A H1N1: vacune los importantes

Los niños en edad escolar y sus padres deberían ser la más alta prioridad para los esfuerzos de vacunación contra la influenza, en vez de los más pequeños y los ancianos, sugieren nuevos hallazgos revelados en la revista Science.
Jan Medlock y Alison Galvani desarrollaron un modelo matemático de transmisión de influenza que toma en cuenta la edad, y analiza la mejor estrategia para distribuir las vacunas entre estos grupos de diferentes edades de manera tal que se minimizaría la propagación del virus.
Sugieren que los patrones de transmisión relacionados con la edad deberían ser considerados en las políticas de distribución de vacunas.
El modelo utiliza datos basados en encuestas y datos de mortandad de pandemias históricas de influenza, y considera varios factores – muerte, infección, años totales de vida perdida, y costos económicos-para calcular las estrategias de vacunación más efectivas.
Cuando se comparó un brote teórico con las epidemias de influenza en 1918 y 1957, los investigadores determinaron que una epidemia de influenza podría ser detenida hoy con una distribución óptima de únicamente unas 63 millones de dosis de vacunas en Estados Unidos -si los niños (entre 5 y 19 años), quienes son responsables de la mayor transmisión, y adultos (entre 30 y 39 años), quienes con mayor frecuencia contraen la influenza de sus hijos, son ante todo, el principal objetivo de vacunación.
Esta vacunación dirigida ayudaría a proteger al resto de la población de infección. Además, la predicción del modelo de 63 millones de dosis es menor que los 85 millones de vacunas que son administradas anualmente para la influenza de temporada.
Los resultados ilustran la importancia de considerar los patrones de transmisión relacionados con la edad cuando se asignan las vacunas.