Plantean existencia de vida en luna de Saturno

¿Qué tal que llovieran microbios sobre la Tierra? No sería raro. Pero ¿y si fuera en una luna?

Científicos plantearon la hipótesis de que sobre la luna Encelado de Saturno, que tiene unos géiseres muy activos, estuvieran lloviendo microbios que saldrían del fondo del planeta, en donde debe haber un océano subterráneo.

La semana pasada, la sonda Cassini, que explora esa región hace años, realizó otro sobrevuelo sobre la luna, a solo 74 kilómetros sobre el polo sur. El sobrevuelo lo hizo a través de los chorros de partículas que provienen emiten los géiseres. El próximo sobrevuelo será el 14 de este mes.

Carolyn Porco, del grupo de Imágenes de Ciencia del programa Cassini de la Nasa, explicó, en un comunicado de prensa “más de 90 chorros de casi todos los tamaños están irrigando vapor de agua, partículas congeladas y compuestos orgánicos en el polo sur de Encelado. Cassini ha volado varias veces a través de ese rocío y lo ha probado. Hemos hallado que aparte de agua y material orgánico, hay sal en las partículas. La salinidad es la misma que la de los océanos de la Tierra”.

Cuando Porco se refiere a orgánico habla de compuestos de carbono. Y en la Tierra la vida se basa en carbono.

Encelado es una luna de solo 500 kilómetros de diámetro, menos de una sexta parte el diámetro de nuestra Luna.

En 2005, la sonda tomó imágenes de chorros de partículas cientos de kilómetros sobre las hendiduras en el polo sur de Encelado, hendiduras denominadas rayas de tigre, dada la apariencia que presentan.

Los científicos creen que existe un mar bajo la superficie de la congelada Encelado, congelada por residir en el Sistema Solar exterior, pero relativamente tibia para una luna saturniana: -84°C. Se cree que la fuente de calor es una combinación de calor almacenado en las aguas interiores y calor generado por el jalón gravitacional de Saturno.

Entonces: agua más carbono da como resultado la posibilidad de que exista vida en otro mundo de nuestro Sistema Solar.

No es descabellado pensar que las condiciones en el interior de Encelado sean similares a las que se presentan en las profundidades de la Tierra donde se ha encontrado vida.

La ventaja en este caso es que se sabe dónde podría comenzar la búsqueda de vida en Encelado: sobre su superficie pues como Porco dice, podrían estar nevando microbios sobre esa luna.

Foto cortesía Nasa de los chorros de partículas de los géiseres de encelado.

La luna que mira anillos

De canto aparecen los anillos de Saturno y en primer plano la luna Encelado de ese planeta, que tiene volcanismo activo: géiseres que disparan chorros de partículas congeladas al espacio. Encelado tiene 504 kilómetros de diámetro. La imagen fue captada por la sonda Cassini y divulgada por la Nasa ayer. En la parte de abajo de la foto se aprecian los géiseres.

Plutón tiene un hermano: Eris

Donde el frío es eterno y el tiempo pasa sin que nadie lo note, astrónomos lograron medir con mayor precisión el tamaño de un planeta enano, Eris, situado hoy a 95 veces la distancia Sol-Tierra: 14.250.000.000 kilómetros.

El resultado: Eris es similar en tamaño a Plutón.

Fue en noviembre de 2010 cuando este cuerpo, habitante del Cinturón de Kuiper, pasó delante de una estrella tenue que le sirvió de fondo, un evento llamado ocultación, una manera poco común pero segura para medir el tamaño de un cuerpo lejano del Sistema Solar.

Desde 26 sitios alrededor del planeta se intentó observar la ocultación siguiendo el camino previsto de la sombra del planeta enano, pero sólo dos lo lograron, ambos en Chile y uno fue el Observatorio La Silla de la ESO. El otro fue San Pedro de Atacama.

Los telescopios registraron una caída repentina en el brillo cuando Eris bloqueó la luz de la lejana estrella.

La combinación de los datos reveló que Eris casi tiene forma esférica.

Este cuerpo fue encontrado en 2005. Su descubrimiento fue una de las razones que motivó una nueva clase de objetos llamados planetas enanos y la reclasificación de Plutón al pasar de planeta a planeta enano en 2006. Eris se halla hoy tres veces más lejos del Sol que Plutón.

Las primeras observaciones sugerían que Eris era quizás un 25% más grande que Plutón, con un diámetro estimado de 3.000 kilómetros.

La medición realizada en noviembre de 2010 determinó que en verdad su diámetro es de 2.326 kilómetros, con una precisión de 12 kilómetros, lo que sugiere que su tamaño se conoce con mayor precisión que el de Plutón, cuyo diámetro ha sido estimado entre 2.300 y 2.400 kilómetros.

En realidad el diámetro de este es más difícil de medir por la presencia de una atmósfera que hace que su borde sea imposible de detectar directamente por medio de ocultaciones. El movimiento del satélite Disnomia de Eris, según un comunicado de prensa de la ESO, se usó para estimar la masa del planeta enano: es 27% más pesado que Plutón. Y al efectuar la combinación con el diámetro se pudo obtener su densidad: es de 2,52 gramos por cm3.

Emmanuel Jehin, quien participó en el estudio, explicó que “esta densidad significa que Eris es probablemente un gran cuerpo rocoso cubierto por una capa relativamente delgada de hielo”.

Su superficie resultó muy reflectante, al punto de reflejar el 96% de la luz que le llega, o sea más brillante que la nieve fresca, siendo entonces uno de los cuerpos más reflectantes del Sistema Solar, junto con la luna Encelado de Saturno.

Quizás esa superficie está compuesta por hielo rico en nitrógeno mezclado con metano congelado, revistiendo la superficie con una capa de hielo delgada y reflectante de menos de un milímetro de espesor.

Ese hielo puede convertirse en gas a medida que Eris alcanza su punto más cercano al Sol, a una distancia de 5.700 millones de kilómetros.

En el dibujo cortesía de ESO se aprecia cómo debe lucir Eris con su luna Disnomia.

Un océano en una luna vecina

¿Cuántos océanos tiene la Tierra? La pregunta elemental de geografía de un profesor, podría cambiar un poco en adelante: ¿cuántos océanos hay en el Sistema Solar?

Pues aparte de los de la Tierra, hay otro. Bueno, tal parece. Los últimos análisis de los científicos de las imágenes enviadas por la sonda Cassini, sugieren que debajo de la superficie de la luna Encelado de Saturno, yace un océano, que podría ser salado y, quién quita, poseer las condiciones para que existiese alguna forma de vida.

De esa luna se desprenden chorros de vapor de agua, partículas de hielo y compuestos orgánicos, chorros que fueron hallados hace años. Tras su hallazgo los científicos sugirieron la presencia de un océano subterráneo, pero había un problema: ¿dónde estaba la sal?

En 2009 en otro sobrevuelo de la sonda sobre la luna, el analizador de polvo cósmico encontró la respuesta: halló sal en un lugar sorprendente.

“Las sales de sodio y potasio estaban en las partículas congeladas de los chorros. Y las fuentes de esas sustancias tiene que ser un océano”, dijo Dennos Matson, del Laboratorio de Propulsión a chorro de la Nasa.

Las últimas observaciones de la sonda revelaron otro dato intrigante: las medidas térmicas mostraron fisuras con altas temperaturas, que tienen que deberse a actividad volcánica. El calor debe fluir del interior, derritiendo parte del hielo subterráneo, originando flujos de agua subterránea.

Ese océano fluye a la superficie en forma de burbujas, como cuando se destapa una botella de gaseosa, emergiendo por los chorros en las fracturas existentes.

Para Larry Esposito, de la Universidad de Colorado, Encelado reúne las condiciones para la existencia de vida: “tiene un océano líquido, orgánicos y una fuente de energía. Y sabemos que en la Tierra hay organismos que viven en ambientes similares”.

Encelado fue descubierto en 1789 por William Herschel y su diámetro es de 498 kilómetros.

Foto cortesía Nasa.

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