Hoy vivimos 62 años sanos

Desde 1990 la expectativa global de vida ha crecido 6 años y la enfermedad isquémica del corazón, las infecciones respiratorias y los derrames son las que provocan más deterioro de la salud en todo el planeta.

Eso revela un informe completo publicado en The Lancet sobre la salud mundial 2013 que analizó el comportamiento de 306 enfermedades en 188 países.

Gracias a un descenso marcado en la mortalidad y enfermedades causadas por el VIH/sida y la malaria en la década pasada y los avances significativos en atender enfermedades comunicables y los problemas maternos, neonatales y nutricionales. Ha mejorado mucho la salud del planeta.

Así, la expectativa de vida al nacimiento para ambos sexos creció 6,2 años, de 65,3 en 1990 a 71,5 en 2013, mientras la expectativa de vida sana al nacer subió 5,4 años, de 56,9 a 62,2 en 2013.

La expectativa de vida sana considera no solo la mortalidad sino el impacto de condiciones no fatales y suma los años vividos con discapacidad y los perdidos debido a la mortalidad prematura.

El aumento en la expectativa de vida sana no subió tanto como la esperanza de vida pues las personas están viviendo más años con enfermedades y discapacidad.

“El mundo ha hecho gran progreso en salud, ahora el reto es invertir en encontrar modos más efectivos de prevenir o tratar las grandes causas de enfermedad y discapacidad”, dijo el profesor Theo Vos, de IHME, cabeza del estudio.

Para la mayoría de los países los cambios en expectativa de vida saludable de hombres y mujeres fue significativa y positiva, pero en docenas de países incluyendo Bostwana, Belice y Siria no fue mayor en 2013 a 1990. En algunos de esos países como Sudáfrica, Paraguay y Bielorrusia cayó esa expectativa. Las personas nacidas en Lesotho y Suazilandia en 2013 podían esperar vivir 10 años menos con buena salud que quienes nacieron 2 décadas antes en esos países.

Las personas en Nicaragua y Camboya han alcanzado un ascenso dramático en expectativa de vida sana desde 1990: 14,7 y 13,9 años respectivamente, pero lo contrario sucedió en Bostwana y Belice, que vieron reducciones de 2 y 1,3 años.

Los países con mayor expectativa de vida saludable son, en orden:

Japón, Singapur, Andorra, Islandia, Chipre, Israel, Francia, Italia, Corea del Sur y Canadá.

Los países con menor expectativa de vida sana son:

Lesotho, Suazilandia, República Central del África, Guinea-Bissau, Zimbabwe, Mozambique, Afganistán, Chad, Sudán del Sur, Zambia.

Las principales causas de años perdidos son:

Enfermedad isquémica del corazón, infección respiratoria, derrame, dolo del cuello y espalda baja, lesiones viales, diarreas, epoc, complicaciones de nacimientos prematuros, VIH/sida, malaria.

Un trago al día también puede afectar

En asuntos de alcohol, el corazón tiene la razón. Claro que nos confunde un poco.

Un metaanálisis del Centre for Adiction and Mental Health sobre la relación entre el consumo de alcohol y la enfermedad de corazón profundizó en el viejo dicho de que una copa de vino tinto al día podría proteger contra las afecciones cardiacas.

“Es complicado”, dijo Juergen Rehm, de ese centro y coautor del estudio aparecido en Adiction.

“Si bien existe una asociación cardioprotectora entre alcohol y enfermedad isquémica del corazón, no se puede asumir para todos los bebedores, incluso en niveles bajos de ingestión”.

Esa condición es una causa común de enfermedad y muerte en el mundo Occidental. Los síntomas son angina, dolor de pecho e insuficiencia cardiaca.

Basados en 44 estudios analizaron 38.627 eventos isquémicos del corazón entre 957.684 personas y “vemos una variación sustancial en los estudios. La asociación protectora puede variar por género, patrones de consumo y los efectos de interés en la salud. Se observaron curvas de riesgo diferenciales pro sexo, con un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad en las mujeres.

Es más: para un individuo en particular, la relación alcohol-enfermedad isquémica no debería aislarse de otras enfermedades provocadas. Incluso en niveles bajos de consumo, el alcohol puede tener efecto nocivo sobre otras enfermedades, como cáncer.

“Incluso un trago al día aumenta el riesgo de cáncer de seno, por ejemplo”, dijo. “Sin embargo, con esa cantidad el efecto neto sobre la mortalidad es aún benéfico. Luego de eso, el riesgo aumenta con cada trago”.

“Si alguien abusa de las bebidas una vez al mes, los beneficios en la salud de la ingestión suave a moderada desaparecen”.

El consumo alto de alcohol es definido como más de 4 bebidas en una ocasión para mujeres y más de 5 en hombres.

Los médicos deberían tener en cuenta al aconsejar a sus pacientes, la constelación de riesgos individuales, como la predisposición familiar a ciertas enfermedades.