Vida en la Tierra parece prematura

Foto CfA

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Aunque el universo tiene 13.800 millones de años, la Tierra 4.500 millones y la vida surgió hace 3.800 millones,, cuando el universo rondaba por los 8.000, no sería muy común que hubiera vida. Es más, seríamos una rareza, un asunto para considerar a la hora de buscar señales biológicas en otros mundos.

Eso sugiere un estudio teórico de Avi Loeb y colegas en el Harvard-Smithsonian Center por Astrophysics. “Si se pregunta cuándo es más probable que emerja la vida, usted diría que ahora, pero encontramos que el chance de que florezca la vida es mucho más alto en el futuro lejano”, dijo.

La vida que conocemos pudo ser posible unos 30 millones después del Big Bang, cuando las primeras estrellas aparecieron en el cosmos con los elementos requeridos como carbono y oxígeno. Y terminará en unos 10 trillones de años cuando las estrellas se desvanezcan y mueran. Loeb y colegas estudiaron las probabilidades de vida entre esos dos momentos.

Se comprobó que el factor dominante es la duración de las estrellas. A mayor masa, menos vida. Las estrellas más grandes que 3 veces la masa del Sol, mueren ante de que la vida tenga oportunidad de evolucionar.

En sentido contrario, las estrellas con solo 10 % la masa del Sol brillarán por 10 trillones de años, dando tiempo para que emerjan los planetas y la probabilidad de vida crece. De hecho, las chances de vida son 1.000 veces mayores en el futuro lejano que hoy.

Entonces si uno pregunta por qué no estamos viviendo en el futuro cerca a una estrella poco masiva, una posibilidad es que somos prematuros. Otra es que el ambiente alrededor de una estrella de esas es peligroso para la vida”.

Las enanas rojas, por ejemplo, tienen masa reducida y viven mucho, pero también ofrecen amenazas. En su juventud emiten poderosas llamaradas y luz ultravioleta que acabaría la atmósfera en cualquier planeta rocoso en zona de habitabilidad.

Para ver cuál posibilidad es correcta, nuestra viva prematura o las amenazas de estrellas de poca masa, Loeb recomienda estudiar las enanas rojas cercanas y sus planetas en pos de señales de habitabilidad. Eso se logrará con los próximos observatorios espaciales.

El artículo aparecerá en Journal of Cosmology and Astroparticle Physics.

Un enorme y brillante planeta libre

El planeta en TW Hidrae. Foto Carnegie Institution for Science

El planeta en TW Hidrae. Foto Carnegie Institution for Science

Es brillante, mucho. Y mucho más grande que Júpiter. Y también ‘flota’ libre en el espacio. También está algo cerca a nosotros.

Astrónomos hallaron un gran planeta, algo menor que una enana marrón, que es hasta ahora el más brillante y joven entre los planetas que andan sin estrella por el medio interestelar.

El estudio aparecerá en The Astrophysical Journal Letters.

Se trata de 2MASS J1119-1137, que tiene entre 4 y 9 veces la masa de Júpiter, detectado con el explorador Wise de Nasa y otros telescopios en la superficie, se pudo ‘ver’ por su brillo mediante una combinación de imágenes ópticas y en infrarrojo.

Su huella lumínica es bien particular, según Kendra Kellogg, cabeza del estudio: emite más luz en el infrarrojo que lo que se esperaría si fuese viejo y se hubiese enfriado.

Se podría confundir por ejemplo con la infinidad de distantes enanas rojas que pueblan la galaxia que exhiben características semejantes a las cercanos objetos tipo planetas, en palabras de Jacqueline Faherty, otra investigadora.

Los astrónomos desecharon esa situación mediante el espectrógrafo del telescopio Gemini en Chile, confirmando que era un objeto de baja masa cercano y no distante.

Luego confirmaron la edad. Gemini solo les sugirió que tenía menos de 200 millones de años, pero con otro telescopio descubrieron que pertenece al grpo de estrellas más jóvenes en el vecindario de nuestro Sol, cerca de 2 docenas de estrellas de 10 millones de años, moviéndose juntas por el espacio, conocidas como la asociación TW Hidrae.

A solo 95 años luz, este gran planeta solo pierde el primer lugar como el más brillante planeta libre, que posee otro objeto, PSO J318.5-22, con 23 millones de años, más masivo que aquel.

El hallazgo de esta clase de planetas es una oportunidad para estudiar la naturaleza de planetas fuera del Sistema Solar: son más fáciles de observar que los que giran alrededor de estrellas cuyo brillo dificulta los análisis.

Mis 10 noticias científicas de la semana (2-8)

1. Detuvieron el VIH

En un avance de impacto las células inmunitarias de 12 pacientes positivos por VIH han sido modificadas genéticamente con éxito para resistir la infección y disminuir la carga viral de modo que dejaron de tomar la terapia antirretroviral, incluyendo una persona cuyos niveles se hicieron indetectables. Es el primer estudio reportado de una edición de genes en humanos, lo que demuestra que se pueden modificar las células T para imitar una resistencia natural al virus, introducirlas de nuevo, hacer que se mantengan y mantener la infección a raya sin la necesidad de drogas. La investigación apareció publicada en The New England Journal of Medicine.

2. Con los ojos del sonido

Un hombre ciego de nacimiento tiene ahora un hobby que nadie creería: fotografía. Esa nueva pasión gracias a un sistema que convierte las imágenes en secuencias de sonidos, lo que no solo permite una ‘vista’ a los invidentes sino que desafía la forma como los neurólogos piensan que está organizado el cerebro. El estudio apareció en Current Biology. El sistema escanea imágenes de izquierda a derecha convirtiendo las formas de la foto en sonido, con la ubicación más alta en la imagen correspondiendo a frecuencias más altas. Y una línea diagonal de izquierda a derecha se convierte en una serie de notas musicales ascendentes. Y si bien imágenes complicadas aparecen con mucho ruido, con suficiente entrenamiento la persona puede aprender a escuchar las escenas de la vida diaria.

3. La rabia mata

La ira, ese sentimiento necesario en ocasiones, es malo para la salud. Un estudio del Beth Israel Deaconess Medical arrojó que quienes padecen ataques serios de rabia tienen 5 veces más riesgo de morir en las 2 horas siguientes al estallido. El estudio publicado en el European Heart Journal reveló que hay un una evidencia consistente de mayor riesgo cardiovascular tras un episodio de rabia. El riesgo de ataque cardíaco es 4,7 veces mayor y el riesgo de derrame debido al bloqueo arterial era 3,6 veces más alto que en otros momentos.

4. El mar se llevará los recuerdos

Más de 700 sitios considerados patrimonio de la humanidad se perderían por el aumento del nivel del mar debido al calentamiento global reveló un estudio presentado en Environmental Research Letters. Dentro de los amenazados figura la zona histórica de Cartagena de Indias. Están además la estatua de la Libertad, la Ópera de Sidney y la Torre de Londres, que desaparecerían si se mantiene la tendencia de un aumento de 3°C en los próximos 2.000 años, un escenario muy probable y nada extremista dijeron los autores.

5. La malaria trepará las montañas

Un estudio publicado en Science analizó la situación de una región africana en Etiopía y Antioquia donde la malaria está presente, concluyendo que el aumento de la temperatura debido al cambio climático hará que el vector suba a zonas montañosas, donde podría convertirse en una amenaza seria de salud pública en zonas donde sus pobladores no tienen inmunidad adquirida frente al mal. En años calientes el mosquito ha subido hasta 360 metros.

6. No coma carne ni de por aquí y queso tampoco

Una dieta rica en proteína animal durante la edad media de la vida aumenta por 4 el riesgo de morir por cáncer, reveló un estudio en Cell Metabolism. El queso, el pollo, la carne y la leche tendrían efecto nocivo en esa etapa de la vida, mientras que luego de los 65 su consumo moderado puede traer beneficios para la salud de la persona. El estudio va en contravía de dietas altas en proteína como Paleo y Atkins. Hasta ahora ningún estudio, según los autores, había mostrado una correlación definitiva entre consumo de proteína y riesgo de muerte. La proteína de origen vegetal, se concluyó, no parece tener ese efecto negativo y no se sabe porqué.

7. Tres rocas pasaron por acá

A falta de uno tres asteroides pasaron cerca de la Tierra esta semana. Dos de ellos incluso más cerca que la distancia a la que está la Luna. Los tres fueron descubiertos solo unos pocos días antes de su paso, lo que evidencia la desprotección en que se encuentra el planeta, vivida ya el año pasado con el meteorito que explotó sobre la región rusa de Chelyabinski. Hasta hoy han detectado 1.458 asteroides potencialmente peligrosos y se cree que miles no han sido hallados, aunque no para provocar daño a escala planetaria.

8. Enanas bien pobladas

En casi todas las estrellas enanas rojas, que son ¾ de las que hay en el universo, debe haber planetas. Así lo sugiere un estudio que identificó 8 nuevos planetas en esos cuerpos, 3 de ellos considerados super Tierras en zona de habitabilidad (aquella donde puede existir agua líquida). También sugiere que estas super Tierras deben orbitar alrededor de al menos ¼ de las enanas rojas en el propio vecindario del Sol. La investigación aparecerá en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

9. Regreso del pasado

Científicos reportaron el hallazgo de un virus gigante en las nieves eternas de Siberia, el cual ha estado allí desde hace 30.000 años. El virus, llamado Phitovirus no afecta animales ni humanos. Con el hallazgo ahora son tres las familias de virus gigantes que se han descubierto. El artículo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, abre la posibilidad de que al calentarse el planeta y derretirse el permafrost queden expuestos virus que podrían ser potencialmente peligrosos, como aquellos que convivieron con Neandertales y ancestros del hombre moderno hace unas decenas de miles de años.

10. Una gran amenaza

Científicos reportaron en Plos One el hallazgo de lo que sería una nueva especie de dinosaurio, Torvosaurus gumeyi. Encontrado en lo que hoy es Portugal vivió hace cerca de 150 millones de años y sería el mayor depredador que existió en Europa en aquel entonces. Sus dientes medían 10 centímetros, el animal pesaba de 4 a 5 toneladas y tuvo cerca de 10 metros de longitud.

Nuestra galaxia está inundada de planetas

A quienes creen en Ovnis la boca se les hace agua, pero también a los que ven más allá. En nuestra galaxia, la Vía Láctea, debe haber miles de millones de planetas rocosos, muchos habitables que giran alrededor de estrellas enanas rojas.

Eso sugiere un nuevo estudio. De esa clase de planetas sólo se ha descubierto un puñado, pues no son fáciles de detectar.

Pero en un sondeo de 102 estrellas enanas rojas, que son débiles, frías y menos masivas pero que viven más que el Sol, que se cree conforman hasta el 80% de los soles en la galaxia, astrónomos hallaron 9 planetas del tipo Supertierras, que pesan de 1 a 10 veces el nuestro. Dos de ellos se encuentran en la llamada zona habitable, aquella en donde las temperaturas permiten la existencia de agua en estado líquido.

Si se extrapolan los resultados, se puede inferir la existencia de decenas de millones de esa clase de planetas en la Vía Láctea y unos 100 deben estar en el vecindario del Sol.

“Nuestras observaciones significan que cerca del 40% de todas las enanas rojas tienen una Supertierra orbitando en la zona habitable”, expresó Xavier Bonfils, del Observatoire des Sciences de l’Univers de Grenoble en Francia

“Como las enanas rojas son tan comunes –hay alrededor de 160.000 millones de ellas en la Vía Láctea según dijo- esto nos conduce al sorprendente dato de que hay decenas de miles de millones de estos planetas solo en nuestra galaxia”.

Los dos planetas en zona habitable fueron descubiertos alrededor de las estrellas Gliese 581 y Gliese 667 C. Este último planeta es el segundo de tres mundos que hay en esa estrella y parece estar justo en la mitad de la zona habitable. Aunque tiene 4 veces la masa de la Tierra, puede ser considerado un mellizo.

Dibujo de cómo luciría una de las super Tierras, cortesía ESO-L. Calcada

Un planeta con dos soles y flores negras

Diversas posibilidades de plantas. O'Malley James

Mundos con dos soles… hay. Que haya vida en ellos, quién sabe. pero si existiera…

Cierre los ojos y piénselo un momento: ¿cómo sería la Tierra si tuviéramos dos soles? ¿No habría día y noche? ¿Sería igual la vegetación? ¿Y los animales? Ah, no está de más: ¿cómo seríamos nosotros?

Estrellas como el Sol albergan exoplanetas. Y las enanas rojas son las estrellas más comunes en nuestra galaxia. Cerca del 25 por ciento de las primeras y 50 por ciento de las segundas se hallan en sistemas múltiples.

De hecho, el telescopio espacial Spitzer observó tantos discos de asteroides y cometas en sistemas binarios como en aquellos dominados por una sola estrella. Es en aquellos donde los discos residen a una distancia hasta tres unidades astronómicas (una unidad equivale a unos 150 millones de kilómetros) de sus estrellas.

O’Malley-James, supervisado por Jane Greaves, en la Universidad St Andrews, John Raven de Dundee y Charles Cockell de The Open University, tratan de precisar cómo sería la posible vida fotosintética en un planeta que existiese en uno de esos sistemas.

“Si se hallara un planeta en un sistema con dos o más estrellas, habría potencialmente múltiples fuentes de energía disponibles para la fotosíntesis. La temperatura de una estrella determina su color y por lo tanto el color de luz utilizado para la fotosíntesis. Dependiendo de los colores de la luz de la estrella, las plantas evolucionarían distinto”, explicó O’Malley-James.

Gliese 667: sistema de dos estrellas y planetas menores de 10 masas terrestres. ESO.

Las simulaciones realizadas sugieren que planetas en sistemas multiestelares pueden albergar formas exóticas de las plantas más comunes que vemos en la Tierra. Las plantas alumbradas por la tenue luz de enanas rojas podrían aparecer negras a nuestros ojos, absorbiendo tanta luz como le fuera posible y podrían incluso emplear la radiación ultravioleta e infrarroja para la fotosíntesis.

En planetas orbitando dos estrellas como nuestro Sol, la intensa y nociva radiación de las llamaradas solares podría conducir a plantas que desarrollaran sus propias pantallas protectoras contra la radiación UV o microorganismos con fotosíntesis que se moverían en respeusta a una llamarada súbita.

Estos estudios fueron presentados en la reunión de la Royal Astronomical Society esta semana.

Hasta esta semana, van 531 exoplanetas descubiertos, la mayoría en un radio de 300 años luz de nosotros.