Ejercicio cortico, pero sustancioso

A todos nos dicen que hagamos ejercicio, pero no siempre cómo ni qué tipo. Aeróbico, se insiste mucho, pero no descuide el fortalecimiento y la flexibilidad.

Un estudio aparecido en el American journal of Human Biology revela que el ejercicio de alta intensidad es más benéfico que aquel de resistencia.

Duncan Buchan, de la Universidad West of Scotland, explicó que su estudio examinó en jóvenes el efecto de un ejercicio breve e intenso comparado con el tradicional de mayor duración.

El equipo de investigadores reclutó dos grupos de voluntarios escolares, 47 niños y 10 niñas y los dividió al azar en dos grupos: de alta y de moderada intensidad.

Los dos se ejercitaron en tres sesiones semanales durante siete semanas. El de alta intensidad realizaba series de esprints de 20 metros durante 30 segundos, en contraste con el moderado, que corría por un periodo de 20 minutos.

Al final del estudio, este había completado 420 minutos de ejercicio, mientras los de alta intensidad apenas 63 minutos. El gasto estimado de energía en este fue de 907,2 kilocalorías, frente a 4.410 del moderado.

Ambos grupos mostraron disminución en los riesgos cardiovasculares. Sin embargo, el tiempo total de ejercicio durante las siete semanas fue seis veces mayor para el grupo moderado, por lo que el mejoramiento del grupo de alta intensidad se dio en solo 15 por ciento del tiempo total de ejercicio.

Esto demostraría que el ejercicio breve pero intenso es un medio eficiente para disminuir el riesgo cardiovascular en adolescentes, a pesar de que la población estudiada fue pequeña.

¿Se confirmará? Mientras tanto, no se puede desconsolar: si no dispone de tanto tiempo para el ejercicio, hágalo con intensidad, a menos que tenga contraindicaciones médicas personales.

Hacer el amor puede matar

No se sabe si será, como la por asfixia, una dulce muerte, pero sí se ha determinado que los súbitos aumentos de actividad física moderada a intensa, como trotar o tener sexo, incrementan de manera importante el riesgo de sufrir un ataque al corazón, en especial en personas que no realizan ejercicio regular

Durante muchos años se ha sabido que la actividad física puede causar problemas cardíacos, pero un nuevo estudio ayuda a cuantificar ese riesgo, de acuerdo con Issa Dahabreh de Tufts Medical Center en Boston, cuyo trabajo apareció publicado en el Journal of the American Medical Association.

El grupo de trabajo analizó datos de 14 estudios para establecer el vínculo entre el ejercicio, el sexo y el riesgo de ataques al corazón o muerte cardíaca súbita, un ritmo mortal del corazón que hace que la sangre deje de circular.

Los científicos encontraron que las personas son 3,5 veces más propensas a sufrir un ataque cardíaco o muerte súbita de origen cardíaco cuando se están ejercitando comparado con los momentos en que no lo están haciendo.

Son también 2,7 veces más propensas a un ataque al corazón cuando practican sexo o inmediatamente después, comparado con el momento en que no lo practican.

Los hallazgos, se aclaró, no se aplican a la muerte cardíaca súbita porque no hay estudios que evalúen el vínculo entre el sexo y la muerte cardíaca.

Jessica Paulus, investigadora de Tufts que participó en la investigación, afirmó que el riesgo era bastante alto, pero el período de riesgo aumentado es breve.

“Estos riesgos se elevan sólo por un breve período de tiempo (1 a 2 horas) durante y después de la actividad física o sexual”, expresó en una entrevista telefónica.

Debido a esto, el riesgo para los individuos durante un año es aún muy pequeño.

“Si uno toma 10.000 personas, cada sesión individual de actividad física o sexual por semana puede asociarse con un aumento de 1 a 2 casos de ataque al corazón o muerte súbita cardiaca por año”, según Paulus.

En este sentido, se considera importante mirar los hallazgos con estudios que muestran que la actividad física regular reduce el riesgo de ataques cardíacos y muerte cardiaca súbita en un 30 por ciento.

“Lo que realmente no queremos hacer es que el público se aleje de esto y piense que el ejercicio es malo”, dijo la investigadora.

Por eso, las personas que no se ejercitan con regularidad deben comenzar cualquier programa de ejercicios con lentitud, aumentado gradualmente la intensidad de las prácticas con el tiempo.

De cómo mejorar la memoria en la vejez

A medida que uno envejece, aparece una preocupación adicional a todas las demás: ¿cómo mantener el cerebro activo?

El ejemplo de quienes llegan a la vejez con Alzheimer y otras enfermedades degenerativas del cerebro nos inquieta.

Diversos estudios a lo largo de los años han mostrado que la actividad física mejora el funcionamiento cerebral. Bueno, ahora un nuevo experimento revela más acerca de cómo la actividad aeróbica ayuda a mantener el cerebro al fortalecer el hipocampo.

Cuando envejecemos, el cerebro tiende a encogerse, incluso en ausencia de enfermedades neurocognitivas como las demencias, entre ellas el Alzheimer. La investigación citada muestra que al menos algunas partes del cerebro pueden ser salvadas de la atrofia e incluso reconstruirlas gracias a una cantidad relativamente baja de actividad tarde en la vida.

El hallazgo acaba de ser publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y tendría implicaciones en la prevención de la pérdida de memoria en la población adulta.

El grupo de investigadores encontró que adultos de 55 a 80 años que caminaban cerca de 40 minutos tres veces a la semana durante un año aumentaban de volumen el hipocampo, la región cerebral relacionada en el razonamiento espacial y la memoria.

Los adultos que realizaban sólo actividades de fortalecimiento no obtuvieron esa ganancia.

“Creemos que la atrofia del hipocampo (en los años de la vejez) es casi inevitable”, opinó Kira Erickson, profesor de Psicología en la Universidad de Pittsburg y coautor del nuevo estudio. “Pero ahora demostramos que el ejercicio moderado por un año puede incrementar el tamaño de esa estructura”.

El crecimiento del hipocampo fue modesto: 2,12 por ciento en el izquierdo y 1,97 en el derecho, lo que efectivamente devuelve el reloj uno o dos años en términos de volumen. El grupo de control, el del fortalecimiento, experimentó una reducción continua en consonancia con lo esperado por la pérdida debido a la edad, perdiendo en promedio 1,40 por ciento y 1,43 por ciento en el volumen del hipocampo izquierdo y derecho.

En pruebas de memoria espacial, las personas en uno y otro grupo mostraban mejoría en la precisión, pero los que estaban en mejor forma y tendían a tener un hipocampo más grande se desempeñaron mejor en tests de memoria.

El estudio demuestra además que el cerebro permanece modificable incluso a edad avanzada.

Aparte de un mayor tamaño del hipocampo, el grupo del ejercicio aeróbico también tendía a tener un nivel más elevado del factor neurotrófico derivado del cerebro, un compuesto que ha sido asociado con tener un hipocampo más grande y una mejor memoria.

Los científicos no encontraron ningún cambio en el tálamo ni en el núcleo caudado, las otras dos áreas del cerebro relacionadas con el sentido espacial y la memoria.

Vale la pena. Más memoria a más edad, es un bien más que preciado.

Resultados curiosos de la ciencia

Gigante o enano. Otro estudio publicado en el American Journal of Human Genetics, adicionó más genes a las variantes que determinan la estatura de una persona, genes que no habían sido relacionados previamente. Aunque las variables ambientales, como alimentación y ejercicio, pueden impactar ese rasgo, la estatura es determinada básicamente por alelos específicos que una persona hereda. Se piensa que la estatura es influenciada por variantes en un gran número de genes, aunque se cree que cada una tiene un pequeño impacto. La genética de la estatura no es comprendida aún. Se requerirán grandes muestras de población para tener un panorama más completo, según Hakon Hakonarson, del Hospital de niños de Filadelfia. Bien curioso.

¿Cómo evita una planta fertilizarse con su polen? Las matas de tomate utilizan mecanismos bioquímicos similares para rechazar el polen de sus propias flores como el de otras plantas extrañas pero emparentadas, reportaron científicos de la Universidad de California en Davis, que identificaron un gen del polen del tomate que codifica una proteína muy similar a una proteína que se cree tiene un papel en la prevención de la autofertilización en las petunias. Ese gen también muestra un rol en el bloqueo de la fertilización cruzada de especies, se informó en el artículo aparecido en Science. Muy curioso.

Machismo. Las madres que trabajan tienen dos y media más probabilidades que los papás en igual condición de interrumpir su sueño para cuidar de alguien, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Michigan que encontró además que la interrupción del sueño en ellas dura más, un promedio de 44 minutos, frente a 30 de los hombres. Esta situación puede afectar más su salud, indicó Sarah Burgard, investigadora, y afectar la igualdad de género en ingresos y el avance profesional. Curioso.

El ejercicio consistente ha sido asociado con un menor riesgo de morir de cáncer de colon, según un estudio de científicos del Siteman Cancer Center y el Barnes-Jewish Hospital. Kathleen Wolin, primer autor de la investigaión publicada en el Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention, expresó que quienes hacen ejercicio continuamente durante la edad adulta tienen un menor riesgo que aquellos que son sedentarios. Para ella nunca es tarde para comenzar. Más que curioso.

Si no se mata, aún puede vivir bien

Ojalá que sí. Aunque muchos estudios van y vienen sobre los beneficios de la actividad física y la intensidad requerida, algunos contradictorios, uno más trata de aportar luces sobre el tema.
Podría ser que lo poco, haga mucho. Si no se mata haciendo ejercicio, también tiene posibilidad de estar bien. Investigadores de la London School of Higiene and Tropical Medicine de Cambridge University y el Karolinska Institute de Suecia, hallaron que aún una intensidad física moderada, como caminar o montar en bicicleta puede reducir sustancialmente el riesgo de muerte temprana.
El estudio, publicado en el Internacional Journal of Epidemiology, combinó los resultados de los más grandes estudios en el mundo sobre el impacto de la actividad física ligera o moderada en quienes no hacían nada de ejercicio.
Aunque una actividad física más intensa es mejor, los beneficios de incluso una pequeña cantidad de actividad son importantes en los menos activos.
Las buenas noticias del estudio es que usted no tiene que ser un fenómeno del ejercicio para beneficiarse de él. Con sólo lograr los niveles recomendados de actividad física, 30 minutos diarios de actividad moderada cinco días a la semana, reduce el riesgo de muerte un 19 por ciento, mientras que siete horas a la semana de actividad moderada comparada con ninguna actividad, reduce el riesgo en un 24 por ciento.
James Woodcock, líder del estudio, opinó que “esta investigación confirma que no sólo ejercitarse duro es bueno para su salud, sino también las actividades moderadas de cada día, como caminar o montar en bicicleta, tienen grandes beneficios. Caminar a las tienda o al llevar los hijos a la escuela, pueden alargar su vida y traer otros beneficios para el bienestar general”.

Informe especial: cómo bajar peso en la oficina

Durante décadas, la oficina ha sido considerada como el enemigo sedentario de la buena forma física, un lugar en que uno se sienta durante ocho horas y acumula peso poco a poco.
Pero, ¿y si fuera parte de la solución?
Bueno, tomado de HealthDay, presentamos la siguiente nota, con algunos cambios, de un tema que no ha sido publicado en revista científica pero que lo será.
Baje peso mientras trabaja.
En seis meses, James A. Levine y sus colegas de la Clínica Mayo ayudaron a 18 trabajadores de oficina de Minneapolis a perder 156 libras (71 kilos) solamente rediseñando la oficina y el día de trabajo.
“Con un poco de creatividad, el día laboral puede llenarse de movimiento. Al hacerlo, al mismo tiempo que ajustamos la manera en que pensamos sobre la comida, el peso comenzará a desaparecer”, aseguró Levine, profesor de Medicina del Departamento de Endocrinología de la Mayo en Rochester, Minnesota.
El método de “oficina sana” de Levine se basa en lo que los expertos llaman “termogénesis por actividad que no constituye ejercicio” (Neat, por su sigla en inglés).
La NEAT sucede de forma natural, a medida que los humanos queman energía con movimientos cotidianos como ponerse de pie, intranquilidad, darse la vuelta, inclinarse y caminar.
Neat, dijo es diferente de las demás formas primarias de procesos de gasto energético, entre ellas el ejercicio activo, el metabolismo en descanso o la digestión.
Para muchos sedentarios, la cantidad de energía consumida en el ejercicio activo es “insignificante”, frente a la que se pierde por medio de Neat, aseguró Levine.
De hecho, Neat da cuenta de entre quince por ciento (entre las personas muy sedentarias) y 50 por ciento (entre las muy activas) del gasto energético diario. E incluso cambios menores en el estilo de vida pueden aumentar el NEAT diario en alrededor de veinte por ciento.
El núcleo de la idea de Levine fue hacer de la oficina un lugar que induzca más a la NEAT.
Para probarlo, Levine y sus colegas desarrollaron un experimento de seis meses dirigido a 18 empleados de oficina de un pequeño negocio de personal financiero en Minneapolis.
El equipo de investigación “rediseñó” las oficinas de la firma. Se reemplazaron las sillas y los escritorios típicos por escritorios que venían unidos a cintas caminadoras, y alrededor de la circunferencia de la oficina se instaló un sendero para caminar, para facilitar “reuniones caminando”.
Levine enfatizó que no se trataba de ejercicio. “En el trabajo, no se corre, se camina. Y lo que intentamos hacer es lograr que la gente camine en la oficina mientras trabaja, a un ritmo de 1.1 millas (casi dos kilómetros) por hora”. Ese ritmo cae dentro de la categoría de Neat de uso de energía.
Otros cambios fomentaban el movimiento, de manera sutil. Se reemplazaron los teléfonos fijos de la oficina por celulares. Se crearon espacios para juegos como la Wii y el futbolín, y también se suministraron monitores de actividad de alta tecnología a los empleados. Al personal también se le ofreció asesoría sobre nutrición.
El resultado fue que medio año después, los 18 participantes del estudio habían perdido 156 libras (71 kilos), de las cuales 143 libras (65 kilos) eran pura grasa corporal.
En promedio, los empleados perdieron casi nueve libras (cuatro kilos) cada uno, 90 por ciento de eso en grasa, y sus niveles de triglicéridos (grasa en la sangre) se redujeron en una media de 37 por ciento.
La pérdida de peso no afectó la productividad en el lugar de trabajo. De hecho, tras apenas tres meses en la oficina rediseñada, el personal había aumentado los ingresos corporativos en casi diez por ciento. A la mitad del estudio, la firma registró su ingreso bruto mensual más alto hasta esa fecha.
“Se trató de un estudio pequeño”, reconoció Levine. “Pero cuando la gente que realmente sufre de problemas de peso y salud ve los resultados, es un momento ‘eureka’ muy, pero muy poderoso”. Porque el truco de esto es que no les pedimos que piensen en perder peso. Sencillamente, les pedimos que vivan su día de forma dinámica y positiva”.
El estudio está pendiente de publicación.
“Al hablar por teléfono de pie, tener una reunión mientras se camina (despacio, al mismo paso al que se va de compras, tal vez una milla por hora), y tomar el ascensor hasta el tercer piso y subir las escaleras las otras tres, se queman entre 100 y 150 calorías más por hora. Eso es entre 400 y 500 calorías adicionales al día. Y eso es mucho”.
Una experta celebró el método de Levine, pero se preguntó qué tan asequible sería para la mayoría de trabajadores.
“Es así, el ejercicio no intencionado, como simplemente estar de pie en lugar de sentado, quema más calorías que si uno se sienta todo el día frente a la computadora. Los pequeños cambios como ese se acumulan, gastan calorías y hacen una diferencia”, aseguró Lona Sandon, dietista registrada y profesora asistente de nutrición clínica del Centro médico Southwestern de la Universidad de Texas en Dallas.
“Pero para que un individuo lleve a cabo este tipo de cambio en la actividad de la oficina, necesitan un entorno que promueva el hábito vigorosamente”, agregó. “Un empleado individual no puede hacer que suceda solo.”
Sin embargo, otro experto dijo que ha experimentado los beneficios de la “oficina saludablemente” en carne propia.
“Es probable que yo mismo haya empleado ese método durante unos veinte años”, apuntó Cedric X. Bryant, director científico del American Council on Exercise, una organización sin fines de lucro con sede en San Diego. “La gente pensaba que estaba loco, pero siempre edito libros, artículos y manuales mientras hago ejercicio en una caminadora inclinada, una especie de máquina giratoria para subir escaleras, que traje a la oficina. Coloco el material en un apoyo mientras me muevo a una intensidad muy baja”.
“Siempre sé cuando el proyecto en que trabajo es muy difícil”, bromeó Bryant, “porque pierdo mucho más peso”.
“Y también me ayuda a tener una mayor concentración y claridad mental”, añadió, “lo que hace que mi proceso de edición sea mucho más fácil y productivo. Diría que probablemente sea entre treinta y cuarenta por ciento más productivo mientras hago ejercicio que mientras estoy sentado en mi escritorio”.
“Tenemos que lograr que la gente no piense que la única manera de ponerse en forma es a través de una experiencia estructurada a una determinada intensidad, en el gimnasio”, comentó Bryant. “Tenemos que pensar que un estilo de vida activo abarca todo el día, no solo las sesiones de ejercicio. Y si sencillamente se mueve mientras trabaja, tendrá todo el beneficio que desea”.

No, esa barriga no se reduce así de fácil

No es un tema estrictamente científico, pero sí de la lógica que a veces se ausenta en el momento de invertir.
Si se lamenta por su barriga mientras ve en televisión unas personas de cuerpo escultural haciendo ejercicio con aparatos que prometen convertir esos “rollitos” en unos firmes abdominales, podría surgirle la pregunta: ¿debería yo hacer lo mismo?
Primero: No todas las máquinas de los anuncios son iguales. Algunas son engañosas y otras funcionan de verdad. Pero centrarse en una sola zona, como el abdomen medio, no es aconsejable para ponerse en forma o perder peso.
“Estos anuncios transmiten al público la falsa noción de que es posible reducir (la grasa) en un punto concreto”, indicó Jessica Matthews, del Consejo Estadounidense de Ejercicio (ACE por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro. “La investigación ha demostrado que ése no es el caso”.
Dos: Un buen programa incluye trabajo cardiovascular y ejercicios de fuerza en todos los grupos musculares, no sólo los abdominales.
¿Y esos sonrientes y fornidos hombres de los anuncios de televisión?
“Las publicidades dicen que para lograr unos abdominales ideales, es necesario pasar 10 minutos al día utilizando este equipo”, dijo. “Esa gente no está haciendo sólo 10 minutos al día”, sostuvo.
La experta se refirió a un estudio encargado por el ACE, que concluyó que no hay que comprarse una máquina para reforzar los abdominales y demostró que algunas no eran más efectivas que los ejercicios tradicionales y que otras eran mucho menos útiles.
El estudio también señaló que unos abdominales fuertes son buenos para la salud a largo plazo, para mantener una buena postura y aliviar el dolor de la parte inferior de la espalda, por lo cual, si un aparato llama especialmente la atención, quizás valga la pena comprarlo.
Henry Williford, experto del Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva, ofreció varios consejos para evaluar los anuncios.
“Términos cualitativos como el aumento del tono muscular no significan nada. En el laboratorio podemos medir la grasa corporal y la composición del cuerpo, pero no hay forma de medir el tono muscular, así que no hay forma de calcularlo”, indicó.
Además, no hay pruebas para comprobar que un aparato hará perder centímetros de circunferencia al cliente.
“No tienen ningún dato. ¿A dónde van los centímetros? Utilizan mucho esa clase de afirmaciones”, comentó. “Entonces le dicen a la gente que un ejercicio de baja intensidad quemará la grasa. Bueno, no importa si se quema grasa o no. Lo importante es quemar calorías“, explicó.
Sin embargo, hay que tener cuidado con lo que se compra. Hasta Williford, fisiólogo e investigador de la Auburn University, en Montgomery, ha caído en la trampa.
“Hicimos una evaluación de esas pelotas de ejercicio acerca de las cuales hacen todo tipo de afirmaciones”, dijo. “Así que encargamos la pelota. Pero según la letra chica, también habíamos comprado un nuevo DVD al mes durante un año”, agregó.
Entonces, ¿cuál es el secreto de esos abdominales que vemos en televisión?
“Para ser sincero, muchos están alterados con Photoshop”, dijo Williford.

Resumen científico de la semana

Lunes: somos demasiado previsibles

Contrario a lo que se puede pensar, los humanos somos demasiado previsibles. Sí, un estudio que utilizó teléfonos celulares para rastrear la gente revela que los patrones de nuestros movimientos y dónde podemos ser encontrados, de día o de noche, son predecibles el 93 por ciento del tiempo, sin importar qué tan lejos viajemos.
Utilizando datos de celulares de 50.000 personas anónimas durante un lapso de tres meses, Chaoming Song, estudiante de doctorado en Física en Northeastern University y sus colegas fueron capaces de rastrear el movimiento de esas personas cada que recibían una llamada o un mensaje de texto, explicó a LiveScience.
“The most surprising thing to us is the lack of variability in predictability across the population, meaning that most all the users have same degree of predictability,” regardless of their gender, age, or language spoken, lead researcher Chaoming Song, a physics doctoral student at Northeastern University, told LiveScience.
“Para nosotros eran como unas partículas en un gas que se mueven e
interactúan unas con otras”, dijo.
Los investigadores encontraron que la mayoría de la gente permanecía en un área de 10 kilómetros de radio, mientras que unos pocos viajaban unos cientos de kilómetros de sus sitios de residencia.
La probabilidad de que los individuos estuvieran en su celular más usado era del 70 por ciento a cualquier momento del día.
Durante los fines de semana, las personas eran menos predecibles. También cuando se desplazaban al trabajo o la casa o durante el almuerzo.

Martes: viene una invasión de mini naves

Hay algunas operando en Afganistán y Pakistán, pero lo que se viene es una verdadera invasión de pequeñísimos robots voladores, de acuerdo con los desarrollos en diferentes laboratorios, unas naves que podrán ser empleadas para la guerra o para asuntos humanitarios.
En la Universidad de Waterloo en Canadá, el micro robotista Behrad Khamesee ha desarrollado un robot volador del tamaño de un borrador de lápiz. Un par de agarraderas del tamaño de un dedo operadas por láser le permiten coger o soltar pequeños objetos. Es inalámbrico, accionado pro un campo magnético.
Su idea: que algún día pueda desplazarse dentro del cuerpo humano para llevar medicinas al sitio exacto que las requiere.
El ingeniero mecánico Haibo Dong, de Wright State University en Ohio (E. U.) trabaja en un robot de cuatro alas, que semejará una libélula. El diseño es más complicado que un dispositivo de dos alas pero promete gran velocidad y alta maniobrabilidad. Podrá ser usado en asuntos ambientales, así como en misiones de búsqueda y rescate.
Otro mini robot inspirado en insectos se desarrolla en Harvard, donde el robotista Robert Wood busca crear una colonia de abejas-robot. El enjambre incorporará sensores ópticos y químicos así como sistemas de comunicación para que tome decisiones de vuelo autónomas y coordine con los miembros de la colonia en tareas tales como la búsqueda de objetos o personas.
Foto cortesía

Miércoles: cuánto dinero se gana importa

La vieja pregunta, ¿compra el dinero la felicidad?, ha sido retomada por los investigadores Christopher J. Boyce y colegas, que publicaron sus resultados en Psychological Science.
¿Qué encontraron? La felicidad de una persona puede estar basada en cómo se ubican al compararse con otros dentro de la distribución de ingresos (por ejemplo si es el segundo mejor pagado entre ocho), y no tanto en sus ingresos absolutos o cómo sus ingresos se comparan con la norma dentro de un grupo.
Aquellos ranqueados más altos que uno tienen más impacto en la evaluación de un individuo sobre sus propios ingresos que aquellos ranqueados por debajo. Estos hallazgos sugieren que a menos que la percepción del individuo sobre su rango cambie, incrementar sus ingresos no necesariamente conduce a una mayor satisfacción.
Es decir, la felicidad viene de la comparación con lo que ganan otros. ¿Será?

Jueves: lo opaco dejó de existir

Materiales como el papel, la pintura y el tejido biológico son opacos porque la luz que pasa a través de ellos es filtrada de un modo complicado. Un experimento de investigadores del City of Paris Industrial Physics and Chemistry Higher Educational Institution (ESPCI) demostró que es posible enfocar la luz a través de materiales opacos y detectar objetos ocultos detrás de ellos, se reportó en Physical Review Letters.
Para demostrar su idea para caracterizar sustancias opacas, pasaron luz a través de una capa de óxido de zinc, un componente común de las pinturas blancas. Estudiando el modo como el rayo de luz cambió al encontrarse con el material, produjeron un modelo numérico, una matriz de transmisión, que incluía 65.000 números describiendo la forma como esa capa afectaba la luz.
Usaron la matriz para dirigir un rayo de luz para pasar específicamente a través de la capa y enfocarse en el otro lado. Alternativamente, midieron la luz que emergía por el material opaco y emplearon la matriz para ensamblar la imagen de un objeto detrás.
En efecto, el experimento mostró que un material opaco podía servir como un elemento óptico de alta calidad comparable con los lentes convencionales, una vez se construye una matriz de transmisión muy detallada.
Foto cortesía.

Viernes: no hay excusa para no ejercitarse

No va más la acostumbrada excusa para no hacer ejercicio: no tengo tiempo. Una investigación publicada en The Journal of Physiology la deja sin piso.
El estudio, de científicos de la Universidad McMaster en Canadá, aporta a la creciente evidencia de los beneficios de un entrenamiento de intervalos de cortos periodos de alta intensidad como un sistema eficiente en tiempo y una alternativa segura a los tradicionales tipos de ejercicio moderado de larga duración.
¿Cómo así? Sí, para sorpresa, es posible ganar más haciendo menos. “Mostramos que el entrenamiento de intervalos no tiene que ser todo de una vez para ser efectivo”, dijo el profesor Martin Gibala. “Hacer 10 sprints de un minuto en una bicicleta estática con un minuto de descanso entre cada uno, tres veces a la semana, funciona tan bien en mejorar los músculos como varias horas de ejercicio convencional de larga duración en bicicleta”.
Se trata de hacer un número de cortas explosiones de ejercicio intenso con cortos periodos de descanso entre ellos. Los autores probaron en estudiantes que esto produce el mismo beneficio físico que el entrenamiento convencional de larga duración, y toma mucho menos tiempo. Además, increíblemente haciendo en realidad menos ejercicio.
Se ha sabido que el ejercicio mejora la manera como los músculos usan el oxígeno para quemar el combustible de la mitocondria, la microscópica fábrica de energía de las células, de modo que la persona puede realizar sus actividades diarias con mayor efectividad y sin fatiga.
Con el nuevo método, también se logra, siendo útil para personas cuyos médicos temen que hagan ejercicio prolongado y duro.

La grasa nos vuelve algo bobos

Medio estúpidos, perezosos y gordos. Una combinación nada deseable. Pero eso podría estar ocurriéndoles a quienes consumen dietas ricas en grasas.

¿Cómo así? Una investigación publicada en The Faseb Journal mostró que en menos de 10 días de haber comenzado a consumir esa clase de dietas, ratas experimentaron una pérdida notoria en la memoria de corto plazo y tenían menor capacidad para el ejercicio.

Unos resultados que muestran una unión importante entre lo que comemos, pensamos y cómo se comportan nuestros cuerpos.

“Las dietas occidentales son altas en grasa y están asociadas con complicaciones a largo plazo, tales como obesidad, diabetes y problemas del corazón, pero las consecuencias a corto plazo han recibido poca atención”, indicó Andrew Murray, co autor del estudio, este viernes en la Universidad de Cambridge en el Reino Unido.

Murray y sus colegas estudiaron ratas alimentadas con una dieta baja en grasas (7,5 por ciento de calorías como grasa) y otras alimentadas con dieta rica en grasas (55 por ciento de calorías como grasa).

Los investigadores hallaron que los músculos de las ratas que comían la dieta grasosa por cuatro días, eran menos capaces de usar oxígeno para producir la energía necesaria para el ejercicio, haciendo que sus corazones trabajaran más duro y aumentara el tamaño. A los nueve días, las ratas demoraron más en completar un laberinto y cometieron más errores que las otras ratas.

Los científicos investigaron luego las causas celulares de tales problemas, en especial la mitocondria de las células musculares. Hallaron niveles más altos de una proteína que las hacía menos eficientes en el uso del oxígeno requerido para producir la energía que requería correr.

Gordas, torpes y lentas. Ya lo sabe.

Se me olvidaba que soy un anciano

Envejecer no tiene que significar problemas mentales. Con una población que envejece a pasos acelerados, el mundo se enfrenta a un serio problema. En Estados Unidos, por ejemplo, sólo 4,1 por ciento de los ciudadanos era mayor de 65 años en 1900, pero en 2000 ya era el 12,6 por ciento y en 2030 será el 20 por ciento de la población.
El declive mental ha sido visto por lo general como una consecuencia inevitable del envejecimiento, pero en los últimos años se ha producido un surgimiento de actividades y productos tendientes a detener tal situación. ¿Se puede? ¡Es posible retener las capacidades si se ejercitan? ¿Si es así, qué tipos de ejercicios se requieren?
Una minuciosa revisión de estudios científicos realizada por Christopher Hertzog y colegas encontró evidencias claras de que actividades que enriquecen la mente, tales como retos intelectuales, vida social y especialmente el ejercicio físico pueden preservar y mejorar varios aspectos del funcionamiento cognitivo a medida que envejecemos.
Las actividades intelectuales diarias, como la lectura, ayudan.
Un estudio con 4.000 adultos mayores durante seis años midió la frecuencia y participación en siete actividades cognitivas, como leer revistas. Aquellos más comprometidos tuvieron una menor tasa de declinación mental.
Otra investigación de 6 a 8 años con 5.925 mujeres mayores de 65, que averiguó cuántas cuadras caminaban al día y cuántas escalas subían, aparte de otras 33 actividades físicas consideradas, encontró que las más activas presentaron un riesgo 30 por ciento menor de pérdida mental. Lo que es más interesante: la distancia caminada fue asociada a la función cognitiva, pero no la velocidad al caminar. Tal parece que unos niveles moderados de ejercicio ayudan a preservar las funciones mentales.
Las actividades sociales y el mantener una actitud positiva son también herramientas para detener la llegada de la demencia senil. Aquellos que son optimistas, abiertos a experiencias, motivados y orientados hacia metas tienen mayores probabilidades de experimentar un envejecimiento exitoso, hallazgo que corroboran estudios en animales. Estos muestran que los animales que viven en ambientes enriquecidos, con ruedas, juguetes, sitios para trepar y con la compañía de otros, reciben beneficios fisiológicos, incluidos cambios neuronales en el cerebro.
Así que eso de que perro viejo no aprende nuevos trucos, no es cierto. No hoy en día.