Implantarán robots en el cuerpo de soldados

Una guerra no la desea nadie, pero el hombre no ha podido vivir sin ellas. Entonces, le ha tocado inventarse de todo, no solo sofisticados armamentos para eliminar al enemigo, sino…

Desde siempre, las enfermedades han asediado a los combatientes y no pocas batallas se han perdido por eso.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Defensa de Estados Unidos anunció su objetivo de desarrollar nanosensores implantables, basados en nanopartículas miles de veces más pequeñas que el ancho de un cabello humano, que se les colocarían a los soldados en su cuerpo: una horda de moléculas que podrían monitorear su salud y mantenerlos saludables en el campo de batalla.

Resolver el tema de las enfermedades ayudaría mucho: en Irak, por ejemplo, las evacuaciones de soldados estadounidenses por lesiones de guerra han sido el 20 por ciento, mientras que aquellas pro enfermedades y lesiones no causadas en combates han sido 4 veces más.

“Para las fuerzas militares especiales, el desarrollo de nanosensores implantables capaces de monitorear múltiples indicadores del estado fisiológico sería una enorme innovación”, dijo un informe de aquella agencia.

El primer anuncio se centra en la creación de esa clase de nanopartículas, pero la idea es ir más allá: el tratamiento, para lo cual se convocará a empresas interesadas en estos desarrollos.

Aunque el uso podría ser amplio, por ahora se reducirá al campo militar. Eso sí, no será un desarrollo de un día para otro.

Durmiendo con mi enemigo

Quedarse y pelear o escapar. ¿Hay alguna otra alternativa cuando una víctima es atacada por un enemigo? Quizás sí, de acuerdo con investigadores de Lund University en Suecia.
Dos científicos recogieron y discutieron varios ejemplos del mundo animal donde la víctima usa otra estrategia.
“Puede permitir al enemigo permanecer e intentar vivir con las consecuencias”, dijo Erik Svensson, profesor de Ecología Animal. El artículo fue publicado en Trends in Ecology & Evolution.
Y, no lo crea, hay varios ejemplos de coevolución, en la cual el enemigo y la víctima influencia el desarrollo mutuo en cercana relación, como en el caso de un parásito y su hospedera, una planta.
Uno de los casos más reconocidos es el del pájaro tramposo. El críalo europeo manchado pone sus huevos en el nido de la urraca europea, que responde tratando de reconocer los huevos ajenos para rechazarlos, pero como existe el riesgo de que rechace uno de los propios, lo cual es costoso en términos reproductivos, fuera de que la urraca que los rechace puede recibir la visita del críalo europeo para destruir el nido, entonces opta por otra estrategia: existen evidencias de que las urracas que viven en áreas donde existen críalos ponen más huevos que aquellas en donde no está el enemigo presente.. Una manera de compensar los huevos del riesgo de ser destruidos. Una táctica llamada tolerancia, en la que la víctima trata de vivir con la presencia de su enemigo en vez de resistirse.
Otro caso, las libélulas damselflies, estudiadas or Svensson. Acá se da la relación víctima-enemigo dentro de la misma especie. Cuando el macho se aparea, chuza el tórax de la hembra. Tras la fertilización, ella pone sus huevos. En ese estado incluso, las hembras son acosadas por machos que intentan aparearse, lo que sería costoso porque debería reducir el número de huevos. Ellas, sin embargo, desarrollaron una alta tolerancia a ese acoso, siendo capaces de capear los efectos negativos sobre la puesta de huevos.
En ratones, demostró Lars Raberg, el otro investigador, que han sido infectados con la malaria en la misma proporción, se encontró que no todos se enferman de la misma manera, lo cual demuestra que la tolerancia en este caso refleja la sensibilidad de una víctima a su enemigo.