7% más se ha derretido Groenlandia

Icebergs desprendidos de Groenlandia. Foto Pixabay

Icebergs desprendidos de Groenlandia. Foto Pixabay

Groenlandia pierde 7,6% más hielo del que se creía según un estudio en Science Advances.

Los científicos revelaron que el mismo punto del manto terrestre que alimenta los volcanes activos de Islandia ha burlado los cálculos de los investigadores.

Según este estudio, ese punto caliente suaviza el manto de rocas debajo de Groenlandia de modo que distorsiona sus cálculos acerca de la pérdida de hielo. Esto ha llevado según ellos a subestimar el derretimiento en cerca de 20 gigatoneladas por año.

Esto significa que no perdió cerca de 2500 gigatoneladas de hielo de 2003 a 2013 como afirmaban los científicos, sino cerca de 2700, 7,6% de diferencia.

Aunque no es mucho según Michael Bevis, coautor, de The Ohio State University, el hallazgo ayuda a entender dónde se ha producido la pérdida de hielo y dónde se da ahora.

La corteza terrestre en ese sitio se mueve lentamente al noroeste y hace 40 millones de años partes de Groenlandia pasaron sobre una columna muy caliente de roca derretida que ahora yace debajo de Islandia, debilitando la roca, disminuyendo la viscosidad del manto a lo largo de un camino que corre profundo debajo de la costa este de Groenlandia.

En la última edad de hielo, la capa congelada de ese continente era mayor a la actual y ese peso hizo que la corteza se hundiera debajo del manto reblandecido de roca. Cuando grandes partes del hielo se derritieron al final de esa edad, el peso decreció y la corteza comenzó a crecer y está haciéndolo aún a medida que el manto de roca continúa desplazándose hacia adentro y hacia arriba.

Los humanos se tiraron en todo

Así luciría el mapa de grandes mamíferos -al menos de 45 kilos- sin los humanos. El número de la escala indica el número de especies. Cortesía Soren Faurby

Sin los humanos, el mapa mundial de mamíferos sería tan diferente. Eso sugiere un estudio que revela que la alta diversidad de grandes mamíferos en África refleja las actividades humanas en el pasado y no las restricciones climáticas o de otro tipo.

En un mundo sin humanos la mayor parte del norte de Europa sería no solo hogar de lobos sino de osos, alces sino de elefantes y rinocerontes.

Sí, investigadores de Aarhus University, Dinamarca, mostraron que la extinción masiva de los grandes mamíferos durante la última Edad de Hielo y en el milenio siguiente (la extinción final de megafauna del Cuaternario) se explica de sobra por la expansión del hombre moderno a través del mundo.

En este estudio analizaron cómo hubieran sido los patrones de diversidad de los mamíferos por todo el mundo en ausencia del impacto humano, basados en la distribución natural de cada especie según su ecología, biogeografía y el modelo actual de ambientes naturales. Es tal vez el primer estimativo de cómo habría sido el mapa de diversidad de mamíferos sin la presencia humana.

“El norte de Europa no es el único lugar donde los humanos han reducido la diversidad de mamíferos, es un fenómeno mundial, Y en la mayoría de los lugares, hay un gran déficit de diversidad de mamíferos en relación con lo que naturalmente debería ser”, según el profesor Jens-Christian Svenning, uno de los investigadores.

El mapa actual de mamíferos muestra que África es virtualmente el único sitio con una alta diversidad de grandes mamíferos. El mapa construido por los investigadores de la diversidad natural de esos grandes animales muestra una gran presencia por todo el planeta, con niveles muy altos en Norte y Suramérica, áreas que hoy son relativamente pobres en mamíferos.

“La mayoría de los safaris son en África, pero bajo circunstancias naturales muchos animales grandes hubieran existido en otros sitios. La razón de los safaris en África no es porque el continente sea anormal en riqueza de especies, refleja por el contrario que es el único lugar donde las actividades humanas no han borrado la mayoría de los grandes animales”, según Soren Faurby.

El estudio apareció en Diversity and Distribution.

No es el clima africano tampoco.

Nota: Tal vez por ser el único espacio con grandes animales, los humanos comienzan a exterminar ya algunas poblaciones de esos mamíferos con la caza ilegal para vender sus partes o por simple diversión.

Mis 10 noticias científicas de la semana (1-7)

Tomado de Avatar

1. Luna, lunera, cascabelerea

En un paper aceptado para publicación en Astrophysical Journal Letters, Jorge Iván Zuluaga, astrónomo director del pregrado de Astronomía de la Universidad de Antioquia y Rene Heller, de Macmaster Unviersity en Canadá, estudiaron la posible habitabilidad de lunas alrededor de planetas en otros sistemas solares, una posibilidad que se ha venido comentando en los dos últimos años. Para los científicos, es muy poco probable que se pueda dar la vida en esos satélites a menos que estén protegidos magnéticamente de la radiación cósmica, para lo cual tendrían que estar muy cerca de sus planetas y entonces serían muy calientes.

2. Tan parecidos pero tan diferentes

Quien diga que delfines y murciélagos son muy parecidos, sería objeto de burlas. Pero parece que tienen cosas en común. Un estudio de Queen Mary University publicado en Nature sugiere que el sistema de ecolocalización en ambos tiene raíces genéticas similares, un proceso conocido como evolución convergente. En el estudio compararon 22 secuencias genéticas de 22 mamíferos, incluidos delfines y murciélagos, que desarrollaron de manera independiente la ecolocalización y hallaron convergencias en casi 200 regiones genómicas.

3. Una sorpresa en el fondo del mar

Tan grandes solo se conocían en Marte y, desde el año pasado, en el gran asteroide Vesta en el cinturón principal entre Marte y Júpiter. En el Océano Pacífico científicos reportaron la existencia de un enorme volcán tan extenso y grande como las islas británicas, situado a unos 1.600 kilómetros al este de Japón, según el reporte presentado en Nature Geoscience. Se trata de Tamu Massif, el rasgo más sobresaliente de la cadena montañosa Shatsky Rise formada hace 130 a 145 millones de años.

4. Qué frío tan horrible

Como si hubiera faltado frío en la última Edad de Hielo hace unos 13.000 años, un asteroide golpeó la Tierra y ayudó a enfriar más el clima, causando lo que se conoce como la Dryas reciente, una variación extrema del clima en menos de 100 años, reveló un estudio publicado en PNAS. Las evidencias serían fragmentos rocosos en Quebec. Canadá, de la explosión que sucedió tan lejos como en Pensilvania, Estados Unidos. El hallazgo sin embargo no convence aún a toda la comunidad científica.

5. Ancianos jugadores

No lo harán por vicio incontrolable y tampoco son degenerados. No. Un estudio publicado en Nature sugiere que las personas de edad que jueguen videojuegos mejoran la capacidad de realizar varias acciones a la vez (multitask), una mejoría que duró hasta seis meses. Distintos estudios sobre el tema, relacionados con detener el declive cognitivo han arrojado resultados mixtos, pero este se centró en una sola habilidad.

6. Para oírte mejor

Son muy pequeñas, de solo 1 centímetro, pero a esa especialidad le suman otra: las ranas Gardiner de las islas Seychelles escuchan por… la boca. Sí, como carecen de oído medio y por lo tanto de tímpano y los 3 huesecillos, la boca les sirve para escuchar. Por la cavidad bucal entran las ondas acústicas para hacer vibrar la estructura ósea que da hacia el oído interno. Tal parece que guardan un rasgo adquirido cuando vivían en el continente antiguo Gondwana. El estudio fue publicado en PNAS.

7. Aquí la Luna

En un mes debe llegar a la Luna la sonda Ladee de la Nasa, con el fin de estudiar durante 100 días la composición de la delgada atmósfera lunar y el polvo en ella, con lo que se resolverán acertijos como la luz coloreada observada en misiones Apolo. La nave se insertará en una órbita baja, por lo que necesitará más energía, debido a lo cual el viaje hacia el satélite natural tardará más: así se ahorrará energía informó la agencia espacial.

8. Qué tiempos aquellos

Científicos encontraron en una roca en Eastern Cape, Sudáfrica, lo que es el primer vestigio de un invertebrado en el supercontinente Gondwana. Se trata de un escorpión que vivió hace cerca de 350 millones de años. Cuando la masa continental del planeta se partió, Gondwana estuvo en el sur. De esa parte no se habían encontrado señales de animales, al contrario de su contraparte norteña, Laurasia. El escorpión fue de los primeros colonizadores de tierra firme en Gondwana,, cuando los animales comenzaban a salir de las aguas del océano. El estudio fue publicado en African Invertebrate.

9. Se calentó el parche

En busca de cuerpos fríos en el universo, astrónomos encontraron hace dos años, gracias al telescopio espacial Wise de Nasa, una nueva clase, unas enanas cafés, aunque no se pudo determina con exactitud la temperatura. Un nuevo estudio reveló que son algo menos frías de lo que se creía: su temperatura es entre 120 y 175 grados centígrados. Estos cuerpos, algunas veces llamados estrellas fallidas, son los cuerpos celestes libres más fríos: para alcanzar las bajas temperaturas luego de enfriarse por miles de millones de años quiere decir que solo pueden tener de 5 a 20 veces la masa de Júpiter. Su única fuente de energía es la contracción gravitacional. El estudio fue publicado en Science.

10. Flaco: contagiame

Qué sorpresa: parece que ser delgado puede ser… contagioso. Sí, una bacteria intestinal de personas puede invadir los intestinos de ratones que portan microbios de personas obesas y las invasoras logran que los ratones no engorden, según estudio publicado en Science. Como todo lo bueno tiene su problema, los beneficios tienen un inconveniente: los microbios invasores solo actúan cuando el ratón come alimentos sanos. Incluso la bacteria bloqueadora de grasa no puede luchar contra una dieta mala, sugiere el líder del estudio, Jeffrey Gordon, microbiólogo de la Universidad de Washington en San Luis.

Humanos tendríamos un nuevo pariente

¿Y por qué no había ningún homo reciente de Asia? La pregunta llevó a muchos científicos a pensar que tarde que temprano aparecería alguno.

El análisis de fósiles del suroccidente de China sugiere que allí habitó lo que podría ser una nueva especie del género o alguien relacionado.

En 1979 se había descubierto un cráneo en la caverna Longlin en la provincia Guangxi, pero solo ahora se analizó en detalle.

Tenía huesos gruesos, arcos prominentes en las cejas, una cara aplanada y no posee la barbilla típica de los humanos. “Es anatómicamente único entre los miembros del árbol evolutivo humano”, dice Darren Curnoe, de University of New South Wales en Sidney (Australia).

El cráneo contiene un conjunto inusual de rasgos primitivos como aquellos vistos en nuestros ancestros de hace cientos de miles de años, junto con rasgos modernos similares a las personas de hoy.

Curnoe y Ji Xueping, de Yunnan University en China, han hallado más evidencias del nuevo homínido en la caverna Malu. Laos seres de la caverna del venado rojo los bautizó Curnoe porque existen rastros de que cocinaban los grandes venados.

Pero no se sabe en dónde encuadran estos fósiles en nuestro álbum familiar. Para Curnoe, podrían estar relacionados con los primeros miembros de nuestra especie (Homo sapiens) que evolucionaron en África hace cerca de 200.000 años y se diseminaron por Asia hasta llegar a China. Pero prefiere la idea de que son una nueva línea evolutiva que evolucionó en Asia oriental paralela a nuestra especie, tal como los Neandertales, en particular porque lucen muy distinto a los primeros homínidos africanos.

Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, dijo a New Scientist que sus rasgos primitivos sugieren que podrían estar relacionados con los enigmáticos denisovanos, conocidos por un dedo de hace 30.000 a 50.000 años encontrado en una caverna de Siberia.

Se sabe que vivieron en el este de Asia y que se aparearon con nuestros ancestros directos. Para él, los nuevos fósiles podrían ser el producto de tal apareamiento.

El análisis de los restos chinos reveló que datan de hace unos 11.500 años, una época muy reciente, lo que indica que pudieron haber sobrevivido a la última Edad de Hielo.

Un análisis del ADN podría colocar el hallazgo en su sitio correcto del árbol evolutivo humano.

Foto del cráneo del fósil chino, D. Curnoe

Pelea entre humanos hace 126.000 años

Que la humanidad se ha dado duro siempre no queda duda a la luz de un hallazgo presentado hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El estudio de un cráneo humano de Asia oriental de del Pleistoceno medio hallado en Maba, China, revela un caso de agresión entre personas que produjo un trauma craneal hace 126.000 años.

El estudio sugiere que una hendidura de 14 milímetros, una lesión que selló con una depresión ósea hacia el cerebro fue el producto de un trauma forzado por un accidente o, más probable, por una agresión de otro humano.

“Esta herida es muy similar a la que se observa hoy cuando alguien es golpeado con un objeto pesado. Es parecido a un pequeño episodio conocido de la Edad de Hielo y podría ser el primer caso documentado de agresión entre personas y de trauma inducido por humanos”, según Lynne Schepartz, profesor del School of Anatomical Sciences en la University of the Witwatersrand, uno de los coautores del paper.

Lógico, del incidente no se pueden conocer más detalles: si fue premeditado, por una discusión o qué.

El hallazgo y estudio de lesiones traumáticas en fósiles humanos interesa por cuanto permite evaluar el riesgo relativo de lesiones en distintos grupos, la localización del trauma y las implicaciones de comportamiento.

Ayuda además a identificar y entender algunas de las primeras manifestaciones conocidas de agresión interhumana.

En la foto se aprecia la localización de la lesión en el cráneo, el hundimiento del hueso. Cortesía University of the Witwatersrand

Mamuts ayudarían en las salas de cirugía

Aunque se extinguieron hace miles de años, los mamuts vienen en ayuda de la medicina moderna, de acuerdo con un artículo publicado en Biochemistry.

Una proteína de la tolerancia al frío que tenían esos animales prehistóricos puede ser la próxima ayuda en aquellas intervenciones quirúrgicas que requieren inducir hipotermia artificial, un tratamiento médico que reduce el riesgo de daño isquémico en los tejidos luego de periodos de flujo insuficiente de sangre.

Los mamuts vivieron en tiempos fríos, en la edad de hielo del Pleistoceno hace más de 1 millón de años. Estos enormes mamíferos acumularon mutaciones genéticas en el gen de la hemoglobina, que codifica la proteína sanguínea que transporte el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo.

Para comparar esa hemoglobina prehistórica con la de los elefantes modernos, científicos sintetizaron en el laboratorio la proteína sanguínea de mamut usando para ello secuencias de ADN fragmentadas de tres mamuts diferentes que vivieron hace 25.000 a 43.000 años en Siberia.

La hemoglobina resultante tenía una más fuerte tolerancia a la temperatura que la de los elefantes asiáticos y los humanos, indicando que aún podría conservar tejidos con oxígeno bajo condiciones de congelamiento.

Los investigadores piensan que esa hemoglobina tolerante al frío podría ser útil para los médicos que realizan operaciones de corazón y cerebro que requieren inducir hipotermia artificial, que reduce drásticamente la temperatura corporal del paciente.

Habiendo identificado dos mutaciones en el gen de la hemoglobina de los mamuts que podría responder por esta adaptación, argumentan que la proteína antigua podría servir como un modelo para una nueva línea de portadores de oxígeno basados en hemoglobina artificial para emplear en las operaciones.

¡Qué cuento!

Extinguir: esa vieja costumbre humana

Ha sido el hombre el mayor depredador que ha existido o son los fenómenos naturales los que han dado cuenta de ciertos animales? Podría ser lo uno o lo otro, pero nuevas evidencias apuntan a que el hombre sí ha participado, desde la prehistoria, en la extinción de algunas especies.
A esa conclusión llegaron investigadores encabezados por el profesor Chris Turney, de la Universidad de Exeter, que publicaron sus hallazgos en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences.
El estudio concluyó que los canguros gi8gantes de Tasmania, los marsupiales rinos y los leopardos aún habitaban lo que hoy es la isla cuando los primeros humanos se asentaron allí hace unos 43.000 años, cuando la isla estuvo conectada, temporalmente, por un puente de tierra que la unía a Australia.
Ningún ejemplar de esa megafauna sobrevivió a nuestros días, lo que coloca a esos pobladores en el rango de sospechosos de haber participado en su extinción.
El nuevo descubrimiento tiene que ver con evidencias de que los canguros gigantes vivían allí cuando llegaron los primeros humanos. Estas pruebas controvierten la idea de que el cambio climático producido al final de la última edad de hielo era la responsable de su desaparición.
Mediante modernas técnicas de datación con radiocarbono y luminiscencia, los científicos pudieron determinar con mayor precisión que nunca la edad de restos fosilizados de esa megafauna. Los resultados demostraron que algunos de esos animales sobrevivieron hasta al menos hace 41.000 años, es decir dos mil años después de la llegada de los primeros pobladores.
En la foto, cortesía del Museo Reina Victoria de Tasmania, se observa un cráneo de protemnodonte hallado en la caverna del monte Cripps, al noroeste de Tasmania.