Ese viejo truco de las plantas

Si alguien propusiera utilizar catapultas hoy, esas antiguas armas usadas en tiempos medievales para franquear cuarteles y ciudades amuralladas. Sería tildado de loco.

Pero aunque no se crea, aún se emplean con buenos resultados. No las usa ningún humano, que se sepa. Son una forma de propagar la vida.

Sí, dispersar semillas a gran distancia puede ser una ventaja selectiva para algunas plantas, incluyendo el establecimiento de poblaciones en nuevos ambientes y para huir de ciertas amenazas.

En la edición de octubre del American Journal of Botany, David Ellerby, sus estudiantes y la investigadora de postdoctorado Shannon Gerry, del Wellesley College, midieron la mecánica involucrada en catapultar semillas en Cardamine parviflora.

“Aunque se piensa generalmente que las plantas son organismos inmóviles, muchas son capaces de movimientos rápidos espectaculares”, declaró Ellerby. En C. Parviflora el proceso para catapultar las semillas lejos de la planta paterna se da en sólo 5 milisegundos, más rápido que el parpadeo del ojo.

El análisis reveló que el mecanismo no es muy confiable en esta planta, con la mayoría de las semillas cayendo simplemente al piso. Pero para las que son lanzadas, la transferencia de energía almacenada a energía cinética fue un 20% eficiente. Una cifra impresionante si se considera el 0,5% de eficiencia en la planta balística diplochore (Impatiens capensis) hallado en un estudio previo.

El lanzamiento de semillas ha evolucionado en un número de grupos. En la foto, C. parviflora.