Nuestro cerebro tiene una región para los animales

El afecto, el temor o el disgusto con lo animales está entronizado en el cerebro, de acuerdo con una investigación de esta semana publicada en Nature Neuroscience.

Un grupo de científicos encabezado por Florian Mormann demostró que solo el lado derecho de la amígdala en el cerebro está involucrado en el procesamiento de imágenes de animales, sea en términos de aversión, temor o afecto.

Que así sea subraya la enorme importancia que los animales han tenido a lo largo de la historia evolutiva de los humanos.

La amígdala es la parte del cerebro relacionada con el procesamiento del miedo y otras emociones y tiene un lóbulo en ambos hemisferios (derecho e izquierdo).

En su estudio los científicos grabaron la actividad de cerca de 500 neuronas individuales de 41 pacientes de neurocirugías que presentaban resistencia a los medicamentos para la epilepsia, mientras les mostraban un rango de fotos de personas, animales, señales y objetos.

Antes de la operación, les implantaron electrodos en el cerebro para registrar qué áreas causaban los ataques epilépticos para que la cirugía pudiera dirigirse a ellas. Los autores quisieron evaluar, aprovechando la ocasión, la reacción ante aquellas imágenes.

Solo las neuronas en la amígdala derecha respondieron con consistencia a las fotos de los animales, tanto de aquellos que parecían tiernos como de aquellos que podían evocar temor o disgusto.

Esta selectividad parece, dijeron los científicos, independiente de la excitación emocional y reflejaría aquella historia evolutiva de cercana relación, aunque los autores creen que hay que profundizar más. Esa posible explicación va en el camino de otros estudios recientes sobre la respuesta de las personas ante los animales.

Casos curiosos de la ciencia

Embarazos más cortos. Cerca de 150 genes humanos que están evolucionando más rápido pueden estar involucrados en el nacimiento más rápido de los bebés, según se desprende de estudio publicado en Plos Genetics. El cerebro más grande y las pelvis más estrechas han hecho que los humanos nazcan antes que otros mamíferos, propusieron los científicos liderados por Louis Muglia de Vanderbilt University. Los genes ayudarían a que pese a un embarazo más reducido con respecto a otros mamíferos, madre e hijo sobrevivan. Uno de los genes, el receptor de la hormona estimulante del folículo contiene variantes asociadas con los partos prematuros en mujeres danesas y áfrico-americanas. Bien curioso.

Semen bactericida. Los patos salvajes de plumaje más colorido no sólo son de mejor calidad sino que podrían albergar otra característica muy útil a las hembras: un semen antimicrobiano. Al analizar el semen de ciertos patos machos, Anas platyrhynchos, encontraron en ensayos de laboratorio que combatían la E. coli y otras bacterias. Las hembras patas prefieren machos coloridos, por lo que la evolución habría favorecido la preferencia por ellos para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas sexualmente. El estudio aparecerá en Biology letters. Curioso.

Marcianos miedosos. ¿Por qué no habremos hecho contacto con seres de otras civilizaciones planetarias? Explicaciones hay de toda clase. Adrian Kent, del Perimeter Institute for Theoretical Physics en Waterloo (Canadá) sugiere que les da miedo dar señales de vida, indicando que las especies inteligentes podrían estar preocupadas, con razón, en autopromocionarse ante los peligros a los que podrían exponerse. La selección evolutiva, dijo, tiende a extinguir especies que muestran sin preocupación su hábitat. El estudio lo puso en arXiv.org. Bien curioso.

A discreción… ¡marchen! Científicos identificaron la señal que ordena a los animales moverse. Con electrodos colocados en langostas espinosas de agua salada, los llamados crayfish, detectaron la activación de células justo cuando los animales comenzaban a caminar. Instantes antes, ciertas células cerebrales recibían una secuencia de mensajes. En el reporte en Science indican que esas señales pueden preparar los cuerpos para distintas clases de movimientos voluntarios. Curioso.

Mercurio benéfico. El contenido de mercurio en algunos peces asusta a los comensales, pero un nuevo estudio de científicos de Harvard publicado en The New England Journal of Medicine sugiere que ingerir ciertos niveles de ese elemento sería benéfico para el corazón: no provoca, como se creía, infartos ni derrames, pero los nutrientes en el pez sí podrían reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. El mercurio se mide en las uñas de los pies, donde se acumula tras ser absorbido por el cuerpo durante años. ¿Será? Curioso.

Ser religioso espanta la ansiedad

Religión. Religión y ansiedad. Las personas que son muy devotas parecen menos dubitativas que las demás, según estudio que acaba de revelar que aquellos individuos religiosos exhiben menos actividad que los no creyentes en una región del cerebro vinculada con la ansiedad, al fallar en un sencillo test.

Para Michael Inzlicht, neuro científico de la Universidad de Toronto en Scarborugh, quien dirigió el estudio, “la religión ofrece un marco interpretativo para entender el mundo. Le permite a usted saber cuándo actuar, cómo y qué hacer en una situación específica”, según el informe aparecido en new Scientist. Provee, agregó, un patrón de cómo interactuar con el mundo.

La religión y quizás otros sistemas de creencias firmes, protege contra segundas decisiones.
El estudio se hizo con cristianos, musulmanes, hindúes, budistas y ateos, a los que se les midió la actividad cerebral mediante docenas de electrodos, centrando la atención en una pequeña área llamada la corteza cingulada anterior.

La persona con desórdenes de ansiedad tiende a mostrar más actividad en esa región. Se encontró que las creencias religiosas profundas predecían la actividad en esa región del cerebro.

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