas estructuras de hongos simbióticos que ayudan a las plantas a recoger más nutrientes.

El mecanismo de comunicación no está claro, pero se sospecha que puede ser una señal química que se pasa a través de esa red subterránea. Las plantas fueron cubiertas con bolsas en el experimento para evitar la comunicación aérea.

“En el pasado pensábamos que los hongos se dedicaban a producir nutrientes para las plantas, pero ahora vemos otro rol evolutivo en el cual le pagan a la planta transmitiendo la señal eficientemente”, indicó el coautor del estudio John Pickett, del Rothamsted Research Institute en el Reino Unido.

El hallazgo podría ayudar a evitar el ataque de áfidos en plantaciones introduciendo una que sea susceptible a la infestación por áfidos.

Bien interesante.

Las hembras manipulan género de sus hijos

Las hembras influyen en el género de sus descendientes de modo que heredan las cualidades de su madre o de su abuelo. Las hembras con mayor calidad –esas que producen más hijos- son más dadas a tener hembras. Las más débiles, cuyos padres eran fuertes y exitosos, producen más machos.

Un estudio publicado hoy lunes en Ecology Letters, hecho por científicos de University of Exeter en el Reino Unido, Okayama University y Kyushu University, mostró por vez primera según los autores que las hembras pueden manipular el sexo de sus hijos para compensar el hecho de que algunos de los genes que hacen un buen macho hacen una mala hembra y viceversa.

La investigación se centró en el escarabajo cornudo Gnatocerus cornutus, pero el grupo cree que los hallazgos podrían aplicarse a otras especies del mundo animal, incluidos mamíferos.

Los machos con grandes mandíbulas tienen el mayor éxito en aparearse y ganan la mayoría de combates, por lo que son vistos como de alta calidad. Sin embargo, la forma del cuerpo que se requiere para portar tan grandes mandíbulas indican que esos machos son padres de hembras con un cuerpo más masculino, menos adaptado a llevar los huevos, o sea que esos machos exitosos producen hembras que dan menos descendientes.

Las hembras de baja calidad producen más hijos que heredan las buenas calidades de sus abuelos. Al contrario, hijas de calidad, cuyos padres son machos de baja calidad, producen hijos algo débiles y de mandíbulas cortas, compensando con la producción de más hijas que heredarán los buenos atributos de la madre.

“Nuestro estudio revela que las hembras son capaces de discriminar la tasa sexual de sus descendientes de maneras sorprendentes y sutiles. Estos hallazgos iluminan el hecho de que muchas familias tienen muchos hijos, mientras que otras tienen más que todo hembras. Muchos estarán interesados en saber si el estudio puede ayudar a explicar porqué esto sucede en familias humanas, pero me temo que no podemos responderlo”.

El escarabajo cornudo es una peste que se alimenta de harina y granos. De unos 4 centímetros y color rojizo-café viven en todo el planeta.