Implantarán robots en el cuerpo de soldados

Una guerra no la desea nadie, pero el hombre no ha podido vivir sin ellas. Entonces, le ha tocado inventarse de todo, no solo sofisticados armamentos para eliminar al enemigo, sino…

Desde siempre, las enfermedades han asediado a los combatientes y no pocas batallas se han perdido por eso.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Defensa de Estados Unidos anunció su objetivo de desarrollar nanosensores implantables, basados en nanopartículas miles de veces más pequeñas que el ancho de un cabello humano, que se les colocarían a los soldados en su cuerpo: una horda de moléculas que podrían monitorear su salud y mantenerlos saludables en el campo de batalla.

Resolver el tema de las enfermedades ayudaría mucho: en Irak, por ejemplo, las evacuaciones de soldados estadounidenses por lesiones de guerra han sido el 20 por ciento, mientras que aquellas pro enfermedades y lesiones no causadas en combates han sido 4 veces más.

“Para las fuerzas militares especiales, el desarrollo de nanosensores implantables capaces de monitorear múltiples indicadores del estado fisiológico sería una enorme innovación”, dijo un informe de aquella agencia.

El primer anuncio se centra en la creación de esa clase de nanopartículas, pero la idea es ir más allá: el tratamiento, para lo cual se convocará a empresas interesadas en estos desarrollos.

Aunque el uso podría ser amplio, por ahora se reducirá al campo militar. Eso sí, no será un desarrollo de un día para otro.

La rata inmune al cáncer y al envejecimiento

La rata. La rata pelada. La rata pelada y sin cáncer. Científicos de la Universidad de Liverpool secuenciaron por primera vez el genoma de la rata topo desnuda, un roedor resistente al cáncer y que vive más de 30 años.

Nativa de los desiertos de África Oriental posee unas características físicas únicas que le permiten vivir en ambientes difíciles por varios años. Carece de sensación de dolor en su piel y tiene una tasa metabólica baja que le posibilita vivir bajo tierra con poco oxígeno.

La secuenciación pretende entender su longevidad y su resistencia a las enfermedades del envejecimiento, para lo cual se estudiará la reparación del ADN y los genes asociados con estos procesos.

A la fecha no se han detectado cánceres en estas ratas. Estudios recientes sugieren que sus células poseen capacidades antitumorales que no están presentes en otros roedores ni en humanos.

Aunque ha fascinado a los científicos desde hace tiempo, sólo en años recientes se descubrió que podía vivir tantos años, explicó Joao Pedro Magalhaes, del Laboratorio de Biología Integradora: no es más grande que un ratón, que vive 4 años.

Se espera encontrar en su genoma una o más pistas que indiquen porqué humanos y otros animales son más proclives a las enfermedades.

El borrador del su genoma, explicó Mario Caccamo, director de Bioinformática en TGAC, se secuenció en unos pocos días dadas las modernas técnicas usadas.

Sistema inmune cerebral nos conduce a prejuicios

Si cree que el primero que se alerta frente a una infección es el sistema inmunológico está… equivocado. No. Es el cerebro.

Un artículo aparecido en Current Directions in Psychological Science sugiere que nuestros cerebros contienen una especie de sistema inmune conductual que defiende contra las enfermedades aún antes de que los patógenos que las provocan entren al cuerpo.

Mark Schaller, de la University of British Columbia, coautor, sugiere que una serie de factores psicológicos se combinan para detectar y evitar potenciales infecciones en el ambiente inmediato. Es una primera línea de defensa contra las infecciones, que reduce la carga que debe soportar el sistema inmunológico como tal.

Y, tal parece, esta situación afecta nuestras interacciones con otras personas. Los científicos encontraron que cuando las personas se sienten más vulnerables frente a la infección, son menos extrovertidas.

Esto concuerda con otro estudio mundial sobre diferencias en la personalidad reveló que las personas son generalmente menos extrovertidas en países donde las enfermedades infecciosas han prevalecido históricamente. Muchos otros estudios sugieren que la amenaza de enfermedad puede contribuir a prejuicios contra personas que actúan de manera que parece inusual.

Los autores sugieren sin embargo que muchos de esos prejuicios son equivocados y muy costosos. La piel afectada, por ejemplo, puede ser percibida como infecciosa cuando no lo es. “Este sistema está diseñado para identificar cosas que pueden ser infecciosas, pero se apoya en señales imperfectas”, dijo Schaller.

“Esto nos conduce a menudo a evitar cosas y personas que no poseen ningún riesgo”.

La investigación futura en el sistema inmune conductual puede ayudar a descubrir las causas ocultas de muchos prejuicios y, por ende, estar mejor preparados para intervenir y vencerlos.

Se abre esperanza para células madre

Células madre de ratón

Nueva esperanza para las células madre. Si bien no son la panacea y aún algunos estudios les encuentran problemas, pues no en todos los casos son conocidas las implicaciones a futuro, sí son una esperanza real contra muchas enfermedades que afligen una humanidad agobiada de por sí.

La Corte Federal de Apelaciones de Estados Unidos revisará una prohibición que evita la financiación oficia de la investigación sobre las células madre, lo que despejaría el camino para una mayor exploración sobre cómo funcionan y cómo deben ser manejadas para tratar un grupo de enfermedades.

La decisión ha sido aplaudida por la administración Obama y por investigadores en este campo.

“La reglamentación permite hacer investigación crítica, facultando a los científicos comparar las células madres embriónicas con otras formas de células madre, tales como las derivadas de células de la piel, y alentar potenciales terapias que salven vidas”, dijo ArnoldKriegstein, director de uno de los centros de investigación en esa temática acreditados, de la Universidad de California.

Una célula madre es una célula que tiene la capacidad de autorrenovarse mediante divisiones mitóticas o bien de continuar el camino de la diferenciación para la que está programada y por tanto, como define Wikipedia, producir células de uno o más tejidos maduros, funcionales y plenamente diferenciados en función de su grado de multipotencialidad.

Del cielo llueven microbios de verdad

Si huye de los ambientes sucios y contaminados, debería armar, quizás sin mucho éxito, una fortaleza bajo tierra.

Cada metro cúbico de aire contiene cerca de 100 millones de microorganismos. Tranquilo: no todos hacen daño, aunque no se concoe tampoco qué hace cada uno.

Gracias a la neuva generación de técnicas de secuenciación, la ciencia finalmente comienza a descubrir los microbios del aire, que hacen algo más que viajar empujados por el viento transmitiendo enfermedades: los microbios crean también las llamativas formas de los copos de nieve y facilitan la formación de nubes, por lo que su estudio también incidirá en campos como el cambio climático, en la predicción de ciclos climáticos y en la aparición de brotes de alergias y enfermedades.

“Habrá una explosión de estudios usando esas técnicas”, dijo a The Scientist Jessica Green, ecóloga de microbios en University or Oregon.

Un estudio reciente publicado en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences sugiere que la diversidad de la vida microbiana en el aire va a la par con la del suelo, al menos en las áreas urbanas, pero el aire aún es virgen en materia de aproximaciones científicas.

“Hace siete o diez años no intuíamos que las bacterias existían en las nubes”, explico Anne-Marie Delort, profesora de Microbiología y Química Orgánica en Université Blaise Pascal en Francia. Hoy los científicos saben que los microbios actúan como una superficie para la condensación del vapor de agua en la atmósfera, formando entonces nubes. Una reciente investigación publicada en Science mostró que los microbios también obran sobre la formación de copos de nieve y otros tipos de precipitación.

Los microbios aéreos podrían desempeñar también un rol en el impacto del cambio climático. Christine Rogers, aerobióloga en University of Massachusetts, indicó que el incremento del dióxido de carbono en la atmósfera podría estar produciendo plantas más grandes, que son alimento para hongos microscópicos. Más hongos podrían afectar a las personas con alergias y asma, y crearían una mayor base para la formación de nubes. Y más nubes significan más calor atrapado en la atmósfera, así como más calor solar reflejado. Aún o se sabe bien cómo afectaría esto al cambio climático.

Daño testicular

No sorprende: la vida moderna afecta los testículos con un número de patologías en auge. No solo el sedentarismo, el tabaco y el alcohol son responsables como se ha dicho. El uso prolongado del teléfono celular afecta los espermatozoides, alterando la capacidad reproductiva.
El calor excesivo, la radiación ionizante, los estrógenos y los esteroides anabólicos son otros problemas que comienzan a preocupar a los urólogos según un informe de Ashok Agarwal.
Los hombres en trabajos con exceso de calor, como panaderos y empleados de lavanderías, los conductores que pasan largas horas al volante y quienes usan pantalones e interiores estrechos padecen más problemas debido al aumento de la temperatura, asociada a la salud de los espermatozoides. La exposición al plomo también afecta.
Las ondas electromagnéticas de radiofrecuencia tienen diversos efectos en los sistemas biológicos. Son emitidas por los teléfonos celulares. Y según un estudio del centro de Agarwal, propuso que el uso prolongado, más de 4 horas al día, tendría efectos en la calidad del esperma.
Otro estudio asocia el uso del celular a la reducción del diámetro de los tubos seminales
El grupo de Agarwal encontró que se presenta estrés oxidativo en el semen eyaculado luego de una hora de exposición al uso del celular.