Tocar instrumento detendría el envejecimiento

Una de las cosas que más durará en su vida es… la música. Sí: las clases de música en las que su mamá insistió le traerán beneficios que podrían durar hasta el final de sus días.

Un estudio conducido por Brenda Hanna-Pladdy, neuropsicóloga clínica en Emory’s School of Medicine, aporta evidencias adicionales de que el entrenamiento instrumental musical, comparado con otras actividades, puede reducir los efectos de la pérdida de memoria y el envejecimiento cognitivo.

Es el segundo estudio de Hanna-Pladdy y confirma lo hallado por otro en 2011 en el que se reveló que los músicos con al menos 10 años de entrenamiento instrumental tenían agudeza mental a avanzada edad.

El nuevo estudio fue publicado en el número de julio de Frontiers in Human Neuroscience.

“Este confirma que la actividad musical preserva el conocimiento mientras envejecemos”, dijo la investigadora.

“Un rango de beneficios cognitivos, incluyendo la memoria, eran retenidos por músicos entre los 60 y 80 años si habían tocado un instrumento al menos 10 años a través de su vida, confirmando que la preservación de esas ventajas no depende de la actividad continua. En otras palabras, no se trata de úselo o piérdalo”.

Las mejoras cognitivas en músicos adultos incluyeron un rango de funciones verbales y no verbales, así como la memoria, central a la enfermedad de Alzheimer.

Si bien los años de tocar un instrumento eran el mejor indicador de conocimiento en edad avanzada, los resultados revelaron diferentes periodos sensibles para el desarrollo cognitivo a través de la vida. Una adquisición temprana, antes de los 9 años de edad, predecía las funciones de memoria de trabajo verbal tal como recordar y reorganizar dígitos en la cabeza, consistente con periodos tempranos sensibles del desarrollo cerebral.

La actividad musical sostenida en edad avanzada predecía otras capacidades no verbales incluyendo el juicio viso-espacial, lo que sugiere que nunca es tarde para estar activo musicalmente.

Para vivir más ¿ir al espacio?

Si desea envejecer más despacio, conviértase en gusano, súbase a un cohete y váyase para la Estación Espacial Internacional. Bueno.

Unos nemátodos pequeños y transparentes pasaron 11 días a bordo de la EEI, el equivalente a 16 años para una persona, y envejecieron con más lentitud que sus congéneres en tierra, revelaron Yoko Honda, del Tokyo Metropolitan Institute of Gerontology y colegas en un reporte presentado en Scientific Reports.

Eso no era precisamente lo que esperaban los científicos, basados en la experiencia humana en los vuelos espaciales y estudios de otros animales.

Los mamíferos, incluidos humanos, están bajo presión fisiológica en la microgravedad del espacio, dijo Marshall Porterfield, de la División Physical Sciences Research and Applications Division in Greenbelt, Md.

En gravedad baja, los músculos se atrofian y el envejecimiento se acelera.

Aunque los gusanos, Caenorhabditis elegans pudieron estar también bajo estrés, no sintieron los efectos colaterales: sus músculos no se degradaron y no se formaron tantos cúmulos de proteínas Q35 relacionadas con la edad como en los gusanos terrestres, lo que indica que no envejecen tan rápido en el espacio.

Los gusanos que estuvieron en la Estación fueron congelados inmediatamente tras su retorno a Tierra, por lo que no se pudo estudiar si vivían más.

Los científicos descubrieron también una menor actividad de 199 genes, lo que podría derivar en una mayor longevidad.

El estudio de animales en condiciones espaciales puede ayudar al diseño de mejores mecanismos de protección para los astronautas.

Por el olor se conoce la edad de una persona

Dime cómo hueles y te diré que edad tienes. Un estudio publicado en el journal Plos One revela que los humanos, como otros animales, son capaces de distinguir las personas jóvenes de las viejas solo… por el olor.

Los olores corporales portan un sinnúmero de señales sociales debido a su complejidad, incluyendo información que ayuda a seleccionar una pareja adecuada y reconocer a los familiares. Como existen evidencias de que los animales pueden diferenciar grupos de edad basados en el olfato y científicos del Monell Chemical Senses Center en Filadelfia (Estados Unidos) querían probar si en los humanos funcionaba igual.

Fue así como utilizaron parches colocados en las axilas de camisetas para recoger el olor corporal de mujeres y hombres que los usaron para dormir durante cinco noches consecutivas. Luego de que esas personas, divididas en grupos de jóvenes –20 a 30 años- , edad media de 45 a 55 y mayores de 75 a 95, se le pidió a un grupo de voluntarios jóvenes oler las camisetas y decir la edad de quien la usó, así como calificar el grado de olor desagradable.

Los participantes, mujeres y hombres, lograron discriminar entre los tres niveles de personas que usaron las camisetas y contrario a la percepción anecdótica de que los viejos huelen peor hallaron que el olor de ese grupo era menos desagradable que el de los otros dos.

“Como es el primer estudio que mide la capacidad de las personas de determinar la edad por el olor, nos centramos en una pregunta muy cerrada y mucho permanece por ser explorado”, escribieron los autores. Por ejemplo, los mecanismos biológicos que producen los diferentes olores.

El ejercicio puede inducir orgasmo en las mujeres

Con el ejercicio abdominal, las mujeres pueden alcanzar orgasmos, confirmó un estudio de investigadores de Indiana University.

Y aunque es un hallazgo nuevo, lo que hizo fue confirmar diferentes reportes empíricos y noticias de medios sobre una asociación entre los ejercicios para los músculos abdominales y el orgasmo, indicó Debby Herbenick, co-director del Center for Sexual Health Promotion en la Escuela de Salud de aquella universidad.

“Los ejercicios más comunes asociados con el orgasmo inducido por ejercicio son los abdominales, trepar palos o cuerdas, bicicleta o spinning y levantamiento de pesas”, dijo.

Los hallazgos fueron publicados en el journal Sexual and Relationship Therapy.

Los resultados se basaron en encuestas administradas vía online con 124 mujeres que reportaron esa clase de orgasmos y 246 mujeres que reportaron placer inducido por el ejercicio.

Las mujeres estaban entre los 18 y 63 años de edad. La mayoría estaba casada o en una relación y 69% eran heterosexuales.

Entre los resultados del estudio figuran:

-Alrededor del 40 por ciento de las mujeres que experimentaron orgasmo o placer asociado al ejercicio lo tuvieron más de 10 veces.

-La mayoría de las que experimentaron orgasmo reportaron cierto grado de autoconciencia de que se ejercitaban en sitios públicos y un 20% dijo que no pudo controlar la experiencia.

-La mayoría dijo que no estaba fantaseando o pensando en alguien durante su experiencia.

-El 51,4% asoció su orgasmo con ejercicios abdominales. Un 26,5% con levantamiento de pesas. El 20% con yoga. El 15,8 con bicicleta. Con trotar el 13,2. Y con caminar el 9,6%.

Los mecanismos detrás del orgasmo y el placer inducidos por el ejercicio no están claros, dijo Herbenick.

No se sabe tampoco qué tan común es el fenómeno, pero podría ser algo común: reclutar las 370 mujeres del experimento solo les tomó 5 semanas.

Uno de los ejercicios reportado como más asociado con el orgasmo y el placer fue la llamada silla del capitán.

Foto de la silla del capitán

¿Se puede envejecer con buena salud?

Detener el envejecimiento puede ser una irreal realidad de un mundo en el que la cosmética hace y deshace, con mujeres y hombres que se inyectan de todo, se levantan todo, se cosen todo como queriendo decir que los años no les hicieron mella.

Bueno detener el envejecimiento o retrasarlo al menos es más factible ahora que investigadores retrasaron la aparición de la reducción en la salud ligada al envejecimiento en ratones, para lo cual aniquilaron selectivamente células envejecidas, lo que sugiere que la senescencia celular puede causar daño activamente al tejido circundante.

El hallazgo fue publicado esta semana en Nature y podría ser usado un día para crear terapias contra el envejecimiento.

“Se ha especulado por algún tiempo que las células senescentes son una gran causa de los problemas que aparecen con la edad”, explicó Judith Campisi, bióloga celular en el Buck Institute for Research on Aging en California, citada por The Scientist y quien no participó en la investigación.

En efecto, los científicos han reconocido durante mucho tiempo el papel de esas células senescentes –células viejas que no se dividen más- en la declinación de la salud que viene con la edad, como debilidad muscular, problemas del corazón, cataratas y otras dolencias. Pero no se sabía cómo provocaban el daño.

Así, Jan van Deursen, biólogo del cáncer en la Clínica Mayo y colegas desarrollaron una prueba, en la que crearon ratones que envejecían rápido y padecía las enfermedades relacionadas con ese envejecimiento. Le insertaron un gen que le permitía matar selectivamente células senescentes al alimentar los ratones con un compuesto. Alimentados los ratones con él desde su infancia, demoraban más en desarrollar las enfermedades de la edad, con lo cual se demuestra que eliminadas aquellas células se detenían los problemas degenerativos, aunque no todos: las tasas de enfermedad cardiaca se mantuvieron y los ratones no prolongaron su vida, pero en general anduvieron más sanos.

¿Funcionará en ratones sin modificaciones? ¿En humanos?

Menos maquillaje y menos estiramientos…

Un solo gen dice cuándo perdemos capacidad mental

Un solo gen indicaría cuándo la función intelectual de una persona comenzaría a declinar con la edad, reveló un estudio publicado en Translational Psychiatry.

Los investigadores de Stanford University School of Medicine y Veterans Affairs Palo Alto Health Care System probaron las habilidades de pilotos experimentados de aviones y encontraron que tener una versión de un gen en vez de otra duplicaba la tasa a la cual el desempeño de los participantes declinaba con el paso del tiempo.

La variación genética particular, o polimorfismo, implicada en el estudio ha sido ligada en estudios previos a varios desórdenes siquiátricos, pero es la primera demostración de su impacto en el desempeño de habilidades de un cerebro sano envejeciendo, indicó Ahmad Salehi, autor senior de la investigación y profesor en Stanford.

El estudio mostró además en los pilotos que portaban el polimorfismo una significativa reducción –relacionada con la edad- del tamaño de una región cerebral clave, el hipocampo, crucial para la memoria y el razonamiento espacial.

“Esta diferencia asociada a genes puede aplicar no solo apra pilotos sino para el público en general, por ejemplo en la habilidad para operar una máquina compleja”, dijo Salehi.

El gen en cuestión codifica por una proteína bien estudiada llamada factor neurotrópico derivado del cerebro (BDNF), que es crítico para el desarrollo y el mantenimiento del sistema nervioso central. Los niveles de la proteína declinan de manera gradual con la edad aún en personas sanas. Científicos como Salehi han sospechado que esa reducción puede estar ligada con las pérdidas de la función mental relacionadas con la edad.

Los genes, que son los planos para las proteínas, son secuencias lineales de ADN compuestos por cuatro químicos distintos, todos conectados. La versión más común del gen BDNF dicta que un constituyente particular de las proteínas, la valina, está en un sitio particular en ella. Una variación menos común aunque tampoco rara variación del gen resulta en la sustitución de otro bloque, metionina, en el mismo punto de la proteína. Así, la llamada val/met sustitución se presenta en 1 de cada 3 asiáticos, casi 1 de cada 4 europeos y americanos y 1 en 200 africanos subsaharianos. Tal modificación puede afectar la forma de la proteína, su actividad, el nivel de producción o la distribución dentro o la secreción por las células en las cuales es producida.

Tal parece que la versión alternativa ‘met no funciona tan bien como la versión ‘val’. Esta variante ha sido vinculada a una mayor probabilidad de depresión, derrame, anorexia nervosa, desórdenes por la ansiedad, conducta suicida y esquizofrenia.

Por eso Salehi y colegas decidieron analizar si el polimorfismo afectaba de verdad la función cognoscitiva humana.

Así “vimos el doble en la tasa de declinación del desempeño en el examen entre los portadores de la versión met durante los dos primeros años de seguimiento.

Los estudios deben ser replicados y abarcar una mayor cantidad de tiempo.

La saliva predice la edad

Ojo con la edad. Quizás a muchas mujeres ahora no les salga dejar por ahí el vaso en el que bebieron o la cuchara. Con un poco de saliva, científicos pueden revelar la edad de la persona, de acuerdo con un estudio publicado en Plos One. Los investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles identificaron 88 sitios de metilación (adición de un grupo metilo a una molécula) en el ADN de muestras de saliva que se relacionan con la edad, dado que los patrones de la metilación cambian a medida que una persona envejece.

Yendo un poco más allá, los investigadores construyeron un modelo predictivo basado en sólo dos genes que fueron capaces de predecir correctamente la edad de una persona con un margen de 5 años.

“La relación de la metilación con la edad es tan fuerte que podemos identificar cuán vieja es una persona examinando sólo dos de los 3.000 millones de bloques del genoma”, dijo Sven Bocklandt, autor principal.

El hallazgo permitiría a los investigadores forenses una nueva herramienta para determinar la edad de un sospechoso o un cadáver y podría emplearse en exámenes médicos rutinarios para predecir el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad al poderse determinar la bio-edad real frente a la edad cronológica.

“Nuestro modelo responde la pregunta de unos marcadores confiables para la edad”, indicó Eriv Vilain, profesor en la Universidad de California en Los Ángeles.

Para el estudio se tomaron muestras de 34 pares de gemelos entre 21 y 55 años. Luego replicaron los hallazgos en una población general de 31 hombres y 29 mujeres de 18 a 70 años.

Velocidad de caminado predice años restantes de vida

Vaya: cuando una persona de edad comienza a caminar con lentitud, todos se dan cuenta y los parientes se preocupan.

Esa característica común en los mayores de más edad, comienza a ganar espacio como un marcador confiable sobre la salud y la longevidad de quienes tienen 65 o más años.

Un nuevo análisis de la velocidad de caminado muestra que –menos de un décimo de metro por segundo- el paso de un adulto mayor, su edad y el género pueden predecir la expectativa de vida con tanto éxito como otra batería de indicadores de salud.

Podría ser entonces que, en vez de que un doctor tome la presión, el índice de masa corporal, las condiciones crónicas, la hospitalización y la historia del cigarrillo y emplee el uso de ayudas de movilidad para estimar la supervivencia, un asistente podría tomar simplemente el tiempo que demora un paciente en caminar unos pocos metros y predecir con alta precisión la probabilidad de vivir 5 o 10 años más, así como la expectativa media de vida.

Esta herramienta sería de mucha utilidad para los médicos en sus decisiones de escaneos para detectar cánceres, cirugías cardiacas y otros tratamientos invasivos.

“La velocidad para caminar es una poderoso indicador de vitalidad”, dijo Stephanie Studenski, profesor de la Universidad de Pittsburgh y coautor del nuevo análisis.

Con más gente viviendo más, existe una disparidad creciente en la salud de los adultos más viejos, haciendo muy difícil distinguir entre los simplemente viejos (cronológicamente) y los pacientes geriátricos (envejecidos biológicamente), indicó Matteo Cesari, de la Universidad de Roma, en un editorial publicado junto al nuevo estudio. Por ejemplo: los pacientes que son ancianos, pero no geriátricos, podrían ser objeto de un tratamiento más agresivo contra un cáncer.

El estudio acaba de ser publicado en el Journal of the American Medical Association 8Jama).

Póngale atención a cómo caminan sus seres queridos mayores.

Con ADN se predice color del pelo

Cabellos se encuentran por todo lugar: en el piso, sobre los muebles y camas, en el cuarto de baño. Obvio que debe haber en la calle. La pregunta que podría hacerse uno cuando encuentra alguno es, ¿a quién pertenece?

Parece de una película de James Bond o del Superagente 86, pero en una escena de crimen en adelante podría saberse de qué color es el cabello del agresor, con base en rastros que deje.

Científicos de Erasmus MC con colegas polacos descubrieron que el ADN puede ser empleado para predecir el color probable del cabello de una persona. El hallazgo fue publicado en Human Genetics.

Con base en la información del ADN es posible determinar con una exactitud del 90 por ciento si una persona tiene cabello negro o rojo, y con una confiabilidad del 80 predecir si posee cabello rubio o castaño.

Esta nueva técnica permite diferenciar colores de cabello que son similares, por ejemplo entre rojo y rubio-rojizo, o entre rubio y rubio oscuro. El ADN puede ser tomado de una muestra de sangre, esperma, salía u otros materiales relevantes desde lo forense.

Los científicos han publicado artículos previos sobre la predicción del color de los ojos o la edad estimada de la persona con base en el ADN.

Manfred Kayser, de Erasmus MC indicó que “identificaos 13 marcadores de ADN de 11 genes que proporciona información para predecir el color del cabello de una persona”.

En un futuro se estudiará la manera de predecir el color del pelo en el cuerpo.

Se estrecha el cerco.

Viejitos no dejan de trabajar

Viejitos, pero buenos. Los bosques son defendidos por capturar carbono, entre otros aportes a la naturaleza, pero los tratados internacionales que los defienden poco se ocupan de los bosques viejos. Tal como les sucede a los humanos: se cree que ya no son útiles a cierta edad.
Pues bien, Sebastián Luyssaert, de Antwerp University en Bélgica, y colegas, acaban de revelar en la revista Nature, que en los bosques entre 15 y 800 años de edad, el balance del carbono es positivo, lo que sugiere que aún viejos continúan acumulando carbono y no son neutrales como se creía.
Ese 15 por ciento de masa global boscosa vieja, suministra al menos 10 por ciento de la captura de carbono.
El dióxido de carbono secuestrado de la atmósfera es almacenado en los tejidos del árbol y en la materia orgánica de las hojas acumuladas en el suelo.