Confirmado: 92% del planeta está ahogado

Contaminación en Toluca, México, similar a la que ha vivido Medellín. FotoWikipedia

Contaminación en Toluca, México, similar a la que ha vivido Medellín. FotoWikipedia

Con razón: cada año más de 3 millones de muertes se deben a la contaminación del aire en exteriores y es que 92% de la población mundial vive en sitios donde la calidad del aire es más que deficiente según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud.

Eso dice un modelo que tomó datos de más de 3000 localidades que miden ese tipo de contaminación.

En 2012 se reportó que hubo 6,5 millones de muertes asociadas a la polución del aire tanto en exteriores como en interiores, o sea 11,6% de todas las muertes. Y 90% ocurren en países de ingresos bajos y medios. Pero el nuevo estimativo dice que 1 de cada 9 muertes se debe a este tipo de contaminación.

La polución deriva en enfermedades cardiovasculares, derrames, cáncer y obstructivas pulmonares. Además aumenta los riesgos de infecciones respiratorias agudas.

Los modos de transporte ineficientes, las plantas a carbón, la preparación de alimentos en las casas con combustibles inadecuados y las actividades industriales fomentan el aire sucio, además de causas naturales como las tormentas de polvo.

La OMS establece para las partículas de tamaño 2,5 micrómetros un límite seguro de 10 ug/m3 anuales, pero en muchos países, como Colombia, las normas son más permisivas, autorizando tres y más veces esa cantidad, lo que da una idea de la afectación de la salud de las personas con el beneplácito de las autoridades que no logran detener los elevados factores de contaminación.

¿Será que nos ponemos a comer anaranjado?

Vivir más, ¿pero gracias a qué? Y vivir más a pesar de qué.

Pareciera existir una razón más para comer vegetales, incluidos los amarillos y anaran jados.

Un estudio con adultos halló que aquellos con altas concentraciones de suero alfa-caroteno en su sangre tenían más probabilidades de vivir más que aquellos que tenían niveles bajo.

Las investigaciones sobre los carotenoides, fitoquímicos que incluyen también el beta-caroteno, el licopeno y otros, han arrojado resultados mixtos. El entusiasmo por la capacidad de los beta-carotenos para combatir enfermedades se vino abajo luego de años de estudios que fallaron en demostrar que los suplementos reducían el riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2, enfermedades todas ligadas al daño de los radicales libres, que los antioxidantes como los carotenoides, se creía, ayudaban a neutralizar.

Pese a ello, el consumo elevado de frutas y vegetales (a menudo ricos en carotenoides) continúa siendo ligado a una vida más larga y saludable, incluso a pesar de factores asociados con el estilo de vida.

Durante 13,9 años en promedio se hizo seguimiento a 15.318 adultos en Estados Unidos, midiéndoles el suero alfa-caroteno en la sangre, para ver cuáles habían muerto a diciembre 31 de 2006.

Tras controlar factores asociados con el estilo de vida, la salud y la demografía, se encontró que la concentración de alfa-carotenos estaba inversamente asociada con el riesgo de muerte, según el estudio liderado por Chaoyang Li, de la Office of Surveillance, Epidemiology and Laboratory Services at the Centers for Disease Control and Prevention.

Las mujeres tendían a tener unas concentraciones del nutriente algo más elevadas que las de los hombres (5,31 miligramos frente a 4,22).

El grupo halló una fuerte correlación entre los niveles altos del alfa-caroteno y el menor riesgo de muerte por diabetes, cánceres del tracto respiratorio superior y el tracto digestivo superior, así como una más baja enfermedad respiratoria.

El estudio será publicado en la edición de marzo de Archives of Internal Medicne.

¿A comer zanahoria?