No, como que no eran enanos

Cráneo hallado en la isla

Que el hobbit existió no queda duda, pero sobre lo que aún se cuecen habas es sobre quién fue en verdad. Sí, el Homo floresiencis, ese pequeño ser cuyos restos fueron encontrados en la cueva Liang Bua en la isla de Flores en Indonesia, aún tiene mucho por decir pese al mutismo de los huesos hallados pertenecientes a 9 individuos.

¿Era un homínido? ¿Fue lo que ahora clasificamos como Homo erectus? ¿Era un humano con señales de sufrir una extraña patología? Para algunos investigadores, tras haberse divulgado su descubrimiento en 2004, era una población con un extraño caso de enanismo. Y entre estas hipótesis ha girado la discusión.

Científicos del Instituto Senckenberg y el Museo de Historia Natural en Frankfurt (Alemania) aplicaron métodos de morfometría geométrica en 3D para analizar el cráneo LB1 en el contexto comparativo con un fósil humano así como con el cráneo de un humano con microcefalia y otras condiciones patológicas.

El método usa coordenadas 3D de marcas anatómicas de la superficie craneana, imágenes computarizadas y análisis estadístico para obtener un análisis detallado de la forma.

El estudio halló que aquel cráneo muestra una mayor afinidad con el fósil humano que con un humano moderno con esas patologías. Si bien se encontraron algunas similitudes con el cráneo patológico, otros rasgos fueron vinculados exclusivamente con el fósil Homo.

Por eso el grupo refuta la hipótesis patológica. “Nuestros hallazgos entregan la evidencia más incluyente a la fecha que liga el cráneo del Homo floresiensis con especies humanas extinguidas en vez de vincularlo con humanos con alguna condición patológica como microcefalia, dijeron los autores.

Los fósiles del H. floresiensis fueron datados entre hace 90.000 a 13.00 años, una época muy reciente. En esa isla, un aparente mundo perdido, distintas especies evolucionaron bien a formas enormes o enanas.

El espécimen LB1, un esqueleto casi completo, fue datado de hace 18.000 años. Todos los restos encontrados indican que eran seres de contextura pequeña. Su extinción no está bien fundamentada aún y también es un gran misterio.

Más leña para el debate.

Sigue el misterio: ¿quién era este niño?

Imagen de Sirius

Si uno se los hubiera encontrado, hubiera proclamado la primera presencia de un extraterrestre en nuestro planeta. Aún muchos lo creen, pero la historia tiene más aristas.

Sí: un esqueleto de un pequeño ser con una cabeza tipo alienígena hallado hace 10 años en el desierto de Atacama tiene origen terrestre, pero es un gran misterio para la ciencia médica.

Al ser hallado se dijo que era un ser llegado de otro mundo, pero pruebas de ADN sugieren que se trata de un humano de 6 a 8 años cuando murió. Era mujer. Aún así, los restos miden solo 15 centímetros de acuerdo con un artículo en LiveScience.

“Aunque no se conocen las mutaciones que provocaron la deformidad, hay discrepancia sobre la edad d ellos huesos, pero cada nucleótido analizado es humano, según Garry Nolan, profesor de Microbiología e Inmunología en Stanford.

Junto a sus colegas analizó el espécimen con fotografía de alta resolución, rayos X y tomografía computarizada, así como con secuenciación del ADN. Se quería saber si algún desorden raro podría explicar ese extraño esqueleto (por ejemplo tiene 10 costillas en vez de las 12 de un humano normal), la edad a la que murió y el tamaño, que sugería un feto inmaduro o un bebé deformado, si era humano o quizás un primate no humano.

Los restos presentan deformidad del cráneo, subdesarrollo del rostro y mandíbula. El cráneo también muestra señales de turricefalia, un defecto en el cual la parte superior tiene forma de cono.

El genoma sugiere que la criatura era humana, aunque 9 por ciento de los genes no aparecen en un genoma humano de referencia. Esto podría deberse a varios factores, como la degradación, problemas en la preparación en laboratorio o datos insuficientes.

Al mirar al ADFN mitocondrial, pasado por la madre, se cree que el individuo tiene origen en un grupo poblacional del Atacama.

Los investigadores creen que murió hace pocas décadas. No se conocen bien las mutaciones de su enanismo.

Para Ralph Lachman, profesor emérito de la Universidad de California en Los Ángeles, no se conoce una forma de enanismo que coincida con todas las anormalidades de este ejemplar.

El misterio, de todas maneras, continúa. ¿Qué es ese cuerpo hallado en el Atacama? Parece humano, se descarta otro origen, pero hay preguntas en espera de respuesta.

La investigación aparece en Sirius, un documental que se estrenó en Hollywood hace unas semanas.