Ahora sí, ¡cascale muelón!

Menos personas sin dientes: científicos desarrollaron un nuevo método para remplazar los dientes caídos con un materia de bioingeniería desarrollado a partir de las propias células de las encías del paciente. Hoy los métodos basados en implantes para remplazo total del diente no pueden reproducir la estructura radicular natural y como consecuencia de la fricción al comer y de otros movimientos de la mandíbula, se puede presentar pérdida de hueso mandibular alrededor del implante.

La investigación es liderada por Paul Sharpe, biólogo del King College London y fue publicada en el Journal of Dental Research

La producción del biodiente se ha enfocado por lo general en la generación de dientes inmaduros que imitan los del embrión para ser trasplantados como pequeñas píldoras de células en la mandíbula del adulto para que se desarrolle un nuevo diente.

A pesar de los ambientes tan distintos, los dientes embriónicos primordiales se pueden desarrollar en una boca de adulto y si se lograran identificar células que puedan combinarse para producir un diente inmaduro, el biodiente sería realidad.

Hasta ahora las fuentes celulares no han resultado prácticas para usar en una terapia general.

En el nuevo estudio, los científicos aislaron tejido adulto de las encías de pacientes, crecieron más en el laboratorio y luego los combinaron con las células de ratones para formar dientes. Al trasplantar esta combinación en ratones, pudieron desarrollarse dientes híbridos humano-ratón con raíces, dentina y esmalte.

El próoximo gran paso será identificar una forma de cultivar células humanas mesenquimales que induzcan la formación de dientes, pues hasta ahora solo se logra hacerlo con las células embriónicas.

Un paso adelante.

Envenenados antes de nacer

Nacimientos defectuosos. La relación estrecha entre agroquímicos y salud quedó en evidencia una vez más en el journal Acta Paediatrica, que reportó que las tasas de nacidos con defectos en los Estados Unidos es más alta para las mujeres que conciben en la primavera y el verano. Durante ese período, es mayor el nivel de pesticidas en las aguas superficiales en todo el territorio.
Al estudiar 30,1 millones de nacimientos ocurridos entre 1996 y 2002, se encontró una fuerte asociación entre el aumento de los nacimientos con algún defecto en niños de mujeres cuyo último periodo menstrual ocurrió en abril, mayo, junio o julio, y los niveles de nitratos, atrazina y otros pesticidas en las aguas durante esos meses.
Se cree que varios de esos químicos, incluida la atrazina, un herbicida prohibido en Europa pero permitido en Estados Unidos, son nocivos para el desarrollo del embrión. Es la primera vez que se ligan la concentración estacional de pesticidas en el agua con los defectos de niños concebidos en ese periodo.
Entre los defectos de nacimiento que mostraron una relación positiva, están la espina bífida, el labio leporino, el síndrome de Down y el pie torcido.
¿Qué sucederá en nuestro medio, donde se fumiga casi todo el año debido al clima?