Surge una esperanza contra el Alzheimer

Decenas de millones de humanos padecen Alzheimer, una enfermedad ligada en muchos casos a la etapa final de la vida y sin mayores esperanzas.

Pero neurocientíficos de la Escuela de Medicina de Case Westen Reserve University presentaron esta semana en la revista Science un increíble logro: mostraron cómo el medicamento bexaroteno reversa con rapidez en ratones los déficits cognoscitivos, patológicos y de memoria que provoca el desarrollo de la enfermedad.

¿Funcionará en humanos?

El bexaroteno fue aprobada para el tratamiento del cáncer por la FDA hace más de 10 años y ahora se mira su uso contra el Alzheimer.

Este mal aparece en cierta medida por la incapacidad del cuerpo de eliminar la presencia de los péptidos beta-amiloides en el cerebro, sustancia que se produce de manera natural.

Gary Landrethh y colegas usaron la droga al tener ciertas pistas sobre la acción de esa medicina en la limpieza de los péptidos y se mostraron sorprendidos por la velocidad con la cual mejoraba la memoria, la conducta e incluso reversaba la patología del Alzheimer.

Hoy la comunidad científica es que pequeñas formas solubles de beta-amiloides provocan los problemas de memoria en modelos animales y humanos con la enfermedad. A las 6 horas de suministrado el bexaroteno, los niveles solubles del péptido se redujeron25%; y hay más: el efecto duraba hasta 3 días. Este cambio fue correlacionado con un rápido mejoramiento en una amplia gama de conductas en tres modelos de ratones distintos.

“Es un hallazgo sin precedentes”, dijo Paige Cramer, candidato a doctor en esa universidad y principal autor del estudio. “Antes, el mejor tratamiento para el Alzheimer en ratones requería varios meses para reducir la placa (de beta-amiloides) en el cerebro”.

El bexaroteno es una droga segura y con buen perfil en cuanto a efectos secundarios.

Se espera comenzar ensayos clínicos con personas.

El café evitaría la diabetes tipo 2

Beber café aporta diferentes beneficios a la salud, un tema que está hoy fuera de discusión. Dentro de tales aportes se encuentra el menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Sí: aquellos que beben al menos 4 pocillos de café cada día tienen un 50% de menor riesgo de esa enfermedad, con cada pocillo adicional asociado con otro 7 por ciento de menor riesgo.

Ahora: ¿cómo es eso? Hasta ahora todo era especulación, pero por estos días investigadores chinos revelaron evidencias de que el café influye en el desdoblamiento de la hiAPP, una proteína implicada en causar aquella forma de diabetes. De acuerdo con su paper publicado en el Journal of Agricultural & Food Chemistry, ciertos compuestos en el café inhiben la formación de los hLAPP tóxicos, lo que probablemente explicaría el riesgo más bajo en los amantes del café.

“Estos hallazgos sugieren que los efectos benéficos del consumo de café sobre esa enfermedad debe deberse en parte a la capacidad de algunos componentes y metabolitos para inhibir la agregación tóxica de la proteína”, escribieron los autores. “Entonces se puede esperar un efecto benéfico para un tomador regular de esa bebida”.

Especial fin de semana: nuevos trucos para medicinas viejas

Loro viejo no aprende a hablar dice el dicho popular, pero cuando las circunstancias obligan… debe aprender.

La crisis económica, los altos costos de los desarrollos y tanta enfermedad que hay por ahí ha derivado en una tendencia mundial: enseñarles nuevos usos a viejas drogas, una idea que viene de la mano de una rigurosa revisión para encontrar entre los medicamentos ya aprobados la solución a enfermedades raras o a las llamadas del tercer mundo, las enfermedades olvidadas.

Un trabajo coordinado por el Chemical Genomics Center de los Institutos de Salud de Estados Unidos comenzó a examinar la colección de drogas aprobadas para ver si sirven en la lucha contra las enfermedades olvidadas y las más de 6.000 enfermedades raras que existen y afectan y acaban la vida de miles de personas.

“Es el primer paso para explorar el potencial completo de esas drogas para nuevas aplicaciones”, dijo Francis Collins, director de los Institutos. ”La esperanza es que el proceso permita identificar algunos nuevos tratamientos para las enfermedades raras y las olvidadas”.

La iniciativa llega casi junto a la emprendida por empresas como Biovista, de los hermanos Persidis, quienes tratan de responder una pregunta elemental: si se conoce cómo trabaja una droga, ¿podemos analizar datos de estudios de laboratorio y ensayos clínicos para predecir qué otras enfermedades podría combatir un determinado medicamento? “Las drogas nos sorprenden todo el tiempo con nuevas actividades”, explicaron los Persidis.

Créase o no, hay escasez de nuevos productos terapéuticos mientras una creciente población mundial los demanda casi suplicante.

Es que el uso de un medicamento para otro propósito o para reposicionarlo no es idea nueva. El Viagra, por ejemplo, se examinó primero para tratar la hipertensión antes de llegar a ser la punta de lanza contra la disfunción eréctil. El arsénico, utilizado alguna vez para tratar la sífilis, se emplea hoy para combatir la leucemia. Y la talidomida, desarrollada para evitar las náuseas en mujeres preñadas y que fue retirada del mercado en los años 60 luego de comprobarse que causaba terribles defectos en los bebés, recibió en 1998 2006 una segunda oportunidad para combatir la lepra y en 2006 para luchar contra un cáncer.

El estudio de los Institutos de Salud se basa en una completa información acerca de los casi 27.000 ingredientes farmacéuticos activos, incluidas 2.750 moléculas pequeñas aprobadas.

La colección se puso a disposición de los interesados, que pueden buscarla por el nombre de las medicinas, la estructura química, su estatus de aprobación y las indicaciones. También se incluyen drogas en investigación. La meta final es coleccionar los más de 7.500 compuestos que han sido probados en humanos y que constituyen un potencial para luchar contra aquellas enfermedades.

El desarrollo de una nueva medicina es costoso y en el caso de las enfermedades raras y las olvidadas, no llama mucho la atención por el poco retorno de la inversión: reducido número de pacientes o muy pobres para pagar por las medicinas. Así, hoy se dispone de terapias para menos de 300 enfermedades raras.

Los medicamentos aprobados son razonablemente seguros y efectivos para el tratamiento de una determinada condición. Cuando se usan en grandes poblaciones, nuevos beneficios o efectos adversos son descubiertos. Por eso el empleo de drogas aprobadas puede ser extendido más allá del objetivo inicial para el cual fue autorizada.

Hace poco, un grupo que examinaba muestras de sangre de un paciente para ver qué genes y proteínas estaban activos en un síndrome llamado fiebre infantil periódica asociada con estomatitis aftosa (aftas), faringitis y adenitis cervical, que provoca cuadros mensuales de fiebre con dolor de garganta, lesiones bucales y glándulas inflamadas, detectó genes hiperactivos en la respuesta inmune del paciente, incluyendo interleucina-1, una molécula importante en la fiebre y la inflamación. Con esos datos, lanzaron la hipótesis de que la anakinra, una droga que previene que la interleucina se una con su receptor, podría ayudar. Y así fue.

Una aproximación más es el estudio de drogas que provoquen alguna actividad biológica en modelos de enfermedades basados en células. Aquellas que registren tal actividad podrían ser estudiadas luego por su potencial terapéutico.

Hasta hoy se han examinado drogas aprobadas para unos 200 de esos modelos.

Solo con identificar una enfermedad distinta que puede ser tratada con una medicina existente, las compañías pueden saltarse los ensayos clínicos iniciales y reducir los 10 a 15 años y los más de 1.000 millones de dólares que toma llevar una droga hasta el mercado, aparte de que se podrían recuperar pérdidas por intentos fallidos con algunos candidatos a medicinas.

En el pasado, el reposicionamiento de una medicina ha sido un proceso impredecible, en ocasiones un feliz accidente cuando un médico notó algún efecto extraño o un investigador documentó un uso fuera de etiqueta.

“El valor de un nuevo propósito para una droga ha sido poco apreciado”, según Pankaj Agarwall, director de Biología Computacional y Bioinformática en GlaxoSmithKline. “Si usted puede hallar un nuevo uso para algo que ha estado en el mercado por 5, 10, 20 años, es algo muy poderoso”.

En uno de esos intentos trabaja NuMedii, una compañía californiana nacida en 2008. Atul Butte, propietario y pediatra endocrinólogo, mapea patrones de actividad de genes de una base de datos con más de 300 enfermedades. Si dos enfermedades comparten un perfil molecular –un set similar de genes activados- quizás también podrían compartir drogas.

Medicinas que funcionan para pacientes con ataques al corazón, por ejemplo, podrían quizás ser examinadas en personas con distrofia muscular.

Hasta ahora tiene resultados prometedores en modelos animales para dos drogas que podrían ser reposicionadas para combatir la enfermedad de Chron y el cáncer pulmonar.

Melior Discovery emplea drogas en una serie de 40 modelos animales que representan una amplia gama de enfermedades, del Alzheimer al asma y la vejiga hiperactiva.

Acercamientos diferentes con un mismo objetivo: descubrir nuevos usos para viejas drogas. O, para ser más exactos: enseñándole a hablar al loro viejo.

Algo debe funcionar.

Fuentes: The Scientist-ScienceDaily

De cómo el café combate el Alzheimer

¿Qué será lo que tiene? Uno lo toma y quién sabe cómo le irá después. Quienes lo tomaron, quizás sufren el problema. Pero no deja de sorprender después de todo.

Que el café protege contra el Alzheimer lo dicen estudios. Algún compuesto no conocido actúa con la cafeína para brindar esa ayuda no pedida.

Esa interacción, de acuerdo con un estudio nuevo en ratones hecho por científicos de la Universidad del Sur de la Florida, impulsa los niveles sanguíneos de un factor crítico que parece combatir el proceso hacia el Alzheimer.

Los hallazgos aparecen en el Journal of Alzheimer’s Disease.

Mediante ratones criados para desarrollar los síntomas de esa enfermedad, los científicos presentaron evidencias de que el café descafeinado ofrece protección contra la pérdida de memoria que no es posible con otras bebidas con cafeína ni con el café descafeinado.

Estudios anteriores con personas reportaron que la ingestión diaria de café durante la edad media y en edades más avanzadas disminuían el riesgo de desarrollar el Alzheimer.

Cafeína parecía ser el compuesto que brindaba protección contra la producción anormal de la proteína beta-amiloide, que se cree provoca la enfermedad.

El nuevo estudio no desestima la importancia protectora de la cafeína, sino que muestra que el café con cafeína induce un aumento en los niveles en la sangre de un factor de crecimiento llamado GSSF, una sustancia disminuida en pacientes con Alzheimer.

Para contrarrestar la patología se deberían tomar de 4 a 5 pocillos de café al día.

Curiosidades de la ciencia, ciencia curiosa

El perro más viejo. Fragmentos de ADN extraídos de un pedazo de cráneo de un perro de hace 9.200 años, hallado en una caverna lo que hoy es Texas, confirmó que el hueso pertenece al perro más antiguo conocido del Nuevo Mundo, no siendo un resultado del cruce entre antiguos perros americanos y lobos, según el estudio en el American Journal of Physical Anthropology. Los primeros perros americanos fueron domesticados a partir de lobos en Europa del este y el oeste de Asia. El hueso fue hallado en heces humanas fosilizadas, lo que indica que los antiguos americanos se comían los perros. Bien curioso.

Disfunción eréctil. Vivir en zonas altas podría influir en el comportamiento sexual de hombres, de acuerdo con un estudio de Vittore Verratti y colegas en el Journal of Sexual Medicine. Al estudiar los efectos del oxígeno en las erecciones nocturnas de un hombre, encontraron que esa disponibilidad puede jugar un papel importante en la regulación de los mecanismos de la erección, lo que podría ser considerado al estudiar problemas de disfunción. Curioso.

La muerte mañanera. Se sabe que un hongo invade las hormigas Camponotus leonardi, convirtiéndolas en zombis al punto de que muerden con fuerza una hoja y así quedan muertas, asidas a la planta. Científicos de Pennsylvania State University encontraron que la muerte se produce, por lo general, entre las 9 de la mañana y la 1 de la tarde: de cada16 observadas, 9 mordían la hoja para morir entre 11:30 y la 1. Todas las mordidas fatales ocurrían entre las 11 y la 1:45. ¿Por qué será? Curioso.

Otro uso de Google. Investigadores encontraron el uso 90 del popular buscador Google: es capaz de rastrear la diseminación de una mortal enfermedad bacteriana (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina). Un paper publicado la semana pasada en Emerging Infectious Diseases, la epidemióloga de la Universidad de Chicago, Diane Lauderdale y colegas, compararon búsquedas de Google con información sobre SARM de 2004 a 2008, con registros hospitalarios de la enfermedad. Encontraron una fuerte correlación entre las búsquedas online y la diseminación de la enfermedad. “Potencialmente podríamos obtener de Google una medida más oportuna de tendencias”, dijo la investigadora. Curiosísimo.

El helicobacter ayuda a producir… mal de Parkinson

Si a usted le diagnosticaran gastritis o una úlcera y le dijeran que es por causa del Helicobacter pylori, pues no hay problemas. A iniciar el tratamiento correspondiente.

Pero si le dijeran que el H. pylori podría provocarle el mal de Parkinso, ¡quieto ahí! Barájemela más despacio, por favor.

Esa bacteria podría jugar un rol en el desarrollo del parkinson, de acuerdo con Traci Testerman, quien presentó esta conclusión en el encuentro de la American Society for Microbiology.

“La infección con una cepa particular de Helicobacter pylori en ratones de edad media derivó en el desarrollo de síntomas del mal de Parkinson luego de 3 a 5 meses”, explicó la investigadora de la Universidad del estado de Louisiana en Estados Unidos.

Los médicos han notado una correlación entre las úlceras estomacales y la enfermedad de Parkinson al menos desde los años 60, antes de que se supiera que H. pylori es el ente que causa las úlceras. Más recientemente, distintos estudios hallaron que pacientes con Parkinson eran más dados a resultar infectados con la bacteria y que aquellos que eran aliviados del H. pylori presentaba cierta mejoría del Parkinson.

En el estudio con ratones, los ratones de más edad infectados con el H. pylori presentaban mayor deterioro de la locomoción, tal como sucede en los humanos.

Especial fin de semana: el cáncer hoy

Un enemigo duro de roer

Con los tiempos que corren en ocasiones se pierde la perspectiva del terreno, aunque, reconocerlo se debe, no todas las cosas cambian mucho de año en año.

¿Se está ganando la batalla contra el cáncer? Difícil respuesta. En Estados Unidos, donde conmemoran los 40 años del Instituto Nacional del Cáncer las conclusiones son ambivalentes. En esas cuatro décadas se han gastado 90.000 millones de dólares en investigación y tratamientos. Cada año el costo de la enfermedad demanda 125.000 millones de dólares, que hacia 2020 serán 157.000 millones. Eso, en un solo país.

El cáncer es un enemigo nebuloso en algunos casos y elusivo en grado sumo. Hoy se reconocen más de 100 formas de cáncer, por lo que es imposible crear modelos uniformes. Para ajustar, en cada categoría los casos individuales presentan innumerables variables, que han permitido pensar en terapias personalizadas, como Provenge, autorizado en 2010.

Aún dentro de un paciente, la población de células en un tumor es muy heterogénea, haciendo improbable que una sola terapia las pueda abarcar a todos”, como explica Bruce Alberts, editor jefe de Science. Han escapado a la detección o acción de los mecanismos que defienden el cuerpo.

El paisaje se complica más al ver que aún no se conocen los mecanismos por los cuales un cáncer se extiende a otros órganos, la temida metástasis, que como explican Christine Chaffer y Robert Winberg, del Whitehead Institute for Biomedical Research y el Massachusetts Institute for Technology “provoca la mayoría de las muertes por cáncer, permaneciendo como uno de los aspectos más enigmáticos de la enfermedad”.

El cáncer es un grupo de enfermedades caracterizadas por el crecimiento descontrolado y la diseminación de células anormales, provocado por factores externos (tabaco, químicos, radiaciones y organismos infecciosos) a internos (mutaciones heredadas, hormonas, condiciones inmunológicas y mutaciones que se presentan por el metabolismo).

En las últimas décadas el estudio de esa enfermedad se ha ido extendido a otras disciplinas, de la genética y la genómica a la inmunología, sabido que el sistema inmune desempeña su papel en la protección frente al mal. “Controla no solo la cantidad del tumor, sino su calidad”, expresaron investigadores en un reciente artículo en Science.

En algunos países, las tasas de mortalidad van en descenso, pero en solo Estados Unidos se esperaban 1.500.000 nuevos casos en 2010.

La situación es mucho más difícil en los países en desarrollo o más pobres, en donde de 10 niños diagnosticados con leucemia 9 fallecen, mientras en Europa occidental la tasa de supervivencia es 85 por ciento.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer estimaba el número de nuevos casos en el planeta, en 2008, en 12.667.500, 7,1 millones en países en desarrollo y de ellos 650.100 en Suramérica, región donde se estimó que 386.000 personas murieron por la enfermedad. En el mundo murieron por esa causa 7,6 millones de personas, 28.000 cada día.

Se considera que a 2030, de acuerdo con el reporte Global Cancer Facts & Figures 2011, habrá 21.4 millones de casos nuevos y 13,2 millones por el simple hecho del crecimiento poblacional y el envejecimiento. Unos datos que podrían ir al alza por la adopción del estilo de vida occidental en países en desarrollo: cigarrillo, alcohol, dieta inapropiada, baja actividad física y factores reproductivos.

La disposición de recursos tecnológicos y médicos hace la diferencia entre la vida y la muerte. Y, junto a ellos, los estilos de vida. El citado reporte indica que las diferencias en los tipos de cáncer incluyen variaciones regionales en la prevalencia de grandes factores de riesgo, la disponibilidad y el uso de prácticas médicas como los exámenes, la disponibilidad y calidad del tratamiento y la distribución por edades.

Dos de los cuatro cánceres más comunes en hombres en 2008 (estómago e hígado) y en mujeres (cerviz y estómago) en países en desarrollo estaban relacionados con infecciones, siendo el de estómago relacionado con las infecciones el más común en todo el mundo. Cerca del 15 por ciento de todos los cánceres en el mundo son atribuibles a esa causa, un porcentaje tres veces más alto en los países en desarrollo (26%) que en los desarrollados (8%).

Todos los esfuerzos, toda la afectación y todas las pérdidas a pesar de que se considera que más de la mitad de los cánceres son potencialmente prevenibles, como aquellos vinculados con el tabaco, el alcohol y la obesidad.

Aunque cualquier persona puede desarrollar una de las formas del mal, el riesgo aumenta con la edad. En los países más desarrollados, 78% de los casos nuevos ocurren después de los 55 años o más, en comparación con el 58 por ciento en los países en desarrollo.

Se cree además que un 5 por ciento de todos los cánceres son hereditarios. Esta condición genética, junto con los factores ambientales, responde por la mayoría de todos los casos.

Cada año, 175.300 niños de 0 a 14 años desarrollan la enfermedad, el 80 por ciento de ellos en países en desarrollo, en donde el subregistro es alto por las frecuentes muertes por desnutrición y enfermedades infecciosas.

Células de cáncer de pulmón

Las estadísticas revelan con crudeza la importancia e incidencia de todas las formas de cáncer en la vida moderna. El Foro Económico Mundial enfatizó que el cáncer y otras enfermedades no comunicables (diabetes, cardiovasculares) son una de las tres causas más probables y severas de amenaza a la economía mundial, pese a lo cual se considera que son males subestimados por la comunidad mundial: menos del 1 por ciento de los fondos públicos y privados para salud están destinados a prevenir y controlar el cáncer y esos otros problemas en países de ingresos medios y bajos.

El panorama preocupa, pero la ciencia sigue enfrentando el problema y propone alternativas todos los días. En uno de los últimos anuncios, por ejemplo, Peter Rothwell, del John Radcliffe Hospital y colegas, analizaron pacientes que tomaban una aspirina al día para prevenir enfermedades del corazón y advirtieron que esas personas tenían una menor tasa de mortalidad por cáncer, un hallazgo que se compadece con estudios previos que mostraban que el uso diario de aspirina y otras medicinas antiinflamatorias no esteroides durante periodos prolongados reducían el riesgo de cáncer de colon o la recurrencia de pólipos. La aspirina podría aliviar el riesgo en otros tipos de cáncer.

Un hallazgo casi a la par del descubrimiento de que las células madre en el tejido óseo serían responsables de la metástasis a los huesos de las células cancerosas de próstata y que implicaría otros tipos como el de colon, pulmón y seno, que también tienden a dirigirse hacia los huesos, hallazgo revelado en el journal of Clinical Investigation.

Quizás, dada la complejidad de la enfermedad, ese sea el futuro: soluciones parciales para compartimentos cancerígenos específicos.

Por ahora, mantener el enemigo a raya parece ser el mayor logro, con victorias parciales y la conciencia de que la prevención es condición vital para contenerlo, una alternativa secundaria en países en desarrollo, como el nuestro, con sistemas de salud centrados más en la intervención a posteriori.

La temida metástasis se deja ver

Cuando se logra controlar un cáncer, una preocupación grande es que no se traslade a otro sitio, la temida metástasis, cuyo mecanismo no es bien entendido.

Encontrar entonces algo que brinde un indicio de una posible diseminación, sería una bendición.

Pues bien, ayer científicos publicaron en el Journal of Clinical Investigation un marcador que puede predecir la probabilidad de que dos tipos de cáncer se extiendan a otros tejidos del cuerpo: un cáncer de hígado y unos raros tumores neuroendocrinos.

“Es un gran reporte”, dijo Fahd Al-Mulla, de Kwait University, citado por The Scientist, quien no participó en el estudio.

“Si usted puede identificar un paciente en las etapas tempranas que está en alto riesgo de progresión de la enfermedad, uno puede modificar la terapia”, opinó Stephen Hewitt, del Nacional Cancer Institute de Estados Unidos.

El primer tumor en aparecer en un paciente, el tumor primario, raramente es la causa de muerte. Más a menudo, la enfermedad se torna seria cuando las células cancerosas se apartan del tumor inicial y se diseminan a través de los vasos linfáticos y sanguíneos para formar tumores secundarios en otra parte del organismo.

En los últimos años, se han identificado biomarcadores moleculares en un puñado de cánceres, como melanoma, próstata y pulmón, pero aunque parecen tener un potencial predictivo, falta realizar ensayos clínicos para probar su verdadera utilidad.

En la imagen, un carcinoma hepatocelular, la forma más común de cáncer primario del hígado.

Ratones presas de un microbio

Se sabe que algunos microbios modifican el comportamiento. En los humanos está más que demostrado. Un caso es el Toxoplasma gondii, cuando entra al cerebro.

Un estudio publicado esta semana en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences muestra que ciertos microbios intestinales adquiridos temprano en la vida pueden impactar el desarrollo cerebral en ratones y subsecuentemente el comportamiento.

Infecciones microbianas nocivas han sido ligadas a desórdenes del desarrollo neuronal, incluyendo el autismo y la esquizofrenia. Y los roedores infectados con patógenos microbianos antes y después del nacimiento demostraron anormalidades del comportamiento, tal como una forma de ansiedad y una función cognitiva disminuida, llevando a Rochellys Diaz Heijtz, neurobiólogo del Instituto Karolinska en Suecia y sus colegas a preguntarse si la microbiota intestinal podría incidir también en el comportamiento.

Hallaron así que los ratones libres de gérmenes parecían explorar más que los que tenían microbiota normal, aventurándose a áreas más lejanas, a la vez que pasaban más tiempo a la luz y en actividades más riesgosas, indicando que padecían de menos ansiedad que los otros.

Al mirar más de cerca los efectos en el cerebro, encontraron que los ratones sin gérmenes tenían menos modificaciones en los niveles de ciertos neurotransmisores en el stratium, la parte del cerebro involucrada en la regulación de las funciones motriz y cognitiva.

Culpables de los males del corazón

Si tiene colesterol alto y los triglicéridos disparados, ya tendría a quién echarle la culpa aunque, igual deberá cuidarse.
Al escasear los genomas de más de 100.000 personas de todo el mundo, científicos reportaron 95 variantes genéticas, disposiciones de los ácidos nucleicos en el ADN que difieren entre la gente, que contribuyen a cambios en el colesterol en la sangre y los niveles de triglicéridos en mujeres y hombres de diferentes orígenes étnicos.
De ese número, 59 variantes no eran conocidas y son un primer paso hacia el desarrollo algún día de medicinas más efectivas APRA aliviar los problemas del corazón.
La investigación, en la que participaron científicos de 17 países, fue publicada el miércoles en la revista Nature.
La investigación se basó en estudios de asociación amplia del genoma, que analiza el ADN de poblaciones para detectar puntos genéticos difíciles de determinar relacionados con enfermedades comunes que tienen causas genéticas y ambientales.
Los niveles anormales de colesterol y triglicéridos son factores que representan riesgos serios de enfermedad del corazón.

Bueno, ¿y cuánto pescado debo comer?

Que coma esto, que se tome lo otro. Que así andará mejor su salud. Todo eso es válido, pero, ¿cuánto me hace bien?
En el caso de los ácidos grasos Omega-3, la recomendación parece clara: 200 miligramos al día.
Un estudio en hombres, publicado en Faseb Journal, permitió establecer que 200 mg de ácido docosahexaenoico es justo la cantidad que se necesita para proteger contra la enfermedad cardiovascular en hombres sanos.
Con esa cantidad se afectan los marcadores bioquímicos que predicen con mayor confianza los problemas cardiovasculares, como los relacionados con el envejecimiento, la aterosclerosis y la diabetes.
En el estudio, Michel Lagarde, coautor, y colegas, suministraron a 12 machos dosis de 200, 400, 800 y 1.600 miligramos diarios del ADH durante dos semanas. Ellos tenían de 53 a 65 años de edad.
Tras eso se examinaron los marcadores y determinaron que 200 miligramos estaban bien. Lo que sigue será ampliar los estudios con más personas para corroborar y reafirmar los hallazgos.
Estos ácidos grasos se encuentran en alta proporción en los tejidos de ciertos peces, por regla general el pescado azul, así como en algunas fuentes vegetales, tales como la semilla del lino y las nueces.

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